‘Las abandonadoras’: las madres tienen la culpa de todo

La periodista Begoña Gómez Urzaiz explora en un ensayo las razones que llevan a una mujer a abandonar a sus hijos

Meryl Streep da vida a una mujer que cree que su hijo estará mejor sin ella en la película de 1979 'Kramer contra Kramer'.
Meryl Streep da vida a una mujer que cree que su hijo estará mejor sin ella en la película de 1979 'Kramer contra Kramer'.Archive Photos (Getty Images)

Las madres tienen la culpa de todo. Ya sea porque no vigilan convenientemente a sus hijos o porque los sobreprotegen. Porque se comportan con frialdad o porque son demasiado permisivas. Como escribe la periodista Begoña Gómez Urzaiz en su ensayo Las abandonadoras, que la culpa es de las madres resulta una idea “que viaja bien”. Tiene su audiencia. En comparación con el referente paterno, que una mujer se desprenda voluntariamente de su progenie es una hipótesis próxima a lo inconcebible, además de un tabú que ha atravesado la vida de la autora. Poco a poco, como quien cultiva una obsesión que intuye importante sin saber exactamente por qué, Gómez Urzaiz ha ido recopilando ejemplos de madres que desatendieron a sus hijos por sus carreras, por falta de recursos o, simplemente, porque quisieron. Con ellos compone un tapiz que plantea un relato incómodo, pero no lo interpreta, sino que deja al lector la tarea de extraer conclusiones.

Las historias que recrea el libro se entretejen en capítulos que se colocan en dos planos superpuestos y conectados: el de las figuras reconocidas —escritoras y artistas, pero también personajes de ficción— y el de las mujeres de a pie, incluida la propia periodista, que surca las aguas de sus propias dudas e inseguridades maternales. A partir de retales biográficos, la autora va montando un puzle donde el encaje de ciertas fichas sirve para ampliar una determinada perspectiva. Joni Mitchell y Vashti Bunyan, cantautoras con suerte dispar en sus carreras, lo fueron también con sus maternidades: la primera vivió 30 años sin hija y con éxito, mientras que la segunda pasó ese tiempo con su familia y sin música. Al contrario, las escritoras Muriel Spark y Mercè Rodoreda coincidieron en sufrir la guerra, disputar herencias, acabar acompañadas de parejas femeninas… y en desatender a sus únicos hijos.

En el apartado de ficción, el libro explora dos referentes fundamentales: Nora Helmer y Anna Karenina, las protagonistas de Casa de muñecas y la novela homónima, que dejaron de lado a sus retoños para, respectivamente, encontrarse a sí misma y recomenzar con una nueva pareja. Meryl Streep, que en la vida real ofrece una imagen impoluta, ha interpretado a abandonadoras de toda clase: la que tiene que elegir a uno solo de sus hijos en La decisión de Sophie, la que cree que el niño estará mejor sin ella en Kramer contra Kramer y la que al final renuncia a la pasión por su familia en Los puentes de Madison.

Frente a esas supuestas malas madres imaginadas, la cultura pop se ha inventado los espejos inversos de las momfluencers, que inundan las redes sociales de fotos de sus proles bien alimentadas y un montón de buenos consejos irrealizables. Pero en la era de la “turbomaternidad”, apunta la autora, el día a día se parece más a vivir conectada a una app mental que gestiona el tiempo que queda para pasar con los niños tras una jornada agotadora. Frente a esos testimonios, el ensayo concluye con un contrapunto a modo de entrevistas a migrantes que dejaron a sus hijos en sus países. Abandonadoras, sí, pero no por voluntad propia. Frente a la indiferencia de Gala Dalí o el pragmatismo de Doris Lessing, una resume así su destino: “Si tienes hijos, mija, nunca los dejes. Eso es lo más triste que hay”.

Las abandonadas

Las abandonadoras 

Begoña Gómez Urzaiz 
Destino, 2022
320 páginas. 18,90 euros

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Sobre la firma

Silvia Hernando

Redactora en BABELIA, especializada en temas culturales. Antes de llegar al suplemento pasó por la sección de Cultura y El País Semanal. Previamente trabajó en InfoLibre. Estudió Historia del Arte y Traducción e Interpretación en la Universidad de Salamanca y tiene dos másteres: uno en Mercado del Arte y el otro en Periodismo (UAM/EL PAÍS).

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