El Ayuntamiento comienza otro año con una prórroga presupuestaria

El plan firmado con el Ministerio de Hacienda obliga a recortar las cuentas en más de 240 millones de euros

Manuela Carmena, en una rueda de prensa el pasado 18 de diciembre.
Manuela Carmena, en una rueda de prensa el pasado 18 de diciembre.carlos rosillo
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El Ayuntamiento de Madrid, dirigido por Manuela Carmena, se ha visto obligado, por segunda vez en dos años, a tener que prorrogar los presupuestos. El año pasado no pudo cerrar las cuentas antes de que finalizara el ejercicio por la negativa del PSOE. Esta formación consideró que el proyecto era mejorable y dio su visto bueno en febrero, dos meses después del cierre habitual. Este año, no obstante, alcanzar un acuerdo parece más difícil. El plan firmado con el Ministerio de Hacienda obliga a recortar las cuentas en más de 240 millones de euros y los socialistas manifiestan su recelo ante esta previsión.

La elaboración de las cuentas se ha convertido en una carrera de obstáculos para el Ayuntamiento de la capital. Ahora Madrid, coalición que aupó a Carmena a la alcaldía en 2015, gobierna en minoría y necesita los votos de los concejales socialistas para aprobar los presupuestos de este año. Después de la prórroga del año pasado —la primera en la historia de la ciudad en democracia— el escenario actual se ha complicado. El acercamiento a las elecciones municipales de 2019 y la división en el equipo de Carmena alimentan las sospechas sobre la capacidad del gobierno local de cumplir un acuerdo presupuestario.

La primera dificultad para alcanzar un pacto presupuestario con el PSOE atañe a los recortes que el gobierno debe formalizar este año. Según el plan económico y financiero 2017-2018, el total del gasto público previsto superaría los 4.500 millones de euros. Se trata de cifras en línea con los años anteriores, pero que impiden avanzar hacia una política expansiva y, sobre todo, que reducen los márgenes para recortar (240 millones previstos), sin que se note en la gestión municipal.

Carmena confía recuperar el dinero que debe recortar del remanente de tesorería, pero el escenario es objetivamente incierto. El remanente, es decir, el dinero líquido que se recauda del superávit (otra vez a niveles récord por la baja ejecución de las inversiones), superará los 500 millones. Paro para que el Ayuntamiento pueda gastarlo necesita, por un lado, del visto bueno de Hacienda y, por el otro, del cumplimiento de algunos requisitos fijados en la Ley de Estabilidad, como que no suponga un desembolso añadido en años venideros (una condición pensada para limitar estos fondos a pequeñas obras) y se ejecute en un año. De no ser así, este dinero se adelantará la amortización de la deuda, que ya alcanza cifras récord.

Entre recortes, amortización anticipada de la deuda y baja ejecución de las inversiones, los socialistas han subido el tono de su crítica. En el grupo municipal se alternan dos lecturas, una más dura con Ahora Madrid y otra más colaboradora, pero ambas coinciden en manifestar cierta decepción ante el gobierno de Carmena. “No vamos a permitir que se eliminen los equipamientos e inversiones en el Ayuntamiento de Madrid; si esa es la política de Ahora Madrid, que no cuenten con el PSOE para desmantelar las políticas sociales de la ciudad”, afirmó la portavoz socialista, Purificación Causapié, en el último pleno municipal.

La portavoz municipal, Rita Maestre, dijo que el Ayuntamiento ve factible aprobar las nuevas cuentas ya este mes. Pero para ello es necesario tener un anteproyecto, o borrador, que someter al PSOE. Fuentes socialistas explicaron a finales de diciembre que todavía no habían recibido ningún documento, y desmintieron las declaraciones del nuevo concejal de Economía, Jorge García Castaño, que habló de primeros contactos en las últimas semanas del mes pasado.

Tras dos años y medio en el gobierno, el equipo de Ahora Madrid necesita cerrar al menos un gran proyecto que marque su legado. Para ello es fundamental tener un nuevo documento presupuestario. Si bien se ha mejorado en participación ciudadana, y los datos del turismo y empleo son esperanzadores, falta por ver si el gobierno de Carmena sabrá convertir en realidad algunas promesas electorales, como la creación de 12 escuelas infantiles, la construcción de 4.500 viviendas sociales, la reforma de la Gran Vía y la Plaza de España, la mejora de la limpieza y de la oferta cultural de la ciudad.

Las dudas sobre el futuro invaden, además, al propio equipo de gobierno. Sectores más críticos, que van desde IU a Ganemos, consideran difícil cumplir con el programa “del cambio” de Ahora Madrid tras el acuerdo firmado con Cristóbal Montoro. Creen que el Ayuntamiento “se ha doblegado” a Hacienda, renunciando a su proyecto. El relevo de Carlos Sánchez Mato (IU) de la concejalía de Hacienda ha alimentado las tenciones. Mientras que el nombramiento de un nuevo delegado, ex de IU y recientemente afiliado a Podemos, ha alentado las sospechas sobre un preacuerdo entre Carmena y Podemos para cerrar la lista electoral de 2019.

En el trasfondo de todo tipo de polémica está, en efecto, la cuestión del acercamiento a los comicios de mayo 2019. Si es cierto que Ahora Madrid llega dividido, y con dudas sobre la posibilidad de que Carmena repita, los otros partidos esperan que la coalición de gobierno mueva ficha. Tanto en el PSOE como en el PP todavía no saben quién pueda ser su nuevo candidato, aunque comiencen a circular algunos nombres. En Ciudadanos, donde se celebrarán primarias para elegir el candidato, la actual portavoz, Begoña Villacís, ya ha manifestado su intención de presentarse.

El cierre de las cuentas en el último año de mandato resulta clave, tanto para el ejecutivo como para la oposición, que moldeará su discurso político y electoral sobre lo que el gobierno habrá sabido o no construir.

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