El acusado de asesinar a su mujer y su suegra en Cervo acepta 34 años

La pena es la suma de las dos que pedía la fiscalía, 17 años por cada una de las muertes

José Ángel C.F., acusado de asesinar a su mujer y a su suegra en enero de 2014 en la localidad luguesa de Cervo, aceptó los 34 años de cárcel de pena que pedía para él la Fiscalía por los hechos. La aceptación se produjo en una vista en la Audiencia Provincial de Lugo que se celebró este miércoles, según han informado a Europa Press fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG).

Fiscalía, en concreto, pedía por cada uno de los dos delitos de asesinato la pena de 17 años de prisión, con la accesoria de inhabilitación absoluta durante el tiempo de duración de la condena. Además, solicitaba que el acusado indemnizase a los herederos legales de María Adela L.R. en algo más de 124.000 euros y a los de María José S.L. en unos 48.000 euros.

Los hechos por los que se condena a este hombre se produjeron en la mañana del 13 de enero de 2014, cuando José Ángel C.F., sin antecedentes penales, se levantó de la cama en su domicilio "y sin que conste suficientemente acreditado el motivo", según Fiscalía, se dirigió a la vivienda de su suegra, de 72 años, y le propinó "un fuerte golpe en la cabeza con un trozo de madera" mientras dormía.

"Acto seguido, el acusado se diría de nuevo a su vivienda y esperaba a que su mujer de 44 años de edad saliera de la ducha y se arreglara para irse a trabajar", relata el escrito de acusación. "En el momento que María José entraba en el salón y se agachaba para coger el bolso, el acusado cogía el palo que previamente había sacado del garaje y que luego había escondido en la cocina y con idéntico ánimo de terminar con su vida se aproximaba a esta aprovechando que estaba de espalda", señala.

Así, el texto recoge que "de forma sorpresiva" le dio un fuerte golpe en la cabeza con un palo "de idénticas dimensiones que el primero", lo que provocó que la esposa cayera al suelo inconsciente "fruto del impacto".

A continuación, el acusado fue a la cocina, cogió un cuchillo, regresó al salón y se lo clavó a la mujer en el cuello, para asegurarse con ello de su muerte.

Un día después, llamó al cuartel de la Guardia Civil de Burela y confesó a los agentes haber matado a su mujer y a su suegra, que tenía otro hijo. Mientras, la pareja del acusado no tenía descendencia.

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