La lenta agonía del ferrocarril

El Ministerio de Fomento prevé suprimir 90 trenes regionales en Andalucía por baja rentabilidad Un tercio del recorte afecta a Jaén, Granada y Almería, las provincias con menos servicios

Un grupo de trabajadores de la estación Linares-Baeza posa junto a las vías del ferrocarril.
Un grupo de trabajadores de la estación Linares-Baeza posa junto a las vías del ferrocarril. JOSÉ MANUEL PEDROSA

La Estación de Linares-Baeza, en Jaén, llegó a ser en su día uno de los principales nudos ferroviarios del país. Pero hoy es una población envejecida habitada mayoritariamente por jubilados que siguen viviendo en las antiguas casillas de Renfe, donde pagan un canon de apenas 60 euros al mes. “En los últimos 15 años se ha perdido el 70% de los trenes, tanto en viajeros como en mercancías”, señala, desolado, el ferroviario Manuel Núñez, que ha asistido en primera persona al desmantelamiento progresivo del ferrocarril en esta estación durante los tres últimos quinquenios.

El último mazazo para Linares-Baeza está por llegar. La reordenación de rutas de media distancia que prepara el Ministerio de Fomento, y que podría hacerse el próximo mes de junio, prevé eliminar dos trenes al día en la línea hacia Granada y otros dos en la que va a Almería. Las tres provincias orientales van a ser las más perjudicadas por un plan que también va a dar la puntilla a muchas pequeñas estaciones donde el tren ya no parará. Pasará de largo, y muy de tarde en tarde.

Casi el 12% de los trenes regionales que prevé suprimir Fomento están en Andalucía. En concreto, son unas 90 relaciones semanales en las líneas Almería-Linares-Baeza, Granada-Linares-Baeza, Córdoba-Bobadilla, Ronda-Algeciras, Huelva-Jabugo-Zafra y Sevilla-Llerena, según el documento interno remitido a los sindicatos. Aunque se trate de líneas regionales, el Ministerio de Fomento tiene la potestad sobre ellas en base a una directiva europea que obliga a los Estados miembros a la racionalización de las líneas no declaradas de servicio público.

Jaén, Granada y Almería vienen asistiendo a la lenta agonía del ferrocarril prácticamente desde la entrada en servicio de la Alta Velocidad en la zona occidental de Andalucía. Y ahora, con el recorte de más trenes, los sindicatos creen que se verán afectadas unas 800.000 personas al año. “Los sectores sociales más desfavorecidos, como mayores o jóvenes, usuarios más frecuentes del sistema ferroviario, se quedarán sin el servicio”, se indica desde los comités de empresa de Adif y de Renfe.

La Junta anima a la movilización social

Los nuevos recortes ferroviarios en Andalucía están movilizando a Ayuntamientos, sindicatos y otros colectivos. Y llama la atención que sea la Junta de Andalucía, a través de su Consejería de Fomento, la que esté animando a la movilización social contra la supresión de servicios. Lo hizo en días pasados en Jaén el director general de Movilidad, José Luis Ordóñez, al impulsar una plataforma en la que se han integrado los consistorios de Linares, Cabra del Santo Cristo, Huesa, Baeza y Larva, la Cámara de Comercio de Linares, los sindicatos UGT, CC OO, CGT, SCF, así como organizaciones de consumidores, vecinos y la asociación Amigos del Ferrocarril.

Para Ordóñez, eliminar los servicios en el eje Jaén-Granada-Almería supone “debilitar el ferrocarril en Andalucía precisamente en un momento de crisis en que deberíamos preservarlo como necesidad y factor imprescindible para la recuperación social y económica en un marco ecológicamente sostenible que debe producirse”. Trabajadores de Renfe y de ADIF de las provincias orientales se concentraron el pasado mes de marzo en la estación de Granada y volverán a hacerlo el próximo jueves, día 25, en Almería.

Manuel Núñez, un encargado de telecomunicaciones ferroviarias que llegó hace 14 años a la línea Linares-Baeza después de varios destinos en media España, considera que no es de recibo suprimir líneas en las provincias con menos servicios. “Aquí no hay cercanías y el AVE ni está ni se le espera”, comenta. No es que no esté prevista la llegada del AVE a estas provincias, pero en el caso de Jaén, a un ritmo de siete kilómetros en siete años, “harían falta 300 años para que llegue”, ironiza Núñez, que es también responsable del Sindicato Ferroviario de CC OO en Jaén.

Fomento justifica el plan de racionalización de servicios de media distancia, que aprobó el Consejo de Ministros el 28 de diciembre de 2012, en base a criterios de rentabilidad económica. Así, el coste de las líneas regionales es de 10,9 euros por viajero, frente a los 0,79 euros en los trenes de cercanías. Además, el 41,7% de los trenes regionales apenas cubren servicios para el 16% de los viajeros, con un aprovechamiento inferior al 15%. El coste anual de estas líneas para el Estado es de 243 millones, pero con el plan diseñado se estima un ahorro de 51 millones.

“Con índices de aprovechamiento por debajo del 15%, el ferrocarril resulta claramente ineficiente si se compara con otros medios de transporte”, señaló la secretaria general de Transportes del Ministerio de Fomento, Carmen Librero, durante una reciente comparecencia en la Comisión de Fomento del Congreso. Pero desde la Junta, que está en negociaciones con el Gobierno para intentar frenar la supresión de las líneas, se apela a los criterios sociales. “Es una obligación de servicio público mejorar esas líneas, porque si se mejoran quizá dejarían de ser deficitarias”, replica la consejera de Fomento, Elena Cortés.

Los sindicatos creen que llueve sobre mojado en el desprecio al ferrocarril en Andalucía oriental. Recuerdan, por ejemplo, cómo en Almería ya desapareció el tren nocturno Almería-Córdoba-Sevilla-Cádiz, el otro convoy que viajaba de noche hasta Madrid y la disminución de frecuencias y transbordos en la conexión con Valencia-Barcelona. También Granada sufre el desmantelamiento desde los años ochenta con el cierre de la línea Baza-Almendricos, y ahora se teme el cierre de los últimos núcleos de empleo ferroviario en la capital como las bases de Mantenimiento e Infraestructura y el Centro de Reparación de Componentes, situados en las estaciones.

El plan del ministerio prevé también eliminar las paradas con menos de un viajero al día de media (son el 21% del total, frente al 20% de las que tienen entre uno y cinco viajeros). Moreda, Larva, Huesa, Cabra del Santo Cristo o Jódar son algunas de las que tienen los días contados.

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