En Lehendakaritza como en casa

Sofás para estar en Lehendakaritza como quien está “en casa”. Iñigo Urkullu ha dado la bienvenida a la sede de la Presidencia vasca al más de un centenar de ciudadanos que han querido acercarse hasta allí con un “esta es vuestra casa”. Una casa en la que uno podía encontrarse con que su compañero de asiento no era otro que uno de los siete consejeros del Ejecutivo que han participado en el acto repartidos entre el público.

Urkullu ha congregado en el patio de la Lehendakaritza desde niñas de siete años hasta mayores que rebasaban orgullosos los 75. La mayoría de ellos eran simples ciudadanos de a pie que se habían apuntado al acto tras la convocatoria del Ejecutivo, pero también algunos otros miembros de la Administración, como la secretaria general de Emakunde, Ana Alberdi. Igualmente han ido  la esposa y uno de los hijos de Urkullu.

Dos quinceañeras de Vitoria, que según finalizó el acto se abalanzaban sobre sus respectivos teléfonos móviles, aseguran que, aunque habían acudido por sus padres, la política no les disgusta y les ha convencido especialmente el discurso del consejero de Empleo y Políticas Sociales, Juan María Aburto. La política “solo tiene sentido si se realiza para mejorar en la medida de lo posible la vida de las personas”, ha dicho Aburto. Y ha citado como ejes de la actuación de su departamento garantizar la dignidad de las personas a través del empleo y la vivienda y, cuando todo lo demás falla, gracias al sistema de protección social.

Una de las participantes en el acto, Ariane, una joven alavesa de siete años, reconocía al final a este periódico abiertamente que, antes que ser lehendakari, prefiere sin ninguna duda trabajar como veterinaria.

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