el futuro del psoe

Susana Díaz pide el apoyo para liderar “un nuevo tiempo” en el PSOE

“Quiero ser presidenta para prestigiar la política”, ha dicho la consejera en un acto abarrotado

Susana Díaz ha iniciado su carrera en las primarias andaluzas como suele cada vez que comienza una aventura: arrasando. Cuatro miembros del Gobierno en el que es consejera de la Presidencia, dirigentes de la ejecutiva regional, cuadros medios, militantes y embajadas de todas y cada una de las potentes agrupaciones provinciales, presididas por cinco secretarios generales, han dejado chico el salón del hotel de cuatro estrellas de Antequera (Málaga) donde se ha celebrado el acto.

Díaz ha hecho una demostración de poderío al alcance de muy pocos, al conseguir que un millar de personas de toda Andalucía acudiera a las seis de la calurosa tarde a la localidad malagueña, centro geográfico de la comunidad y con una gran carga simbólica porque en esta ciudad fue donde se firmó el conocido Pacto de Antequera por la autonomía. Esa exhibición ha sido su primer mensaje, tal vez para desanimar a sus rivales y captar más apoyos aún. El segundo ha sido presentarse como presidenta de hecho de la Junta de Andalucía, dispuesta a protagonizar un “nuevo tiempo” y un cambio como el que pilotó Felipe González en 1982.

La consejera rememora en su discurso a Felipe González

Si las 1.000 personas que la oyeron le dieron a la salida su aval, habrá que concluir que la también secretaria general del PSOE de Sevilla ha obtenido de una sola tacada el 15% de las firmas necesarias para ser candidato a las elecciones primarias. Por el contrario, sus competidores, el también consejero Luis Planas y el alcalde de Jun (Granada), José Antonio Rodríguez, tendrán que pelear duro para reunir los apoyos de 6.860 militantes.

Díaz tiene seguidores y medios. El acto de este jueves ha costado 2.900 euros, un dinero que sale de las aportaciones voluntarias de los militantes, según un portavoz de su candidatura. Díaz cuenta con una escenografía propia, con un atril con su nombre y una pequeña grada de fondo ocupada por militantes y que da imagen de lleno en las televisiones. Una vez que los candidatos reúnan los avales, será cuando la dirección regional ponga a disposición de los que lo logren recursos del partido y presupuestos.

La política sevillana se ha presentado más que como aspirante a una competición interna como una candidata de hecho a la presidencia de la Junta de Andalucía. Ni una sola mención a sus potenciales rivales. Todo han sido mensajes al exterior. Díaz ha pedido los avales para protagonizar un “nuevo tiempo” y también iniciar desde Andalucía un “cambio” en el PSOE como el de los años ochenta, que llevó a este partido a gobernar en España durante 14 años con Felipe González como líder.

Se ha descrito como una mujer “fuerte”, “joven” y “muy de izquierdas”

Díaz se ha mostrado orgullosa de haberse dedicado siempre a la política desde el instituto, luego en la parroquia, la universidad, el Ayuntamiento, el Parlamento andaluz y ahora desde el Gobierno regional. Ha sido su forma de responder a las críticas que ha recibido por no tener otro oficio que el que le facilite su partido. Ella se ha descrito como una mujer “fuerte”, “joven” y “muy de izquierdas”; de familia trabajadora que sabe lo que cuesta la Universidad; dispuesta a “no engañar a nadie” y que quiere ser candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía “para prestigiar la política en uno de los momentos más difíciles”.

Ha parecido no dejarse nada atrás sobre ella. La aspirante también se ha presentado como una mujer dispuesta a procurar la unidad del PSOE de Andalucía, respetando la pluralidad. Apenas si ha dado unos brochazos sobre otros aspectos, salvo para criticar de pasada las directrices de la UE y la corrupción, una palabra que no ha pronunciado cuando el PSOE aún está en estado de conmoción por el auto de la juez del caso de los ERE. “Somos gente honesta y honrada”, dijo Díaz, quien consideró “un mal de la política el tapar a los que vienen a aprovecharse de lo público”.

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