Desmontando los bulos sobre el orégano: esto es lo que realmente aporta la pizca que le pones a la pizza

No te creas todo lo que lees en Google

Llámalo orégano, orenga, mejorana silvestre o por su nombre científico, Origanum vulgare. Es una de las hierbas aromáticas más frecuentes en la cocina mediterránea y responsable del característico sabor de la pizza. Incluso una mediocre pasará el corte si la sirves caliente y con olor a orégano, porque si algo caracteriza a esta hierba no es solo su sabor, sino su característico aroma a típica cocina mediterránea. Sobre todo, italiana y griega. De toda la planta solo se usan las hojas como condimento. Posee un sabor someramente picante, cálido y muy aromático que debe a su alto contenido en un aceite esencial llamado carvacrol.

Existe otra variedad, la Origanum majorana o mejorana, con un sabor más suave, fresco y montés. Recuerda al tomillo y se usa para aromatizar las chuletas antes de asarlas, en escabeches o salsas de tomate para pasta o pizza. En estas últimas, mejor añadirlas al final de la cocción para que conserve toda su frescura. La mejorana u orégano dorado es un cruce entre ambas especies y presenta un sabor híbrido de las dos.

Puedes encontrar las hojas secas, frescas e, incluso, en maceta. Si buscas la máxima intensidad de sabor, elige las secas. Aunque se cosecha en verano, los invernaderos han hecho que sea una hierba aromática fácil de encontrar todo el año en cualquiera de sus presentaciones.

Consérvalo con todo su aroma

Si has comprado orégano en maceta y quieres secarlo en casa, corta las ramas a ras de tierra o por la mitad del tallo, átalas con hilo formando un ramo y cuélgalas boca abajo, en un lugar fresco, seco y oscuro. Así se secarán conservando todos sus aceites y aromas.

En su versión fresca, nada de añadir al guiso las hojas enteras: pícalo bien antes para lograr un sabor y aroma intenso, pero homogéneo.

Mucho sabor con poca cantidad

A poco que googlees, encontrarás miles de entradas glosando las propiedades de todo tipo del orégano. Sean más o menos imaginativas, lo cierto es que la ración media de esta hierba es de 0,25 gramos (una pizca en medida casera), suficiente para que se note su presencia mediterránea en el plato. Pero con tan poca cantidad no se puede hablar de nutrientes significativos. Mucho menos de otro tipo de supuestos beneficios para la salud, que dependerá en todo caso de los ingredientes principales del plato que estemos aromatizando con él.

Más allá de la pizza

Es decir orégano y lo primero que se nos viene a la cabeza es la pizza. Y, sí, es una de sus aplicaciones más conocidas, sin olvidar las patatas horneadas a la griega (en trozos grandes, con ajo, limón y aceite de oliva). A partir de aquí, el cielo es el límite.

Úsalo para condimentar carnes y derivados curados, verduras, legumbres… O, tirando de imaginación, para hacer palitos de queso al horno, pan de ajo o carpaccios. Es útil válido para aromatizar vinos o aceite de oliva.

Archivado En:

Más información

Te puede interesar

Lo más visto

Top 50