Creado el primer laboratorio gallego de células madre en cáncer y vejez

El proyecto se estrena mañana con una financiación inicial de 120.000 euros

El biólogo Manuel Collado el pasado sábado en Santiago.
El biólogo Manuel Collado el pasado sábado en Santiago.ÓSCAR CORRAL

Antes de jubilarse, Jerónimo Forteza, catedrático de Anatomía Patológica de la Universidade de Santiago, fue allanando los cerros de la burocracia para crear un laboratorio de células madre, cáncer y envejecimiento en Galicia. Las constantes colaboraciones con el biólogo molecular Manuel Collado (Madrid, 1969) consiguieron urdir ideas en torno a lo que llaman la “fuente de la juventud”. La inexistencia en Galicia líneas de investigación sobre el tema le concedió el espaldarazo definitivo.

Hace un año sellaron el compromiso de crear un laboratorio con un apretón de manos, y mañana mismo Collado tomará el bastón de mando durante, al menos, cinco años. El proyecto labró sus méritos el curso pasado para conseguir un contrato Miguel Servet. Finalmente el grupo de investigación contará con un presupuesto de 120.000 euros. Se trata, según el Sergas, del primero de los grupos que este año se incorporan al regazo del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), cuya matriz es la suma de esfuerzos entre el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) y la Universidad de la capital gallega.

Las nuevas vías de investigación están relacionadas con el envejecimiento

Así fue como al biólogo de Madrid, que hasta el momento había hecho sus apuestas científicas en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), se le presentó la posibilidad de dirigir un laboratorio en Galicia instalado en el Instituto de Ortopedia y Banco de Tejidos Musculoesqueléticos de la Universidade de Santiago. Collado concibe su trabajo en clave bicéfala. Su propósito es crear un banco de células madre. Sería el quinto de España.

La vertiente investigadora, que se hará tangible este viernes, estaría avenida con el CHUS. Hasta ahora el científico había estado leyendo en el interior de las células madre, pues se sabe que juegan un papel fundamental en los tumores. Las terapias que se centran solo en atacar las células cancerígenas no consiguen extirpar la enfermedad, solo apaciguarla. Con el tiempo se encaran de nuevo con la vida. “Ahora sabemos que eso tiene que ver con el hecho de que los tumores se alimentan a partir de células madre”. Manuel Collado explica que cualquier célula somática, es decir, aquellas que nacen de las células madre y acaban por convertirse en piel, ojos o labios, se puede rebobinar en el tiempo hasta convertirse en una célula embrionaria. Esto recibe el nombre de reprogramación celular. Y al añadir ciertos factores a una célula madre de ratón, se puede reconstruir el animal en su totalidad. Lo mismo con tejidos dañados en humanos. En otras palabras, mudar su estado hasta reconstruir, por ejemplo, la retina de un ojo. La creación no solo tendría efecto en trasplantes, sino que se podría utilizar para testar nuevos fármacos.

En el laboratorio se pueden hacer células derivadas de células madre

Las investigaciones en el CNIO, en las que ha tomado parte Collado, revelaron deficiencias en este proceso. “Si tuviésemos células que pudiesen ir hacia atrás constantemente sería un caos”. Hay genes que se encargan de detener el retroceso. Los mismos que ponen diques a los tumores. La erosión de este tipo de células es la que evidencia el avance de la edad. La cuestión sería incidir en este flanco para mitigar el envejecimiento, puesto que la vejez es responsable de la mayoría de las patologías. Entonces, encontrar estrategias para dilatar la senectud sería un logro, no un milagro.

El otro matiz es el social mediante el pretendido banco de células madre. Consistiría en crear un depósito de células iPS, inducidas, que son aquellas que se crean en el propio laboratorio a través de ratones o incluso células humanas. No obstante, el proyecto estará huérfano mientras no se consiga la financiación necesaria.

La idea es establecer un lazo de colaboración con las Universidades y los hospitales de Vigo y A Coruña. “Hace falta gente que quiera participar, estudiantes interesados en investigar con nosotros”, sostiene Collado. En las estancias subterráneas del Hospital Clínico está previsto que se realicen obras de ampliación. De acuerdo con las indicaciones del IDIS, el proyecto imaginado por Jerónimo Forteza podría tener cabida allí en el futuro, entre batas y olor a formol.

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