Alicante se niega a debatir con los comerciantes el impacto de Ikea

El Consejo Local de Comercio acota la libertad de horario al centro urbano

Clientes de compras en Alicante
Clientes de compras en AlicantePEPE OLIVARES

Muchos temas para el debate, pero pocos compromisos y un solo acuerdo. En la reunión del consejo local del comercio de Alicante, celebrada ayer en el Ayuntamiento, el PP se negó, por ahora, a que se debatiera las consecuencias que tendrá la implantación de Ikea y un área comercial en Rabassa. De momento, no toca.

La promotora, participada por el empresario Enrique Ortiz, solicitó a la Generalitat y al Ayuntamiento que el proyecto se tramite mediante una ATE (Actuación Territorial Estratégica), que es mucho más rápida que un plan parcial o modificar el PGOU.

La Consejería de Economía y Comercio ya han reconocido el interés y el impacto económico beneficioso de esta nueva área comercial e Infraestructuras ha planteado algunas cuestiones menores y “subsanables”.

La concejal de Urbanismo, del PP, Marta García-Romeu, ante la petición de Esquerra Unida y de los comerciantes de debatir el proyecto, contestó que todavía “es pronto, porque la ATE no se ha aprobado, y no sabemos qué nos pedirá la Generalitat”. La edil se comprometió a mantener reuniones informales con los comerciantes en la medida que se concreten los aspectos técnicos de esta nueva área comercial.

Miguel Ángel Pavón, concejal de Esquerra Unida, pidió una reunión del consejo sobre Ikea en Rabassa para que la opinión de los comerciantes se incorpore a los informes que se remitan a la Generalitat. EU consideró que el área comercial será “gravemente lesiva para el pequeño comercio en una ciudad saturada de grandes superficies”. La concejal socialista, Loles Fernández, pidió “luz y taquígrafos y transparencia en todo este proyecto”. Y el edil de UPyD, Fernando Llopis, instó al consejo a “posicionarse y conocer la opinión de los comercios”.

Y otro punto conflictivo de la reunión ni tan siquiera se llegó a debatir. Los centros comerciales de la periferia de Alicante (Gran Vía, Plaza Mar 2, Puerta de Alicante y Parque Comercial y de Ocio Vistahermosa) y las asociaciones de comercios del Pla-Carolinas y La Florida solicitaron que se declara toda la ciudad zona de gran afluencia turística, lo que les permitiría abrir todos los fines de semana.

Sin embargo, la concejal de Comercio, Belén González, del PP, rechazó que se tratara este asunto porque ya se había debatido, votado y rechazado, en la sesión anterior. Sin embargo, los centros comerciales y los comerciantes de la periferia criticaron que el Ayuntamiento solo permita abrir los festivos y fines de semana a los establecimientos de la zona centro y área de Maisonnave. Una medida que está provocando “un desplazamiento de clientes y un desequilibrio” en el sector. UPyD criticó que el PP aceptara incluir en el orden del día esta cuestión para luego ni siquiera “debatir este tema trascendental”. Y EU se opuso a la liberalización de horarios porque “perjudica” a los trabajadores del sector.

El único aspecto en el que se avanzó en la reunión del consejo local de comercio fue en convocar otra sesión monográfica para “ordenar” la proliferación de mercadillos y puestos de venta de comidas que proliferan los fines de semanas y festivos. Hogueras, asociaciones de vecinos y otros colectivos organizan con frecuencia este tipo de actividades que comerciantes y hosteleros consideran “cierta competencia desleal”. La edil del PP, García-Romeu, anunció que se reunirán con las concejalías de Fiesta, Ocupación Vía Urbana y Comercio para “entre todos” consensúen unos criterios para regular estas actividades.

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