La Saritísima regresa a las tablas

El musical 'Mi última noche con Sara' se estrenará en el madrileño teatro Rialto el próximo 24 de enero

Un momento del espectáculo de 'Mi última noche con Sara'.
Un momento del espectáculo de 'Mi última noche con Sara'.

María Antonia Alejandra Vicenta Elpidia Isidora Abad Fernández nació en 1928 en el pueblo manchego de Campo de Criptana, hija de una familia de campesinos pobres y analfabetos. En los cines de verano se encandiló con Ingrid Bergman y Rita Hayworth y decidió que quería ser también una estrella de Hollywood. Y, desde La Mancha, lo consiguió. Por el camino se había cambiado el nombre: era Sara Montiel.

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“Desde pequeña sentí admiración hacia este personaje y su trayectoria vital”, dice la actriz Eva Manjón, curtida en numerosos musicales y series como Seis Hermanas o El secreto de Puente Viejo. Tanta que ha “roto las huchas de cerdito” y con lo que de allí salió se ha embarcado en la producción del espectáculo Mi última noche con Sara, que también protagoniza. Se estrena en Madrid el próximo día 24 en el Teatro Rialto (Gran Vía, 54).

Precisamente en el Rialto, en 1957, se estrenó el filme El último cuplé, el inesperado éxito que consagró definitivamente a Montiel, la Saritísima, en España. Antes, como aquí no le hacían caso, había tenido que emigrar al México de la Edad de Oro, donde sí le hicieron caso (allí rodó 14 películas), y dar el salto a Hollywood, donde también se lo hicieron: rodó con Samuel Fuller, Robert Aldrich y Anthony Mann, con quien también se casó; y conoció a muchas de las figuras del star system que siempre había admirado. En ella se hace bueno el tópico de que para triunfar en la piel de toro hay que venir triunfado de fuera.

Tanto fue el éxito de El último cuplé, que la actriz ya se afincó en España con numerosos papeles a su disposición. Es en esta época cuando transcurre Mi última noche con Sara. “Es una biografía pero no al modo cronológico tradicional, sino que trata de captar la vida y personalidad de Sara en un solo capítulo de su vida, tal y como siguen las últimas tendencias de los biopics”, explica David Planell, autor y director de la obra. Durante el montaje, basado en la biografía de Pedro Villora Vivir es un placer (DeBolsillo) y muchas otras variadas fuentes, se hace referencia a la carrera profesional de la artista y a sus relaciones con algunos de los hombres que le marcaron, como Mann, Miguel Mihura o Severo Ochoa.

“Era una época en la que estaban cambiando muchas cosas en España y en la que Sara vuelve de Estados Unidos con toda la fuerza, frescura y modernidad, ya separada de Anthony Mann, y se convierte en un mito erótico”, dice Clara Bilbao, diseñadora de vestuario.

El espectáculo, que transcurre en una noche de 1962 en la que se mezcla la realidad y la ficción (interpretan junto a Manjón Rodrigo Poisón y Jesús Lara), recupera libremente la ocasión en la que, según cuentan los artífices del proyecto, Montiel tuvo que grabar un disco entero de una tacada (después de una noche de farra con Lola Flores). Así, la obra, cuyo director musical es Juanjo Molina, incluye diez números musicales. “Sara Montiel lo cantó todo, todos los boleros, todos los tangos, todas la coplas. Hemos elegido diez canciones que ya pertenecen al imaginario colectivo como Tatuaje o La Violetera, además de piezas instrumentales para darle el matiz cinematográfico”, dice Molina.

“Sara es una de las grandes divas de la historia del cine y de la cultura española que todavía no ha recibido el homenaje que se merece”, opina Manjón, cuando ya se han cumplido tres años de la muerte de la artista. No descartan, en un futuro y según funcione el montaje, hacer una adaptación para cine o televisión. “De hecho me consta que ya existen otros proyectos en este sentido”, dice la productora novel. El montaje se estrenará el 19 de agosto en el Teatro Cervantes de Campo de Criptana, donde nació la diva, y luego girará por Burgos, Castellón o Calahorra. La productora asegura estar en conversaciones con un “emblemático” teatro de la Gran Vía para estrenar en 2017.

¿Qué imagen le ha quedado a las nuevas generaciones, que ni siquiera habían nacido en 1962, de Sara Montiel, además de ese personaje algo excéntrico que salía en televisión fumándose un puro? “Lo cierto es que la imagen de sus últimos años no le hicieron justicia a su carrera, en parte por eso hacemos esta obra, que le gustara a los seguidores más mayores y les descubrirá su figura a los más jóvenes. Eso sí, durante este trabajo hemos descubierto que Sara tiene muchísimos club de fans de gente joven, tanto en España como en Latinoamérica”, concluye Manjón.

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