GESTIÓN CULTURAL

Natalia Álvarez Simó: “No soy cómplice de las injerencias políticas”

Cesada de los Teatros del Canal tras la llegada de Cs a la Consejería, asuma la dirección de Conde Duque tras el despido fulminante de sus dos responsables, con contrato hasta 2021

Natalia Álvarez Simó, nueva codirectora del Centro Cultural Conde Duque, en una foto de archivo.
Natalia Álvarez Simó, nueva codirectora del Centro Cultural Conde Duque, en una foto de archivo.Jaime Villanueva

La vulnerabilidad y precariedad del sector de las artes escénicas vuelve a quedar patente en los despidos y nombramientos que está ejecutando el Área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, dirigida por Andrea Levy. Con la llegada de Natalia Álvarez-Simó a la dirección del Centro Cultural Conde Duque tras la fulminación repentina de Isla Aguilar y Miguel Oyarzun -con contrato hasta 2021 logrado gracias a un concurso público-, el Ayuntamiento de PP y Ciudadanos recupera las designaciones nominativas al gusto político. El sector no ha elaborado ningún código de buenas prácticas propio, aunque en 2008 el Ministerio de Cultura aprobó el del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM). No es un código vinculante, pero sí ejemplar.

Álvarez-Simó explicaba ayer a este periódico que es partidaria de la autonomía en la contratación de los profesionales para programar los centros culturales públicos. En su caso no ha existido esa independencia —ha sido elección de Levy—, pero señala que el sector tiene pendiente el debate que determine cuál es el mejor sistema de selección de directores. “Si no se cambia el marco, hay varias opciones de contratación. (...) Deberíamos sentarnos y desarrollar un análisis más profundo sobre la selección. Sin tener un código de buenas prácticas no podemos reclamar nada”, sostiene la nueva directora del Conde Duque, que quiere desarrollar una programación similar al que ejecutó en los Teatros del Canal, hasta que fue cesada por Marta Rivera de la Cruz (Ciudadanos), hace tres meses. Su anterior puesto lo ocupa ahora Blanca Li.

Aquel cese y nombramiento ajenos a concursos públicos de méritos y proyectos suscitó un movimiento de indignación en una amplia parte del sector. Un millar de agentes culturales firmaron una carta a la nueva consejera de Cultura de la Comunidad de Madrid exigiendo respeto por el trabajo de Álvarez-Simó y por la independencia cultural. Entre los firmantes, los hasta ahora directores del Conde Duque. Álvarez-Simó aclara ahora que en su contrato de los Teatros del Canal “quedaba claro el cese automático con el cambio del gobierno”.

Aguilar y Oyarzun indicaron en el comunicado sobre su salida que quien asumiera su sustitución sería cómplice involuntario de las injerencias políticas, pero Álvarez-Simó no comparte esta visión: “No considero cómplice a la persona que me sustituyó en los Teatros del Canal. Las decisiones las toma una Administración y no me considero cómplice. Soy responsable del proyecto que me encargan y ahí sí se me pueden pedir responsabilidades. Yo creo en mi trabajo, en mi programación y en mis resultados. Se me podrá criticar cuando tenga el trabajo desarrollado”, aclara.

A diferencia de los anteriores responsables, su programa está por desarrollar. Reconoce que le propusieron el cargo hace dos semanas y que concretará el proyecto cuando conozca al equipo, aunque adelanta que quiere seguir apoyando a las artes escénicas contemporáneas. “No sé cuándo lo tendré adecuado a la realidad, porque uno puede tender hacia el idealismo y la realidad termina negándolo. Creo que hay que intentar lograr el equilibrio entre la idea y la realidad”, dice.

Ha aceptado el cargo porque le han ofrecido “libertad total” para desarrollar su programa. “Es lo que valoro. Lo demás no está en mi mano, no soy yo quien tiene que valorar cómo se ha hecho la contratación porque es algo que me trasciende. He intentado abstraerme de todo ese ruido, sólo soy una técnico que se dedica a desarrollar programas culturales. Lo que tenemos es ponernos todos de acuerdo para regular las contrataciones”, añade Álvarez-Simó, a la que le importa por encima de todo trabajar a largo plazo y respetar la autonomía de los gestores culturales.

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Sin embargo, sí hay un marco ejemplar. En el Estatuto de la Compañía Nacional de Danza (CND), como centro de creación artística del INAEM, se especifica que la selección de la dirección atenderá a principios de “igualdad, mérito y capacidad, así como los de publicidad y concurrencia, y se llevará a cabo a través de un procedimiento en el que se determine la capacidad y la aptitud del candidato para el desempeño de las funciones que corresponden al director de la CND”. Es el Consejo de la Danza el organismo que se encarga del proceso de selección, no un cargo político.

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