La falta de médicos amenaza el relevo generacional en la red pública

El COMB alerta de que en la próxima década, Cataluña tendrá que asumir la jubilación de un tercio de sus facultativos.

Una consulta de un CAP de Sant Adrià del Besòs
Una consulta de un CAP de Sant Adrià del BesòsAlbert Garcia

Desde bajas que no se cubren a plazas vacías. Los episodios de falta de médicos ya se cuentan por decenas en Cataluña y, esta vez, no es a causa de los recortes. La Administración quiere cubrir esas plazas pero no tiene con quién. Según los profesionales del sector, la escasez de facultativos se agudiza en algunas especialidades y el futuro es poco optimista: el Colegio de Médicos de Barcelona (COMB) alerta de que, en 10 años, se jubilarán un tercio de sus 32.714 facultativos y el sistema catalán todavía no tienen una hoja de ruta clara para afrontar esas bajas.

Las alertas se han sucedido en los últimos tiempos, empezando por la aplicación del plan de choque de listas de espera ideado por el exconsejero de Salud, Toni Comín, para aligerar las demoras. Con el presupuesto a su disposición, Salud iba a aprovechar el verano de 2017 para aliviar las esperas operando mucho más de lo habitual por esas fechas. Sin embargo, el plan de contingencia funcionó a medio gas porque no había cirujanos y anestesistas dispuestos a pasarse el agosto en el quirófano por el sueldo que le ofrecían. Los problemas para encontrar facultativos se reproducen para cubrir una plaza de pediatría en un centro de atención primaria (CAP) poco atractivo o reforzar determinadas especialidades en algunos hospitales.

Necesidad “desigual” de facultativos

Fuentes de Salud admiten la necesidad de médicos pero matizan que es “desigual en función de la especialidad y el territorio”. “Somos conscientes de que en algunos territorios hay dificultades de médicos de familia o pediatras. Los profesionales tienden a concentrarse alrededor de grandes hospitales en las áreas metropolitanas”, apuntan.

Estas fuentes aseguran que no hay una única causa de este fenómeno y sostienen que Salud está desplegando medidas como mejorar y estabilizar las condiciones laborales de los profesionales, flexibilizar la edad de jubilación (trabajar de forma voluntaria hasta los 70 años) y elaborar un plan de conciliación, entre otras medidas.

El paro en el sector es prácticamente nulo pero la precariedad ha despuntado abruptamente a raíz de los recortes durante la crisis. “Rechazamos un 30% de las ofertas porque son cutres”, admite el doctor Marc Soler, director general corporativo del COMB. Según un informe del colegio profesional, casi la mitad de los médicos menores de 45 años tiene contratos temporales y, de ellos, el 30% son de menos de un año. “Ha sido la tormenta perfecta. De aquellos polvos, estos lodos. El maltrato no es gratuito y un médico joven no se quedará aquí sacrificándose con contratos precarios teniendo las puertas abiertas de Europa”, advierte Josep Maria Puig, secretario general del sindicato Metges de Catalunya.

En la atención primaria de la zona Metropolitana Nord (Maresme, Barcelona Nord y Vallès), los médicos también se plantaron ante el Instituto Catalán de la Salud (ICS) por la elevada carga de trabajo y la falta de profesionales. El ICS reconoció que había tenido “problemas de cobertura de bajas” y desplegó un plan para retener a los médicos con contratos más atractivos, agendas menos saturadas y medidas de conciliación favorables. “Con los contratos que se ofrecen, de tres meses, los residentes que hemos formado no quieren quedarse y se irán. Hay nuevos dispositivos, como los CUAP o las urgencias hospitalarias, que pagan mejor", avisa Ana Vall-llosera, portavoz del Foro de Atención Primaria (Focap).

Mucho graduado, poco MIR

Pero además de la precariedad, la falta de profesionales también está alentada, según las voces consultadas, por el sistema de formación de los médicos residentes (MIR). El COMB lamenta que Madrid disponga de un 50% más de plazas MIR que Barcelona (la oferta de plazas fue de unas 1.000 en 2017). “Hay un desfase entre las plazas MIR que se ofertan y los estudiantes que se licencian, lo que provoca una bolsa de médicos que no tienen nada que hacer. No damos salida a esa gente que hemos formado”, protesta Puig.

El mayor o menor prestigio de las especialidades y el escaso vínculo entre las plazas MIR ofertadas y las necesidades de los dispositivos médicos también agudizan esta brecha. “No hay conexión entre la formación de los médicos y las necesidades sociales. Tenemos un sistema hospitalocéntrico. El hospital es más atractivo porque consideran que hay más estimulación desde el punto de vista académico”, apunta el doctor Toni Barbará, de la plataforma Dempeus per la salut pública y de la Marea Blanca. Con todo, también ha habido problemas en los hospitales para cubrir plazas de anestesiología, cirugía o psiquiatría.

En Barcelona, los vecinos del CAP de la Vila Olímpica de Barcelona terminaron el 2017 como lo empezaron los del CAP de la Sagrera: protestando por la falta de pediatras. El Ayuntamiento de Barcelona aseguró en diciembre que ya había resuelto la contratación de un tercer pediatra y se había activado una cuarta plaza. En La Sagrera, el ICS, que admitió dificultades para cubrir el puesto, aseguró que se incorporaría un tercer pediatra al servicio.

Sobre la firma

Jessica Mouzo

Jessica Mouzo es redactora de sanidad en EL PAÍS. Es licenciada en Periodismo por la Universidade de Santiago de Compostela y Máster de Periodismo BCN-NY de la Universitat de Barcelona.

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