El rechazo a la independencia crece en Cataluña ante la tensión soberanista

Los contrarios a la creación de un nuevo Estado superan en 4,2 puntos a los partidarios

El paseo de Sant Joan, durante la concentración convocada por la ANC y Òmnium.ALBERT GARCIA (atlas)

La independencia de Cataluña divide a los ciudadanos de este territorio desde que Artur Mas lanzara su órdago al Gobierno central y así se refleja en la configuración del Parlament, pero en los últimos meses se confirma la tendencia de que no se trata de dos mitades iguales, sino que cada vez son más los contrarios a la secesión.

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El último barómetro presentado por la Generalitat este jueves revela que los detractores de que Cataluña se convierta en un Estado independiente son el 48,5%, frente al 44,3% de partidarios. Esta brecha de 4,2 puntos es la mayor desde junio de 2015, antes de las elecciones autonómicas.

Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat, el equivalente al Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), ha realizado diez barómetros desde diciembre de 2014 preguntando si se desea que Cataluña sea un Estado independiente. Al margen del presentado hoy, solo había una encuesta, la de junio de 2015, en la que los detractores aventajaban de manera abrumadora (50%) a los partidarios, el 42,9%.

Cataluña estaba entonces a las puertas de unas elecciones en las que Junts pel Sí y la CUP sumaron mayoría absoluta, pero perdieron el plebiscito en el que las convirtieron. Sin embargo, prometieron un plan secesionista y en junio de 2016 los partidarios de la secesión superaron por primera y única vez a los detractores (47,7% frente a 42,4%).

Desde entonces ha habido más improvisación que otra cosa, se han modificado las promesas iniciales y han empezado a caer los juicios y condenas por la consulta del 9-N, como la inhabilitación del expresidente Artur Mas y sus consejeras Joana Ortega e Irene Rigau, y del diputado Francesc Homs. Además, hay que sumar la vista por el saqueo del Palau de la Música y la investigación de los casos 3% y Pujol.  El desenlace se presenta más incierto que nunca, con la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y tres diputados de la Mesa investigados por permitir votaciones soberanistas, y eso parece haber retraído a los defensores de la secesión.

Miles de catalanes podrían estar reconsiderando su planteamiento ante la tensión política que se ha generado, como se refleja en la previsible asignación de escaños: Junts pel Sí y la CUP sumarían 68 (frente a los 72 de los últimos comicios autonómicos) de los 135 diputados, justo la mayoría absoluta, aunque aquella coalición electoral del PDeCAT y Esquerra está descartada ya para próximas elecciones.

En esa misma línea, El barómetro también refleja un aumento de los que desearían que Cataluña se quede como una comunidad autónoma de España (28,5%), casi cinco puntos más que en la última encuesta (23,6%), aunque la respuesta mayoritaria si se ofrecen varias opciones y no un sí o un no es la de que Cataluña se convierta en un Estado independiente (37,3%).

La opción que cae en picado es que Cataluña sea un Estado dentro de una España federal, que se sitúa en el 21,7% cuando en el último sondeo era del 29,2%. Esa alternativa confederal se presenta compleja de explicar, apenas aparece en el debate político de Cataluña y no la defiende de manera decidida casi ningún partido.

Otra opción que aumenta es la de los contrarios a que Cataluña sea una comunidad autónoma y se convierta en una simple región. Son el 7% de los encuestados, la cifra más alta desde abril de 2010. Lo que se mantiene inalterable es la opinión de que Cataluña disfruta de un nivel “insuficiente de autonomía” (63,3%), una respuesta que desde 2006 supera con creces a los que entienden que el nivel de autogobierno es “suficiente” (25,5%).

Precisamente aquel año se votó en referéndum el nuevo Estatut para aumentar las cotas de autogobierno en la comunidad que posteriormente fue rebajado por el Tribunal Constitucional con su sentencia de 2010 que muchos consideran el origen de la eclosión del independentismo en la sociedad catalana. La encuesta refleja que son minoría también los catalanes que piensan que existe “demasiada autonomía” (5,8%).

El estudio interroga por primera vez sobre la convocatoria de un referéndum de independencia que Carles Puigdemont ha prometido que convocará, sea legal o unilateral y que el Tribunal Constitucional ya ha dicho que lo declarará ilegal. El 50,3% se muestra favorable a su celebración, sea pactado o no, y otro 23,3% solo lo aceptaría en caso de acuerdo. El 22,7% es contrario a cualquier consulta de este tipo. Si se pudiera celebrar el referéndum unilateral, el 43,3% asegura que votaría a favor de la independencia y el 22,2% lo haría en contra. Un 20,7% se abstendría.

En cuanto al comportamiento en unas elecciones catalanas, Junts pel Sí sigue siendo la opción preferida (27,9% en intención de voto). El dossier de prensa entregado ayer no lo detalla, pero el director del CEO, Jordi Argelaguet, precisó que un 18% de ese total corresponde a Esquerra Republicana, que aparece como ganador de los comicios en todas las encuestas. Traducido en escaños, la coalición independentista volvería a ser la fuerza más votada y lograría entre 58 y 60 diputados, frente a los 62 que tiene ahora, seguida de Ciudadanos, que bajaría de los 25 actuales a 20 o 21.

Catalunya sí que es Pot, de la que forma parte Podem, sería la tercera fuerza con 18 o 19 diputados (ahora tiene 11), el PSC se quedaría con los 16 actuales o perdería uno, mientras que el PP aumentaría de 11 a 13. La CUP disminuiría su representación en dos diputados y se quedaría con ocho.

En caso de que se celebrasen elecciones generales también ganaría Esquerra Republicana y lograría de 12 a 14 diputados en el Congreso (ahora tiene 9), en detrimento de En Comú Podem, que ganó los últimos comicios y logró 12 escaños, los mismos o uno menos de los que obtendría en caso de nuevas elecciones.

El PDeCAT, lo que fue la antigua Convergència, seguiría su caída electoral en picado y pasaría de los ocho diputados que ahora le impiden tener grupo parlamentario propio a entre cinco y seis. El PSC mantendría los siete que logró, el PP pasaría de seis a cinco y Ciudadanos conservaría los cinco parlamentarios o podría perder uno.

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