Cristianos de base critican el talante de Omella

El Arzobispo veta dos conferencias en Sant Medir y apuesta por párrocos conservadores

El cristianismo de base barcelonés está desconcertado con el talante mostrado por el nuevo arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, durante estos diez meses frente a la curia. Además de vetar dos charlas con contenido progresista en la parroquia de Sant Medir, el prelado tiene en pie de guerra a la comunidad de tres templos en L’Hospitalet y Esplugues. Omella sopesa nombrar párroco allí a un sacerdote de la Hermandad de los Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de línea ultraconservadora, lo cual genera el rechazo de los fieles. Un portavoz del Arzobispado aclaró ayer que no hay ningún nombramiento en firme.

Juan José Omella releva a Martínez Sistach en el arzobispado de Barcelona.
Juan José Omella releva a Martínez Sistach en el arzobispado de Barcelona.Angel Díaz (EFE)

Omella impidió el pasado 25 de febrero que Juan José Tamayo diera una charla sobre religión y violencia en la iglesia de Sant Medir, en Sants. El teólogo progresista terminó hablando sobre el beato Monseñor Óscar Romero e Ignacio Ellacuría, ambos víctimas del conflicto en El Salvador, en un local cercano de la sede de ERC. Según Tamayo, el Arzobispo argumentó el veto alegando que su antecesor, Lluís Martínez Sistach, había impedido hasta en tres ocasiones intervenciones suyas en sede religiosa y que por tanto no quería desautorizarlo. “Me temo que la reforma del papa Francisco no ha pasado de los Pirineos”, lamentó.

Un mes más tarde, el prelado barcelonés bloqueó una segunda conferencia, de Krzysztof Charamsa, el prelado polaco expulsado del Vaticano por salir del armario antes del Sínodo de la familia del año pasado. La charla de Charamsa giraba en torno a la relación entre iglesia y sexualidad.

La llegada de Omella generó cierta polémica por no ser catalán si bien nació en Teruel. El mundo soberanista deseaba un perfil más propicio al proceso independentista mientras que desde Madrid se apostaba por un cariz más conservador. Diversos expertos aseguraron entonces que el nuevo Arzobispo, con línea directa con Francisco y de un marcado perfil social, era una solución intermedia. Omella, por ejemplo, sorprendió al anunciar él mismo una investigación contra la orden seglar Pía Unión de los Hermanos Misioneros de los Hermanos Pobres, por un delito económico. Se trataba de un hecho inédito.

Otras decisiones del Arzobispo no han sido tan bien recibidas. Tal es el caso del nombramiento de un sacerdote proveniente de la conservadora Hermandad de los Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón como rector de una unidad parroquial en L’Hospitalet y Esplugues de Llobregat. Un grupo de feligreses acusan al Arzobispo de desoir a los vicarios episcopales, que según ellos han desaconsejado el cambio. Las iglesias de Sant Enric d’Ossó, Sant Antoni y Santa Gemma, con 45 años de existencia, tiene una tradición de trabajo social en el barrio, de perfil obrero e inmigrante.

“Quisimos hacerle ver que la designación va en contra de la tradición teológica de trabajo en el barrio, le llegamos a implorar que reconsiderara su decisión y dijo que no se lo replantearía”, asegura Santi Vílchez, uno de los feligreses. “Esta hermandad tiene una visión pastoral de los años 50, muy lejana a lo que hemos construido aquí con los jesuítas y las teresianas”, añade Vílchez. El Arzobispado asegura que aún no hay ninguna decisión tomada.

Sobre la firma

Camilo S. Baquero

Reportero de la sección de Nacional, con la política catalana en el punto de mira. Antes de aterrizar en Barcelona había trabajado en diario El Tiempo (Bogotá). Estudió Comunicación Social - Periodismo en la Universidad de Antioquia y es exalumno de la Escuela UAM-EL PAÍS.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS