Revés para Trias con las cuentas

El alcalde deberá prorrogar las tasas e impuestos de este año por falta de apoyo La negociación de los presupuestos, aplazada hasta pasado el 25-N

El alcalde, Xavier Trias, en un pleno del Ayuntamiento de Barcelona.
El alcalde, Xavier Trias, en un pleno del Ayuntamiento de Barcelona.MARCEL.LÍ SÀENZ

La ciudad de Barcelona acabará el año con dos circunstancias que nunca se habían producido: con la política fiscal congelada y sin presupuestos para el año próximo. Ese cuadro ha sido el resultado de un gobierno en minoría, el de Xavier Trias, que no ha logrado el apoyo que necesita para aprobar las ordenanzas municipales, primero, y los presupuestos del año próximo, después.

Para el barcelonés, que las ordenanzas se prorroguen significa que pagará lo mismo por el IBI del piso —si es propietario— lo mismo con el impuesto de circulación y que no experimentará cambios en las tasas. Para el alcalde y su equipo, es todo un revés.

El gobierno municipal se ha visto obligado a prorrogar hasta 2013 las ordenanzas fiscales de este año por falta de apoyo del PP o del PSC. Por el mismo motivo, el gobierno deberá aplazar hasta el próximo año la negociación de los nuevos presupuestos. “Lamento que los intereses electorales se hayan situado por encima de los de la ciudad”, afirmó este miércoles Sònia Recasens, segunda teniente de alcalde, que ha negociado los números con los partidos mayoritarios de la oposición.

Tras el no de ambos, el gobierno de Trias reaccionó intentando presentarse como víctima de la coyuntura política. La realidad es que CiU llamó a la oposición para negociar las ordenanzas a última hora —este lunes— , después de perderlas en la comisión de Economía hace dos semanas y verse obligado a retirarlas de la orden del día del pleno del viernes porque no iban a prosperar.

Ante ese panorama, Trias llamó a la puerta del PSC para negociar contra reloj. Lo mismo hizo con el PP. Recasens se reunió con ediles de cada uno de los dos partidos, por separado, el martes en busca de apoyo para las ordenanzas cuya aprobación requiere la mayoría absoluta del pleno.

El suspense solo ha durado 24 horas. Las que ha tardado el Partido Popular en dejar claro que no había juego por su parte y que no apoyaría a CiU. No por las cifras, que nunca han sido motivo de desacuerdo entre los nacionalistas y el partido que lidera Alberto Fernández Díaz sino porque CiU no se ha avenido a las dos condiciones que exigía el PP. Una, que Trias se retractara del pacto al que llegó con los socialistas cuando negoció el Plan de Actuación Municipal (PAM) —la abstención del PSC facilitó la aprobación junto con los dos votos de UpB— y la segunda, que pretendía que el alcalde rectificara en la deriva soberanista de los últimos meses.

Trias ha abrazado con determinación el derecho a decidir que abandera ahora el presidente Artur Mas, y en el pleno pasado la mayoría de CiU con UpB e ICV-EUiA apoyaron que el Gobierno catalán saliente de las elecciones convoque un referéndum sobre el futuro de Cataluña.

La negativa del gobierno de CiU a asumir esas condiciones del PP fue lo que provocó que se acabara la partida, según explican fuentes de ese partido. Aunque tampoco hay que olvidar que el panorama de negociar presupuestos en plena campaña electoral podía resultar de alto riesgo para todos. Por ejemplo, ¿cómo se iba a escenificar que Alicia Sánchez-Camacho cargara las tintas contra el alma soberanista de CiU y que, a la vez, Fernández Díaz le diera el sí a Trias? La pregunta se podría formular al revés intercambiando los personajes.

La posición del PSC en la negociación de las ordenanzas y los presupuestos ha permanecido invariable: se quería negociar todo a la vez; algo a lo que se opuso el gobierno de CiU. Este miércoles, ante el anuncio de la prórroga de las ordenanzas por falta de mayoría, el presidente del grupo municipal de los socialistas, Jordi Martí, insistía en la misma argumentación: “No es grave que se prorroguen las ordenanzas. En cambio, Barcelona necesita un buen presupuesto y eso se debe hablar con calma porque no pasa nada si las cuentas se aprueban en los primeros meses de 2013”.

El líder municipal del PSC, que ha planteado unos presupuestos alternativos a los de CiU con una dotación extraordinaria de 400 millones de euros, reclamó la autoridad que tiene para definir su estrategia frente a voces de la federación de su partido que se niegan en redondo a facilitar las cosas a Trias. “Una cosa es sentarse a hablar y otra, distinta, llegar a un acuerdo, pues eso, hoy por hoy, parece misión imposible”, resumía un socialista de la Federación de Barcelona. Esa posición también era compartida por el propio Martí. La solución final: después de las elecciones.

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