El escultor elegante

El Museo de Arte de Girona dedica una exposición a la etapa de formación de Miquel Blay

'Els primers freds', en yeso y en bronce, obras realizadas por Miquel Blay en 1892.
'Els primers freds', en yeso y en bronce, obras realizadas por Miquel Blay en 1892.

Esculturas de barro, yeso, bronce y mármol, variedad de bocetos, pruebas, dibujos y diversos documentos permiten adentrarse en la etapa de formación, sobria, elegante y moderada, del escultor Miquel Blay (Olot, 1866-Madrid, 1936). El Museo de Arte de Girona reúne 43 obras de este artista, que alió modernismo y sentimiento, en la exposición temporal Miquel Blay. El camino del éxito, que detalla el trabajo previo hasta llegar a su obra de éxito. Con ella culminan los actos de conmemoración del 150 aniversario de su nacimiento.

Miquel Blay nació en el seno de una familia humilde y a los 14 años inició su aprendizaje como escultor de figuras religiosas en un taller de santos. Pronto destacó. Las obras expuestas en Girona profundizan en su etapa de formación, desde 1888, cuando recibió una beca de la Diputación de Girona para estudiar en París y Roma, hasta 1906, cuando se instaló en Madrid tras demostrar, ampliamente, su calidad. A la vez muestra la relación constante de estas obras procedentes del museo gerundense, del Prado, del MNAC, del Museo Sorolla y de colecciones privadas, con su contexto.

A sus creaciones las acompañan fragmentos de prensa en un momento en que su fama despertaba el interés de sus coetáneos. Reconocen a un artista que obvió la gestualidad en favor de la naturalidad y que, según Leticia Azcue, jefa de conservación de Escultura del Prado, —museo que le dedicó otra exposición entre abril y octubre pasados—, “buscaba la belleza que emociona con ritmos delicados, sugerentes y armónicos”.

Tres ámbitos muestran el proceso de confección de sus obras. “Trabajaba los esbozos en barro, la escultura la hacía en yeso y cuando había recursos se pasaba a mármol, no lo trabajaba directamente porqué era un material caro”, explica Carme Clusellas, directora del museo de Girona. Gracias a la beca, la Diputación conserva un destacado fondo de obra del “príncipe de la elegancia y la corrección”, como le definía su amigo y coautor de algunas obras, Mariano Benlliure. Sobre todo en barro y yeso, porque primero hacía sus esbozos en papel y en barro y luego la obra en yeso. El barro, aunque material menos noble, “permite sentir más cercano al artista, apreciar las huellas de sus dedos”, asegura Clusellas.

La muestra también recoge documentación de la beca y las misivas que explicaban sus avances, una foto con su compañero de taller, Carlos Baca-flor, las 10 portadas sobre Blay de las revistas Ilustración Catalana y la Artística y dibujos hechos con lápiz de plomo. Entre ellos "Figura masculina" (1892) que, al restaurarlo para la exposición, han descubierto que le había dibujado el pene erecto, aunque al final lo cambió.

En el primer ámbito El pensionado de la Diputación en París y Roma (1888-1893), están, entre otros, trabajos como La caritat, que presentó para ganar el pensionado. La muestra también cobija Contra l’invasor", una figura de yeso de finales del primer año en París, que evoca la defensa de Girona y cuyo título inspiró al escritor y periodista Carles Rahola, que escribió la crítica contra el régimen franquista que le valió un juicio y la condena a muerte.

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Otro ámbito es El indiscutible éxito de Els primers freds (1892), centrado en la obra que fue decisiva en su trayectoria, creada los últimos meses de su estancia en Roma. Le supuso una medalla en la Exposición de Bellas Artes de Madrid, que la comprara el Ayuntamiento de Barcelona y la pasara a mármol y el inicio de una brillante carrera. En Girona puede verse la obra escultórica formada por una niña y un anciano en yeso y también la figura de la niña sola en mármol.

Finalmente, La consagración de un artista (1894-1906) reúne una selección de las mejores creaciones que realizó como escultor consagrado, cuando se establece en París y abre su taller. Entre ellas Margheritina (1892), inspirada en su hija, Barrinaire y fonedor (1903) y Somni (1905). Fueron creadas antes de instalarse en Madrid, donde se dedicó a crear conjuntos monumentales. Gran parte de su obra tuvo como destino España, Francia y Latinoamérica.

Miquel Blay. El camino del éxito, hasta el 17 de abril, está comisariada por Mercè Doñate y se ha gestado junto con la exposición del Museo de la Garrotxa, Miquel Blay. Sentimiento Olotino, que presenta su vinculación con esta ciudad. Juntas homenajean al escultor catalán más internacional del momento y “menos reconocido”.

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