Arrimadas constata el fracaso de su moción de censura

PSC y PP comunican su negativa a la propuesta de Ciudadanos

Inés Arrimadas, el jueves en el Parlament.
Inés Arrimadas, el jueves en el Parlament.albert garcia

Apenas unos segundos después de que el Parlament aprobase la ley del referéndum del 1 de octubre, Inés Arrimadas apareció presurosa en la sala de prensa para anunciar que iba a explorar la posibilidad de presentar de una moción de censura contra Carles Puigdemont. Desde el primer momento se aventuró una idea de difícil concreción ante la aritmética parlamentaria y la presidenta de Ciudadanos en la cámara constató ayer de primera mano que su iniciativa está condenada al fracaso: los líderes del PSC y PP se desmarcaron y dijeron que no la apoyarían.

Arrimadas argumentó desde el primer momento que su intención no era otra que poder convocar elecciones autonómicas de manera inmediata para “sacar a Cataluña del atolladero” y “poner las urnas de verdad” ante el desafío soberanista. Miquel Iceta y Xavier García-Albiol suscriben el diagnóstico de que las elecciones serían la mejor manera de salir del atolladero en el que se encuentra la política catalana, pero consideran que las debería convocar Carles Puigdemont, no la líder de la oposición convertida en presidenta de la Generalitat.

Para que Arrimadas llegase a la plaza de Sant Jaume no solo haría falta que sumara los votos de toda la oposición (PSC, PP y Catalunya sí que es Pot) a los suyos (63 en total), sino que hubiera unas cuantas deserciones de diputados a su favor en las filas de Junts pel Sí o de la CUP (72 parlamentarios). Ciertamente, la política genera escenarios inimaginables, pero el que reclamaba Arrimadas se antojaba casi imposible y desde el primer momento pareció más una idea con intencionalidad mediática y electoralista para beneficio propio, más que política.

Iceta declinó comentar ayer el encuentro con Arrimadas y lo resolvió con una escueta nota de prensa. Albiol no dejó pasar la ocasión para hacer declaraciones y asegurar que la propuesta de Ciudadanos “nace muerta” y “no tiene utilidad”. El razonamiento del líder del PP es que duda de que la moción de censura sea “lo más inteligente y más conveniente sabiendo que no tendrá el apoyo necesario para salir adelante”.

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