El tribunal interno del PNV ordena repetir la elección de la ejecutiva alavesa

El órgano de control avala la designación de Aguirre, pero aprecia irregularidades en la votación que dio mayoría en el ABB a los afines a Gerenabarrena

Agirre (a la derecha), el martes durante la primera reunión de la nueva ejecutiva alavesa, que ahora deberá volver a votarse.
Agirre (a la derecha), el martes durante la primera reunión de la nueva ejecutiva alavesa, que ahora deberá volver a votarse.l. rico

El sector afín al recién elegido presidente del PNV alavés, Xabier Agirre, ha logrado su propósito y con la rapidez que demandaba. El Tribunal Nacional de Justicia peneuvista, el principal órgano de control interno del partido, ha suspendido esta mañana la elección de la nueva ejecutiva alavesa que acompañaba a Agirre por las irregularidades que ha apreciado en la misma y ha ordenado que se repita el próximo fin de semana. Las votaciones del pasado sábado, que se prolongaron hasta bien entrada la tarde, dejaron a Agirre al frente de una ejecutiva nueve de cuyos 14 miembros eran afines a su rival y hasta ahora presidente del ABB, Iñaki Gerenabarrena. La seria marejada que vive el PNV de Álava se prolonga así varios días más.

La decisión del tribunal interno, conocida por EL PAÍS, avala la elección de Agirre, quien logró 33 votos, siete más que Gerenabarrena, pero obliga a repetir la votación por la que se eligió a los 14 miembros de la ejecutiva provincial, así como la relativa a la designación de los 22 representantes alaveses en la Asamblea Nacional del partido. Aunque el marco temporal que la resolución da para la repetición es el próximo fin de semana (entre el viernes y el domingo), es previsible que las votaciones vuelvan a celebrarse el sábado. La resolución también da por buena la elección de los tres componentes que le corresponden a Álava en el Tribunal de Justicia interno.

Los aguirristas recurrieron al considerar que algunos de los apoderados desoyeron el mandato y el voto delegado de sus respectivas organizaciones municipales con que llegaron a la decisiva elección del sábado pasado. De esa forma, entendían, quedaba desvirtuada la nueva ejecutiva territorial. Los afines a Aguirre, varios de los cuales presentaron a título individual las denuncias al Tribunal Nacional ahora resueltas, sostenían que varios apoderados afines a Gerenabarrena negaron su apoyo a la plancha de su sucesor, lo que desdibujaba la configuración de su equipo. Sus cálculos apuntaban que a sus rivales críticos no le corresponderían más de “tres o cuatro” puestos en la ejecutiva provincial, frente a los nueve que habían obtenido.

Las votaciones

La normativa interna del PNV establece que al elegir a los 14 componentes de una ejecutiva territorial los miembros de la asamblea correspondiente tienen que votar en la primera vuelta en el mismo sentido que la junta municipal a la que representan. La comisión de garantías y control ha apreciado que en ese proceso se produjeron irregularidades, ya que si se hubiera votado conforme a los resultados obtenidos en el proceso previo en las juntas municipales el nuevo ABB contaría con más miembros afines al ex diputado general alavés. Tras analizar lo ocurrido el sábado, la comisión de garantías ha remitido sus dictamen al Tribunal Nacional de Justicia, que es el que ha dictaminado que se repitan las dos votaciones citadas.

El propio Agirre reconocía el pasado lunes que no contaba con la dirección deseada. Aunque defendió el derecho de los apoderados disconformes con el resultado a impugnar la votación, ha preferido mantenerse al margen y abogado por poner fin a la pelea por el poder en el sendo del PNV alavés.

Los aguirristas consideraban que se había registrado una actuación “orquestada” por parte de militantes a los que “les importa muy poco el partido”. Aseguraban que el mismo sábado, antes de las votaciones en la asamblea territorial, los afines a Gerenabarrena pusieron sobre la mesa una oferta para tratar de consensuar un reparto de la ejecutiva. El ofrecimiento fue rechazado por los partidarios del ahora presidente, que apostaban por una distribución de cargos proporcional al voto de la militancia. “No había nada que negociar”, concluyen.

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