Costas amenaza con retirar la concesión del talaso ilegal de Oia

El establecimiento vierte donde no debe, toma el agua lejos de donde declara y tiene su caseta de bombeo en pleno dominio público Su construcción recibió 4,5 millones de fondos públicos

Este año se cumplen cuatro desde que el Tribunal Superior de Xustiza declaró ilegal el hotel Talaso Atlántico, edificado en suelo rústico junto a la costa en Mougás (Oia) y regado con 4,5 millones de euros de fondos públicos para su construcción. Tras la enésima denuncia por incumplimientos normativos, la jefa de Costas de Pontevedra ha certificado que el recinto, especializado en terapias con agua de mar, vierte donde no debe, toma el agua lejos de donde declara y tiene su caseta de bombeo en pleno dominio público, por lo que ha pedido explicaciones a la empresa y advierte de que puede retirarle la concesión.

Cristina de Paz Curbera recoge en un escrito fechado el 28 de febrero que tras una denuncia de finales del año pasado, los técnicos de Costas fueron a hacer mediciones al lugar. Allí constataron que “las tuberías no cumplen con la Instrucción de vertidos desde tierra al mar”, aprobada en 1993, que la toma de agua “incumple lo especificado en los documentos del proyecto presentado para la obtención de la concesión” y que el punto de vertido “se encuentra muy desplazado de las coordenadas del punto autorizado”.

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También apuntan que la caseta de bombas invade el dominio público, tanto siguiendo el plano de deslinde de 2002 –en cuyo caso la invasión es total- como el previo, en cuyo caso el exceso atañe a “la mitad de la instalación”.

La jefa de Costas dice que no “consta” ningún trámite para legalizar lo hecho. Ni replanteo de obras, ni reconocimiento de su final ni nada que acredite que lo construido cumpla con lo que se proyectó y autorizó. Todo lo anterior “podría dar lugar a la incoación del expediente de caducidad de la concesión”, ante lo que da un plazo de 10 días para alegaciones.

A finales de 2011 el centro fue igualmente denunciado por sus vertidos fecales, más tóxicos de lo tolerable. A pesar de su ilegalidad manifiesta, el Talaso recibió el año pasado 12.112 euros de fondos públicos.

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