Las cigüeñas reciben el alta

Una treintena de pollos fue liberada ayer en Alcalá tras curarse en un hospital para fauna

Suelta de cigüeñas en Alcalá de Henares.
Suelta de cigüeñas en Alcalá de Henares. ÁLVARO GARCÍA

Caltia llora, inconsolable. El pollo de cigüeña que acaba de ayudar a soltar se ha marchado tras desperezarse, dar unos saltitos y probar un poco sus alas sin atreverse a volar todavía. Y ella quiere que vuelva. No ha ido muy lejos, está unos metros más allá entre los matojos resecos.

No tardan en unirse a él otros 19 pollos de la especie que Grefa (Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona) liberó ayer en la huerta del Obispo del palacio arzobispal de Alcalá de Henares, con la colaboración de niños de entre 4 y 7 años del colegio Cardenal Cisneros y del Ayuntamiento alcalaíno. Las aves llegaron al hospital de fauna salvaje de la organización conservacionista tras caer de sus nidos. Ahora ya están preparadas para emprender el vuelo.

Este año, Grefa ha recogido a 30 ejemplares gracias a la colaboración ciudadana. Un número que se ha incrementado con respecto a la temporada pasada debido al calor. “Cuando sube mucho la temperatura, abren las alas para refrescarse, se empujan y alguno cae del nido”, explica Nacho Otero, técnico conservacionista. El número de rescates puede seguir aumentando hasta finales de agosto, debido a que ahora comienzan a bajar las cigüeñas que habitan en Centroeuropa.

La especie ha encontrado en la villa complutense el lugar idóneo para establecerse. La población ha crecido tanto que es el municipio con mayor número de ejemplares en la Comunidad. El Ayuntamiento da cifras del asombroso incremento de las zancudas. En los años setenta había menos de 10 parejas; en los ochenta se alcanzaron las 20. Pero fue en los noventa cuando se produjo la explosión demográfica con 80 parejas. Este año, Grefa ha censado 109, que han tenido 170 pollos.

La clave de tal proliferación se halla en el vertedero de Alcalá, que las cigüeñas y otras aves han convertido en un cómodo supermercado donde obtienen comida sin grandes esfuerzos. La facilidad para alimentarse es también la causa de que algunas ya no emprendan la migración a África.

La dieta vertedero provoca graves problemas en las zancudas. “Por ejemplo, cuando ingieren gomas y se les hace una pelota y mueren o cuando se envenenan con productos tóxicos”, puntualiza Otero. Recuerda que, según la normativa europea, los vertederos al descubierto se deberían haber tapado en 2001. “Cuando esto ocurra habrá un descenso de la población, y será la adecuada porque ahora mismo es muy artificial”, comenta.

Las cigüeñas prefieren el casco histórico para construir sus nidos, de entre 30 y 600 kilos. “Escogen estos edificios porque tienen altura, algunos techos planos y, sobre todo, no hay gente y están tranquilas”, describe Otero. En ocasiones, los nidos son tan grandes que están apuntalados.

Los ejemplares que se soltaron ayer buscarán ahora la compañía de los adultos con los que se desplazarán a las lagunas de El Porcal en Rivas-Vaciamadrid y cerca de otro vertedero, el de Valdemingómez. Una zona en la que se reúnen cigüeñas de muchos puntos. “En la época de invernada puedes ver animales anillados en Alemania, Bélgica, Eslovaquia, que realmente no deberían estar ahí, sino en África, pero el cambio climático y la disponibilidad de alimento hacen que se queden”.

Sobre la firma

Esther Sánchez

Forma parte del equipo de Clima y Medio Ambiente y con anterioridad del suplemento Tierra. Está especializada en biodiversidad con especial preocupación por los conflictos que afectan a la naturaleza y al desarrollo sostenible. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense y ha ejercido gran parte de su carrera profesional en EL PAÍS.

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