Colau ofrece al PSC repartirse el poder en Barcelona casi a partes iguales

La líder de los comunes pide el apoyo de la militancia para formar un gobierno con los socialistas

Ada Colau, alcaldesa en funciones de Barcelona, junto a los miembros de su formación Janet Sanz y Joan Subirats. En vídeo, declaraciones de Colau.ALBERT GARCIA / VÍDEO: EFEundefined

La alcaldesa en funciones de Barcelona y líder de los comunes, Ada Colau, ha deshojado la margarita y ha decidido que prefiere gobernar con el PSC en el Ayuntamiento, porque es la opción que le permite mantener la alcaldía. La apuesta, compartida con la dirección de Barcelona en Comú, deberá ser ratificada en una consulta a la militancia entre este jueves y mañana por la tarde. La pregunta que los comunes hacen a sus 10.000 militantes es si prefieren un acuerdo de gobierno con el PSC y Colau de alcaldesa o un gobierno con ERC con Ernest Maragall de alcalde.

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El resultado de la consulta, si avala a Colau, servirá de garantía de pacto ante el jefe de filas de los socialistas en el Ayuntamiento, Jaume Collboni, que la semana pasada pedía un acuerdo cerrado previo a la investidura del próximo sábado. No hay tiempo para negociar y poner por escrito un reparto de carteras, ha admitido la candidata, pero ha asegurado que el futuro gobierno será "paritario en función de los resultados". En las elecciones municipales del 26-M ERC y Barcelona en Comú empataron a 10 concejales, aunque los republicanos ganaron por 4.833 votos. El PSC sumó ocho ediles que, de consumarse el pacto, tendrán un peso casi paritario con los diez de BComú en el nuevo gobierno municipal. El PSC ha celebrado la decisión de los comunes, mientras el candidato de ERC, Ernest Maragall, ha acusado a Colau de “entregar la llave de Barcelona a Valls” y de no haber sido honesta.

Tras semanas esquivando preguntas incómodas, la líder de los comunes ha sido clara como pocas veces. Ha asegurado que su elección entre socialistas e independentistas se explica porque solo con el PSC es posible mantener la alcaldía: “La respuesta está en tener la alcaldía. Es necesario un segundo mandato para consolidar políticas, no tiene que ver con ocupar sillas sino con la capacidad que tiene la alcaldía para marcar prioridades y poder ejecutarlas”. Los militantes que deben votar ahora son los mismos que en otoño de 2017 decidieron romper el acuerdo de Gobierno que Colau mantenía con el PSC por el apoyo de los socialistas a la aplicación del artículo 155. Mientras, los canales de información a la militancia y activistas de Barcelona en Comú llaman a "llenar la plaza de Sant Jaume" el sábado por la tarde, a la hora de la investidura, para apoyar a Colau.

Durante su comparecencia en la sede del partido, la candidata a repetir en el cargo incluso se ha adelantado a las preguntas y ha admitido que necesitar los votos de Manuel Valls para la investidura es un plato de mal gusto, pero que lo asumen por el mismo motivo: repetir en la alcaldía. Y ha asegurado que estos votos no hipotecarán sus políticas valientes: "No se van a modificar ni un milímetro". La alcaldesa en funciones ha recordado que “los votos del PSC no son suficientes” y que necesitarán los de Manuel Valls: “No nos gusta, no es una decisión fácil, nos ha hecho dudar y hemos llegado a la conclusión de que no tenemos que renunciar a gobernar. Queremos dejar claro que no hemos ido a buscarlos y que no ha habido ningún acuerdo ni modificará nuestras posiciones, pero no vamos a renunciar a gobernar por estos votos regalados y que no hemos ido a buscar”.

La decisión de la formación de la alcaldesa en funciones de elegir al PSC para formar gobierno ha sentado muy mal entre el independentismo, que ve cómo el gobierno de Barcelona se le escapa de las manos. El candidato de ERC al Ayuntamiento, Ernest Maragall, ha sido muy crítico con Colau:  “Se han caído todas las caretas”, ha afirmado, “todo se basa en la silla”. “La idea del tripartito era solo un instrumento técnico para ganar tiempo”, ha asegurado, y ha apelado a las bases para que no hagan posible el pacto. “Se está traicionando y tergiversando el sentido de su voto, que actúen en consecuencia”, ha pedido, declarando que mantiene su candidatura.

Por la mañana, el concejal electo de ERC Jordi Coronas ha arremetido contra el hecho de que la pregunta sobre el pacto con el PSC no incluya la figura de Valls: "Colau quiere retener la alcaldía al precio que sea", ha reprochado. "Creemos que la pregunta esconde una realidad y es que los tres votos de Valls son determinantes". Coronas ha mantenido que aceptarlos es "condicionar la ciudad durante cuatro años a los caprichos del acuerdo y la letra pequeña que desconocemos y no van a hacer pública con Valls".

La líder de los comunes, apoyada por todos los concejales electos de su formación, salvo Lucía Martín, ha reconocido también que preguntar a las bases es arriesgado: “Nos dicen que es temerario poner esta decisión en manos de las bases, pero nosotros estamos muy convencidos. Nacimos para innovar, cambiar las formas de hacer política, corremos riesgos, pero los asumimos”.

El partido de Colau decidió anoche hacer la consulta tras constatar la imposibilidad de acordar un tripartito con ERC y PSC por los vetos entre independentistas y socialistas. La formación deja claro que el acuerdo se materializará después de la investidura, que antes no habrá ningún acuerdo ni preacuerdo escrito, y precisa, además, que la concreción del acuerdo “sería nuevamente sometida a votación por las bases de la organización”. Con todo, Colau ha asegurado que mantiene abierta la puerta a la opción del tripartito porque, asegura, tanto ERC como el PSC han admitido durante sus conversaciones que "un día más cercano que lejano debería ser posible".

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