Colombia y Venezuela arrancan una nueva era de relaciones diplomáticas

Con la llegada como embajador de Armando Benedetti, los dos países tendrán que negociar asuntos clave como los tratados de extradición, la apertura de la frontera o el destino de Monómeros, una empresa en disputa

Armando Benedetti, recién llegado a Caracas, recibido en el aeropuerto de Maiquetía por el vicecanciller de Venezuela, Rander Peña, el domingo.
Armando Benedetti, recién llegado a Caracas, recibido en el aeropuerto de Maiquetía por el vicecanciller de Venezuela, Rander Peña, el domingo.

Las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia, dos países hermanos con una herencia histórica común indudable, se van a restablecer formalmente a partir de este lunes después de años de frialdad y desencuentros. El presidente Nicolás Maduro recibirá las credenciales como embajador de Armando Benedetti, la mano derecha de Gustavo Petro durante la campaña y a quien le han encomendado uno de los asuntos más importantes de esta nueva etapa: entenderse con el chavismo en temas muy delicados.

Benedetti reconoció, nada más aterrizar el domingo en el aeropuerto de Maiquetía, que una de sus prioridades será la de discutir con Maduro un encuentro bilateral con Petro. Ese sería el punto culmen de unas relaciones rotas desde 2019, cuando Maduro rompió con el presidente Iván Duque, antecesor de Petro, en el momento en el que este optó por reconocer a Juan Guaidó como presidente alternativo de Venezuela —con el liderazgo de Estados Unidos— y llegó a declarar que al sucesor de Hugo Chávez le quedaban horas en el poder. Agotada la vía no negociadora con el chavismo que en estos tres años no ha dado resultados, la Administración de Joe Biden y ahora Petro con más fuerza aún se acercan a Venezuela.

El presidente colombiano solía decir en campaña que no tenía ningún sentido que dos países con tantos intereses se perjudicaran mutuamente. Una de las prioridades del nuevo embajador es potenciar la economía, sobre todo la fronteriza. “Vamos a restablecer el comercio del que viven más de ocho millones de colombianos, vamos a buscar una zona económica, exenciones de impuestos y una legislación que permita que el Gobierno colombiano pueda invertir en obras que impacten en el desarrollo de la región”, dijo Benedetti.

Maduro lo recibirá la tarde de este lunes en el palacio de Miraflores, la residencia presidencial. Será un acto protocolario, pero entre otras muchas cosas podrán hablar de Monómeros, la empresa venezolana de fertilizantes que en el pasado fue copropiedad de los dos países y que se encuentra en una situación de quiebra. La compañía acabó hace unos años bajo el control del opositor Juan Guaidó, el presidente paralelo de Venezuela, reconocido por Estados Unidos. Ahora, Maduro vuelve a tener voz en el destino de la compañía y debe decidir si acepta una oferta de Petro, que adquiriéndola pretende abaratar los costes para los agricultores colombianos.

Sobre la mesa hay otros temas polémicos, como el tratado de extradición entre ambos países, ahora mismo suspendido. Petro ya ha asegurado que va a reconocer el estatus de los venezolanos asilados en su país —sobre todo periodistas y políticos— y que en ningún caso los va a poner en manos de la justicia venezolana. Pero Colombia, a su vez, tiene interés en traer de vuelta a colombianos ocultos en Venezuela, como Aida Merlano, una congresista que compraba votos para clanes políticos. Benedetti debe explorar la forma de llegar a algún tipo de acuerdo al respecto, aunque la negociación va a ser muy difícil. Maduro, por su parte, designó también este mes como su representante en Bogotá a Félix Plasencia, un diplomático y político chavista que fue su canciller entre 2021 y el pasado mes de mayo.

El nuevo embajador colombiano aterriza en Caracas con una carta bajo el brazo firmada por Petro. En letras doradas y lenguaje quijotesco, el presidente ha destacado la capacidad negociadora de uno de sus hombres de más confianza: “Las relevantes prendas personales que distinguen al señor Benedetti Villanueva me aseguran que muy pronto habrá de merecer el aprecio de vuestra excelencia, a quien ruego dar entera fe y crédito cuanto él diga en nombre de la República de Colombia y su Gobierno, especialmente cuando afirme que hago muy fervientes votos por la grandeza de la República Bolivariana de Venezuela, así como la ventura personal de vuestra excelencia”. Se trata de toda una buena declaración de intenciones hacia Venezuela, después de haber estado durante años aislada internacionalmente, sobre todo durante la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos y el corte absoluto de relaciones con Duque.

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Credenciales que envía Gustavo Petro a Nicolás Maduro para la toma de posesión como embajador en Caracas de Armando Benedetti.
Credenciales que envía Gustavo Petro a Nicolás Maduro para la toma de posesión como embajador en Caracas de Armando Benedetti.

Reflotar las relaciones comerciales es una de las principales tareas de Benedetti. La frontera colombo-venezolana llegó a ser la más activa de América Latina, y en su mejor momento, en el año 2008, el intercambio alcanzó más de siete mil millones de dólares, pero se ha desplomado desde entonces. El cambio de Gobierno en Colombia supone una nueva etapa en unas relaciones marcadas por la prologada crisis política venezolana. La ruptura total de relaciones desde el año 2019, entre otras, ha dejado en el limbo a los 2,5 millones de venezolanos que se han asentado en distintas ciudades colombianas en los últimos años.

Del otro lado de la frontera, también han recalado decenas de dirigentes políticos, periodistas y defensores de derechos humanos, los exiliados que han dejado los años más represivos del chavismo bajo el mando de Maduro. Durante el periodo de Iván Duque, Colombia debió enfrentar una crisis migratoria sin precedentes, mientras los pasos fronterizos que han sufrido cierres intermitentes desde 2015, convertidos en un cruce solo peatonal, son una especie de tierra de nadie en la que el crimen organizado y los grupos irregulares armados han ganado terreno.

Para Petro, restablecer las relaciones con Venezuela le ayudará también a que Caracas juegue un papel en una negociación de paz con la guerrilla del ELN, que opera en el país vecino. Organismos internacionales han denunciado que el ELN y el Ejército venezolano ejecutan operaciones conjuntas. La idea de Petro es desarmar a esta guerrilla, la última que queda, para buscar lo que él llama la paz total. Benedetti empezará a abrir el camino desde este lunes, cuando presentará a Maduro las cartas que le ha firmado Petro.

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