La UPV reelige rector a Goirizelaia en unos comicios con el 91% de abstención

Es el primer responsable de la universidad pública que repite en el cargo

Iñaki Goirizelaia, en el momento de depositar su voto.
Iñaki Goirizelaia, en el momento de depositar su voto.Luis Tejido (efe)

Iñaki Goirizelaia logró ayer revalidar su puesto de rector de la Universidad del País Vasco (UPV) para otro mandato de cuatro años con el 55,16% de los votos ponderados. A última hora de la noche faltaban aún por escrutar 840 sufragios por problemas en la contabilización del voto electrónico, pero ya era definitivo que Goirizelaia se convierte en el primer rector de la Universidad pública que repite en el cargo.

También dan la razón los resultados a las voces que apuntaban a una muy escasa participación de la comunidad universitaria: la abstención se elevó al 91,16% del censo —dato definitivo—. Solo pasaron por alguna de las 52 mesas electorales repartidas por los tres campus 4.566 personas de las 51.643 con derecho a voto, entre docentes, personal de administración y servicios y alumnos.

Hace cuatro años, Goirizelaia logró el 52% del voto ponderado para llegar al Rectorado, pero los resultados no son comparables puesto que se enfrentó a Marisol Esteban, quien logró el 47%, y esta vez era el único candidato. Entonces el interés de la comunidad universitaria resultó algo más elevado, aunque muy distante de ser mayoritario: la abstención se situó en el 82,9% del censo.

Goirizelaia acudía a los comicios con la tranquilidad que la UPV vive en los últimos años, pero también ante la imposibilidad del no. Al haberse presentado una única candidatura, solo se podía votar a favor o en blanco. Para resultar reelegido, debía obtener más de un tercio de votos favorables, lo que superó con solvencia, aunque todos los votos que quedaban por escrutar fuesen en blanco.

El candidato logró el respaldo de algo más del 55% del voto ponderado

En una entrevista con este diario, a la pregunta de cuál sería el nivel de votos en blanco aceptable para tener un Rectorado fuerte, el entonces candidato respondió que precisaba “el 70, 80, 90% de apoyos. Una mayoría importante”.

La posibilidad de votar en contra se anuló gracias a una modificación de los Estatutos de la universidad para evitar volver a la situación de interinidad que vivió la UPV durante seis meses en 2009, cuando el entonces rector, Juan Ignacio Pérez, único candidato, no logró el apoyo suficiente —se quedó a nueve puntos de revalidar el puesto—.

Entre el alumnado, la abstención alcanzó ayer niveles cercanos a los registrados entonces, con apenas un 3,3% de participación. La mayor participación se dio entre el personal docente investigador (63,4%).

Por grupos, fue en el conocido como “otro personal docente investigador” donde logró más apoyos (69,6%, a falta de contabilizar todos los votos), pero este es el que menos peso tiene en el voto ponderado (un 2,09%).

Entre los profesores doctores con vinculación permanente (56,25% del voto ponderado, el mayor peso), tuvo un respaldo del 58,3%. Y en el alumnado (22,08%), logró un 59,3% de síes. En definitiva, y teniendo en cuenta el voto ponderado, del 55,1% de respaldo, el 32,8% provino ayer de los doctores y el 13,09% de los alumnos.

Los retos del futuro son apasionantes y los afronto lleno de ilusión"

En sus primeras declaraciones tras ser reelegido, felicitó a la UPV y dio las gracias a todo su equipo, que ha trabajado con él en los últimos cuatro años, buena parte del cual lo deja —solo repiten tres vicerrectores—.

“Muchas gracias por vuestra confianza; seguiré siendo el rector de todas las personas que forman la comunidad académica", señaló, para añadir: “Los retos del futuro son apasionantes y los afronto lleno de ilusión para conseguir dentro de cuatro años una universidad mejor”.

Su proclamación definitiva llegará el 17 de diciembre, tras el plazo de posibles impugnaciones. Entonces se enfrentará al reto de consolidar el impulso que ha supuesto el sello de campus de excelencia internacional, que logró gracias al proyecto Euskampus, pero, sobre todo, al de capear la crisis ante la previsión de unos presupuestos de 2013 más ajustados aún y el temor de las medidas que pueda poner en marcha el Gobierno central.

Tiene cuatro años por delante para materializar los proyectos que tiene en mente, ya que la normativa vigente le impide volver a presentarse para un tercer mandato.

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