El PSOE andaluz también quiere marcar un nuevo impulso a Rubalcaba

Susana Díaz renuncia a presidir la conferencia política para tener más autonomía. La presidenta de la Junta niega que haya diferencias con el secretario general federal

Jiménez, Griñán, Amparo Rubiales y Juan Cornejo, en la ejecutiva del PSOE de Andalucía.
Jiménez, Griñán, Amparo Rubiales y Juan Cornejo, en la ejecutiva del PSOE de Andalucía.PACO PUENTES

El pleno de la ejecutiva del PSOE de Andalucía convocó ayer formalmente el congreso extraordinario en el que la presidenta de la Junta, Susana Díaz, asumirá la secretaría general del partido en sustitución de José Antonio Griñán. Será el 23 y 24 de noviembre en Granada, en un cónclave en el que los socialistas andaluces quieren “dar un nuevo impulso” a su proyecto, pero también al PSOE federal. Así lo repitió hasta en cuatro ocasiones el vicesecretario general socialista, Mario Jiménez, quien no concretó en qué consistirá ese empujón.

Según dijo, el “cambio en Andalucía” está contribuyendo al trabajo de la ejecutiva federal que dirige Alfredo Pérez Rubalcaba. En su opinión, la renovación que ha provocado Griñán y “representa Susana Díaz va a ayudar, cuando llegue el momento, a fortalecer la posición del PSOE de España”.

Los socialistas se empeñan en negar roces entre la que es ya la líder de los socialistas andaluces —incluso antes de asumir el mando en el congreso de Granada— y el secretario general federal, sobre cuestiones como la necesidad de un pacto nacional contra la corrupción. Díaz le pidió a Mariano Rajoy, en la entrevista que mantuvo el viernes con el presidente del Gobierno, que capitanee ese acuerdo, mientras el grupo socialista en el Congreso de los Diputados se niega a entablar cualquier diálogo con el Gobierno a cuenta del llamado caso Bárcenas.

Susana Díaz aseguró en una entrevista en Onda Cero que es todo “menos un verso suelto” y negó que su propuesta pretenda “abrir una grieta en el PSOE”. Pero con sin intención o sin ella, la socialista andaluza, que ha desplegado una intensa agenda nacional en los 34 días que lleva como presidenta, está señalando un rumbo propio a su partido. Su mensaje en contra del derecho a decidir de Cataluña sonó nuevo en la conferencia que pronunció en Madrid en el Fórum Europa, aun cuando esa es una posición muy asentada en el PSOE andaluz desde hace tiempo.

Ese rumbo propio de Díaz deja en evidencia, aseguran algunos dirigentes socialistas, la debilidad del liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba, al que un 74% de los votantes del PSOE desaprueba su gestión como líder de la oposición y un 83% de ellos no confía en él, según la última encuesta de Metroscopia para EL PAÍS. Rubalcaba sigue sin despejar si va a aspirar a la candidatura a la presidencia del Gobierno.

La jefa del Gobierno andaluz va a tener un papel destacado en la conferencia política del PSOE que se celebrará del 8 al 10 de noviembre. Susana Díaz ha rechazado, como le habían sugerido, presidir ese cónclave, porque quiere tener un papel activo y no arbitral o protocolario. “Quiere hacer sus aportaciones”, aseguran fuentes próximas a la presidenta. Será la voz del PSOE andaluz. Griñán, presidente federal y todavía secretario general regional, no tiene previsto tomar la palabra y aunque proponía que fuera Mario Jiménez el abanderado de los casi 160 participantes andaluces, la convocatoria del congreso extraordinario del PSOE de Andalucía ha tumbado estas previsiones.

El PSOE andaluz todavía no ha definido las propuestas que defenderá en las cuatro comisiones de debate que tendrá la conferencia y en la que el interés fundamental se centra, como ocurre siempre que el PSOE está en la oposición, en el modelo de partido. Cualquiera de las propuestas que salga aprobada en este terreno, como pueden ser las primarias abiertas para elegir al candidato a la presidencia del Gobierno, deben ser luego refrendadas por el comité federal. La dirección andaluza ha creado siete grupos de trabajo para la conferencia y hasta día 27 se pueden presentar sus enmiendas.

La conferencia política se celebrará dos semanas antes del congreso del PSOE andaluz en el que se elegirá a una nueva dirección pilotada por Susana Díaz. El número de participantes será muy superior al de otros: alrededor de 800 delegados, frente a los 500 que asistieron al último, celebrado en julio del pasado año. Esto permitirá dar mayor participación, pero sobre todo aliviar posibles tensiones por quedarse fuera de la lista de delegados. El número de militantes del PSOE andaluz era en julio pasado de 45.733, que fue la cifra que se manejó para las primarias para elegir candidato. Es una cifra sensiblemente inferior a la de enero de 2012, cuando el censo lo componían 53.534 personas.

Una de las dudas de ese congreso será conocer el nombre de la persona que ejercerá como números dos del partido, puesto que ahora desempeña Mario Jiménez. “¿Me lo está preguntando a mí? No tiene el más mínimo interés”, respondió Jiménez cuando se le preguntó si continuará en el cargo.

Aún es muy pronto para saber qué personas compondrán la nueva dirección, como tampoco está claro aún quién sustituirá a Susana Díaz en la secretaría general del PSOE de Sevilla, que celebrará su congreso el 30 de noviembre. Hay tensiones entre las diferentes tribus sevillanas, pero la posibilidad de dos candidaturas se descarta de plano. Lo único cierto es que tanto la ejecutiva regional como el liderazgo del PSOE de Sevilla se conocerá, como afirma un dirigente, “cuando Susana se reúna con Díaz”.

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