‘Animales luminosos’: mapa de bares y señuelos

La novela de Jeremías Gamboa es una serpiente que va mudando de piel a medida que transcurre la noche en la que sucede la acción

El autor Jeremías Gamboa.
El autor Jeremías Gamboa.MAYO MOHANNA

Nacido en Lima en 1975, Jeremías Gamboa es, además de escritor, profesor y periodista. Ganó el Premio Tigre Juan 2014 con su primera novela, Contarlo todo, y anteriormente publicó un volumen de cuentos bajo el título de Punto de fuga.

Gamboa es el primer nombre que suele aparecer en una conversación sobre escritores cuando se pregunta por autores emergentes peruanos. Auspiciado en su día por los elogios del Nobel Vargas Llosa, saltó desde el periodismo a lo literario. El limeño no ha desmerecido ni defraudado ni elogios ni expectativas puestas en él. Tanto Contarlo todo como Animales luminosos son, por encima de todo, trabajos de orfebre, de artista que se mete en más problemas de lo que su solvencia narrativa le exigiría. Gamboa no solo hace lo que podría escribir en piloto automático, sino que fuerza las formas, probándose en todo momento a sí mismo. El precio, en ocasiones, es el trueque de una novela menos definitiva por un autor ambicioso. Pero a la larga no resulta ser ése un mal trato.

Animales luminosos es una serpiente que va mudando de piel a medida que transcurre la noche en la que sucede la acción. Gamboa toma la decisión de que ésta sea casi a tiempo real de lectura, y es por eso que, en ocasiones, el libro pierde nervio y musculatura y se te cae de las manos. Es obvio que Gamboa toma esa decisión consciente de ese peligro y es por ello que lo apuntamos en el apartado de ambición y autoría. De todos modos, al tener el limeño la calidad de escritura que tiene, acabas por volver a recoger el libro del suelo y sigues con la lectura. Y la misma vale la pena. Este libro (o alguno parecido o un eco del eco) es probable que lo hayas leído ya y que no vaya a explotarte la cabeza, pero, a pesar de ello, resigues los dibujos que la serpiente va dejando en la noche a la que Gamboa nos sube.

Estamos en 2005, en Boulder, Colorado, a la que el protagonista, un estudiante peruano, ha llegado tras su particular versión campus del sueño americano. El propio Gamboa estuvo en dicha universidad realizando un máster de Literatura Hispanoamericana, por lo que a priori pudiera parecer un ejercicio de sobrescribir sobre lo recordado, pero en otra de las virtudes de la novela, la voz que narra también parece tener la virtud de mudar de piel y pasar de un personaje a otro, y ser todos y ninguno.

La noche a la que nos sumamos empieza con el protagonista y sus nuevos amigos del campus, una burbuja donde parecen no existir problemas de integración, de clase y origen, todos ellos fascinados por una literatura y un mundo, el que queda al sur de Estados Unidos, mágico, mítico y vivo. De bar en bar, de conversación en conversación, reseguimos la ruta no escrita de animales en la noche. Es a ratos la mirada del protagonista del recién llegado, del que se ve obligado a huir de un país que le define y encierra, en su única oportunidad de ser uno mismo siendo otro. Pero Gamboa también nos hace seguir el hilo de los amores rotos, la toxicidad de las obsesiones amorosas, los embarazos no deseados, la literatura como país inventado que se extiende desde el pasado hacia el futuro, tan refugio y mentira necesaria como el amor o los libros. Todo ello, desde lo íntimo, bordeando peligrosamente lo romántico-cinematográfico, pero sin dejar de roer hueso con el clasismo, el racismo y las fiestas que, a pesar de su apariencia, son siempre para algunos y siempre para los mismos.

Portada del libro 'Animales luminosos', de Jeremías Gamboa

Animales luminosos 

Jeremías Gamboa 
Literatura Random House, 2021
224 páginas. 18,90 euros

Puedes seguir a BABELIA en Facebook y Twitter, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites
Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS