Un tesoro secuestrado en el sótano

El Ayuntamiento se niega a devolver al heredero del dibujante Enrique Herreros 50 obras que donó a condición de exponerlas y que llevan 12 años en un almacén

Una portada de 'La Codorniz' dibujada por Herreros en 1973.
Una portada de 'La Codorniz' dibujada por Herreros en 1973.

El Ayuntamiento de Madrid recibió en donación 50 obras de uno de sus hijos predilectos, el humorista y dibujante Enrique Herreros, tras su fallecimiento. Se comprometió a cambio a exponer la colección en el Museo Municipal.

Este acuerdo, firmado en 1993 por el entonces alcalde, José María Álvarez del Manzano (PP), establecía que el Ayuntamiento tendría que devolver las obras al hijo y heredero del artista, Enrique García-Herreros, en caso de mantenerlas fuera de exposición por un plazo superior a los 90 días.

García-Herreros incluyó esta cláusula en el convenio porque su mayor interés es compartir la obra de su padre con los madrileños. Pues bien, la colección lleva 12 años embalada en un almacén.

Sin embargo, el Ayuntamiento se niega a devolvérsela al heredero. Alega que, según sus abogados, ahora le pertenece y puede disponer de ella como desee.

Enrique Herreros nació en Madrid en 1909 y falleció en Santander 68 años después a consecuencia de un accidente de montaña. Además de alpinista irredento (abrió varias rutas en el Naranjo de Bulnes), fue uno de los fundadores del vitriólico semanario La Codorniz, ilustrador de carteles de cine y responsable, entre otros golpes geniales, de que María Antonia Abad Fernández pasara a llamarse Sara Montiel. Está considerado como uno de los mejores dibujantes españoles del siglo XX.

Enrique Herreros, en una imagen de 1964.
Enrique Herreros, en una imagen de 1964.MANUEL LÓPEZ CONTRERAS (EFE)

“Es una de las pocas personas inteligentes que van quedando en el Occidente europeo”, le glosó Camilo José Cela. “Pintor genial” para Francisco Umbral, admirado por Mingote, Wenceslao Fernández Flórez o Rafael Azcona, entre tantos, Máximo dijo en su loa fúnebre: “Permíteme que pida al Museo de Arte Contemporáneo, en nombre de Cervantes, tu mejor amigo, que se apresure a comprar las más manchegas y universales ilustraciones que jamás se han hecho de Don Quijote”.

No hizo falta. Su hijo decidió donar parte de su obra al Ayuntamiento y así quedó rubricado finalmente en 1993, cuando era concejal de Cultura la ahora presidenta del PP madrileño, Esperanza Aguirre. La ciudad, que lo nombró hijo predilecto de la Villa a título póstumo y bautizó un pequeño parque en su honor (entre las calles de Bravo Murillo y Cea Bermúdez), recibió así 35 dibujos y 15 aguafuertes. El convenio estipulaba que el Ayuntamiento tendría que dedicarles una sala del Museo Municipal, y habría de revertirlas a los herederos en caso de “permanecer fuera de pública y permanente exposición por un periodo de tiempo superior a 90 días naturales consecutivos”.

El primer revés llegó pronto. En noviembre de 1997 se hicieron unas obras en el museo que llevaron la colección de Herreros a un almacén. El entonces concejal de Cultura y ahora coordinador general de la Alcaldía, Juan Antonio Gómez-Angulo, avisó con amabilidad al heredero de esa circunstancia, y abrió la posibilidad de trasladar las obras al Cuartel del Conde Duque. Finalmente, la sala reabrió en diciembre de 1998, y el hijo del artista quedó satisfecho con las formas y la reforma.

Sin embargo, en 2002 el Museo Municipal se sumergió en lo que han acabado siendo las obras del Escorial. Al tiempo que el Conde Duque recibía parte de su colección para abrir el Museo de Arte Contemporáneo, el centro municipal de la calle de Fuencarral iniciaba un proceso de rehabilitación que aún continúa. Entre las salas que se cerraron entonces temporalmente estaba la dedicada a la colección de Herreros, que volvió al almacén. Y ahí continúa a día de hoy, puesto que tampoco fue trasladada al Conde Duque o a otra ubicación que asegurara su exposición al público.

Ilustración de Herreros para una edición de 'El Quijote'.
Ilustración de Herreros para una edición de 'El Quijote'.

En 2010, el entonces alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón (PP), anunció su reapertura tras ocho años y 18 millones de inversión, rebautizado ya como Museo de Historia de Madrid. Pero llegó la crisis, al Ayuntamiento se le acabó el dinero (o, más bien, el margen de endeudamiento), y la obra no llegó a concluir. De hecho, el museo lleva desde entonces cerrado. En los presupuestos de 2014 recibe 1,7 millones que aseguran, según la ahora alcaldesa, Ana Botella (PP), su reapertura este año.

Pero García-Herreros se cansó hace tiempo de esperar y solicitó al Ayuntamiento la reversión de la obra de su padre para asegurar su exposición en otra ubicación.

El pasado mes de diciembre, recibió respuesta de la concejalía de Las Artes: “No es posible ejercitar la acción de revocación al haber transcurrido el plazo para ello”. Según la Asesoría Jurídica municipal, los herederos disponían de entre uno o seis años, según la interpretación legal, para ejercer ese derecho. El Ayuntamiento informó de que el plazo empezó a correr en 2002, cuando se cerró la sala, y finalizó pues, en el peor de los casos, en 2008.

Pedro Corral, que hasta hace poco era periodista, glosó en las páginas del diario Abc en dos ocasiones la obra de Herreros, “un hombre que hizo de la imaginación un medio para subir más alto, siempre más alto”. Ahora Pedro Corral es concejal de Las Artes, parte de la obra de Herreros lleva 12 años en un sótano, y el heredero del artista considera que se le ha arrebatado lo que es suyo. Preguntado al respecto, el Ayuntamiento se mantiene en sus trece, aunque asegura “seguir trabajando para llegar a la mejor solución de todas las partes”.

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