El regreso de un vanguardista

Una parte del legado del pintor Manuel Ángeles Ortiz llega al Museo de Jaén

Varias de las obras de Manuel Ángeles Ortiz, en el Museo Provincial de Jaén.
Varias de las obras de Manuel Ángeles Ortiz, en el Museo Provincial de Jaén.JOSÉ MANUEL PEDROSA (EFE)

La obra del pintor Manuel Ángeles Ortiz, uno de los artistas andaluces de vanguardia más importantes del siglo XX, vuelve a sus orígenes. El Museo Provincial de Jaén ha recibido 24 nuevas obras del pintor, miembro destacado de la Generación del 27, cuya obra acusó una fuerte influencia picassiana y combinó el cubismo con el surrealismo. Las obras, procedentes del Museo de Bellas Artes de Granada, llegan para quedarse y se suman a otras 19 con las que ya contaba el centro jiennense.

Manuel Ángeles Ortiz (Jaén, 1895-París, 1984) marchó con su familia a Granada cuando apenas contaba con tres años. Amigo inseparable de Federico García Lorca y miembro destacado de la tertulia El Rinconcillo, el pintor se fue a París con una carta bajo el brazo de Manuel de Falla y estableció una amistad duradera con Picasso, de quien recibió una gran enseñanza espiritual. Más tarde, tras estallar la Guerra Civil, Ortiz, de clara afinidad republicana, se vio forzado al exilio, primero a Argentina y después a París.

“Fue un grandioso artista, pero su figura no ha sido suficientemente valorada”, señala el pintor y académico jiennense Miguel Viribay, experto en la obra de Ortiz y uno de los que más ha luchado para que su obra vuelva a su tierra natal. La recepción de este legado de óleos, grabados, dibujos y collages, que va a enriquecer la colección permanente del Museo de Jaén, ha sido posible tras una reordenación de fondos de los museos andaluces. En concreto, los cuadros forman parte de las obras adquiridas por la Junta de Andalucía en el año 1987 y que fueron depositados, por orden de la Consejería de Cultura de 2 de junio de 1998, en el Museo de Bellas Artes granadino, con el compromiso en su día de que parte de las obras se expusiera en el museo jiennense.

En el Espacio Dedicado de la Sala 1 de Bellas Artes del Museo de Jaén se pueden ver actualmente cuatro óleos de pequeño formato, Adán, Eva, Caín y Abel, Cabeza cubista, Desnudo de espaldas y Desnudo en un sofá; un papel recortado de gran formato: Paseo bajo los árboles; dos collages de formato medio y grande, Albaycin y Mujer en un sillón, y dos cerámicas que el museo tiene en su fondo en las salas de reserva, un botijo, Bañistas, mar y nave, y un plato, Pájaro. Asimismo, se expone una estampa litográfica, Pájaro en vuelo sobre fondo negro.

Estas obras permanecerán hasta el mes de julio en el Espacio Dedicado, fecha en que serán sustituidas por otras de las que se han incorporado a la colección. Las obras irán rotando para poder ser contempladas por los jiennenses y se espera que, en un futuro cercano, se pueda ampliar la sala permanente que se le dedica al pintor. “Con estos trabajos, Manuel Ángeles Ortiz retorna a su tierra, a la que le vio nacer. Y, con ellos, los jiennenses le tributamos el merecido homenaje a un hombre que, a través de su pintura, desde la fértil delicadeza de la fantasía, nos transmite el paisaje oculto de su vida”, ha destacado la delegada del Gobierno andaluz en Jaén, Purificación Gálvez, que ha agradecido también a la Asociación Amigos de los Iberos el empeño puesto para la llegada de este legado.

“Fue un artista que entroncó con la tradición y fue un comprometido con la libertad, primero en las Misiones Pedagógicas y más tarde desde la Asociación de Escritores Antifascistas de Cataluña hasta su exilio a Francia”, concluye Viribay.

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