La Junta Electoral decidirá si hay celebraciones de la Champions

El Madrid festejaría su victoria de madrugada en Cibeles El Atlético aplazaría al domingo su paseo triunfal a Neptuno La Comunidad no pondrá pantallas en Sol

De izquierda a derecha, Vicente Del Bosque; Rafael Matesanz; el presidente de la Fundación Ortega, José Varela; Ana Botella; el cardenal Antonio María Rouco Varela; y director de Cáritas en Madrid, Julio Beamonte, antes de la entrega de medallas ayer en el palacio de Cibeles.
De izquierda a derecha, Vicente Del Bosque; Rafael Matesanz; el presidente de la Fundación Ortega, José Varela; Ana Botella; el cardenal Antonio María Rouco Varela; y director de Cáritas en Madrid, Julio Beamonte, antes de la entrega de medallas ayer en el palacio de Cibeles.JULIAN ROJAS

El Real Madrid y el Atlético jugarán la final de la Liga de Campeones el sábado 24 de mayo a las 20.45 en Lisboa (Portugal). A las nueve de la mañana del domingo, y hasta las ocho de la tarde, 35,5 millones de ciudadanos podrán elegir en las urnas a los 54 miembros españoles del Parlamento Europeo. Gane quien gane el partido de fútbol, se festejará en el paseo de la Castellana, como es tradición. La marea de aficionados que se concentre en la plaza de Cibeles (si vence el Madrid) o en la fuente de Neptuno (si vence el Atlético) será espontánea, por lo que difícilmente podría regularse más allá del dispositivo policial preventivo (habrá 900 agentes desplegados). Pero las celebraciones de los clubes esa noche y al día siguiente sí serán vigiladas y deberán tener el visto bueno de la Junta Electoral Provincial.

Los dos clubes han comunicado ya sus planes: el Real Madrid abrirá el estadio Santiago Bernabéu para que sus aficionados vean el partido en pantallas gigantes. En caso de victoria, el equipo volvería de Lisboa esa misma noche, cerca de las dos de la madrugada, y se dirigiría a su estadio; desde allí, los jugadores irían en autobús descubierto hasta Cibeles. Esa celebración requiere del visto bueno de la Junta Electoral.

El Atlético también abrirá el estadio Vicente Calderón con pantallas gigantes, pero prefiere posponer la celebración oficial al día siguiente. Sería el domingo cuando el equipo recorriera la ciudad hasta Neptuno para festejar el título con sus aficionados. El recorrido y el horario precisan del plácet de la Junta Electoral; la Delegación del Gobierno ve improbable que se permita antes del cierre de los colegios electorales.

Lo que no será posible en ningún caso es que ambas aficiones vean el partido en una pantalla gigante colocada en la puerta del Sol por la Comunidad de Madrid.

El presidente regional, Ignacio González (PP), desistió ayer, “como es lógico, a la vista de la posición [contraria] de la Delegación del Gobierno”. “Se trata de que ambas aficiones disfruten conjuntamente”, defendió el miércoles el portavoz regional, Salvador Victoria. “¿A alguien se le ocurriría concentrar en la plaza de Mayo de Buenos Aires a las aficiones del River y del Boca?”, se preguntó ese mismo día la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes (PP), para avisar del problema de seguridad que podría originarse.

Ayer, la delegada agradeció la “correcta decisión” de González al desistir, apostillando que “no era una buena idea”. “Ambas aficiones son pacíficas, pero el riesgo está ahí. En los partidos, siempre pasan cosas”, apostilló.

Victoria quiso insistir en cualquier caso en desligar del asunto a la Junta Electoral. La delegada afirmó el miércoles que la pantalla requería del visto bueno de la Junta, y que había elevado una consulta para asegurarse de ello; el portavoz regional replicó ayer que la Comunidad también lo había consultado y se le dijo que no era necesario porque la competencia de la Junta finaliza en la medianoche del viernes al sábado; es decir, cuando acaba la campaña. La Ley Orgánica de Régimen Electoral desplaza a la Junta atribuciones de la autoridad gubernativa en la celebración de actos públicos y, pese a que se refiere explícitamente a la campaña (que acaba el sábado), sí impone una serie de restricciones “desde la convocatoria de las elecciones hasta la celebración de las mismas” (acaban el domingo a las ocho de la tarde).

“Nada está garantizado, nada está vedado”

Los comicios municipales se celebrarán dentro de un año, y la elección de los candidatos de cada partido se demorará meses, pero el nerviosismo de los aspirantes a encabezar las listas electorales descubre signos de aliento y condena en los detalles más nimios.

Ayer, el Ayuntamiento de Madrid celebraba el día de san Isidro con la entrega de medallas al director de la Organización Nacional de Trasplantes, Rafael Matesanz; al seleccionador de fútbol, Vicente del Bosque; a la organización católica Cáritas; y a la fundación Ortega y Gasset-Marañón. “Nada estaba garantizado para ellos y nada estaba vedado de antemano. Por eso son ejemplos que podemos imitar”, glosó la alcaldesa, Ana Botella, de la que dudan en su partido como posible candidata en 2015 por su falta de tirón electoral mientras ella, sin admitirlo en público, trabaja para que el presidente del PP, Mariano Rajoy, cuente con ella. “Sin duda, hay mucho defecto que criticar en muchas partes y, desde luego, en política. Y está bien que se haga. Pero también, estoy segura, hay mucho acierto que aplaudir. Y debemos prestigiar el acto generoso de hacerlo”, añadió Botella.

Entre el público, atendía a sus palabras la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; su presencia fue interpretada como un refrendo a Botella, máxime cuando no estuvo en la fiesta del 2 de mayo organizada por el presidente regional, Ignacio González (PP). Allí sí estuvo el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, pero como exalcalde nunca falta a esos fastos. También estuvo ayer, aunque se fue cuando aún no había terminado el acto.

Faltó Esperanza Aguirre (PP), como el año pasado, en la picota ahora por su enfrentamiento con la policía municipal pero señalada aún como posible sustituta de Botella en 2015. La delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes (PP), volvió a negar que aspire a ser alcaldesa o presidenta regional, pero la animadversión que despierta entre los responsables de la Comunidad hace pensar que ellos no lo tienen tan claro.

Ayer, ella y el portavoz regional, Salvador Victoria, protagonizaron un baile de declaraciones contrapuestas a cuenta de la instalación de una pantalla en Sol en la final de la Liga de Campeones, separados apenas por metros de distancia. Hubo quien, bien informado, presintió que no será ni el penúltimo choque entre ambos.

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