El edificio de las mil novias

El Banco de España defiende el uso de su sucursal en Barcelona tras las propuestas para que sea biblioteca, sede de la Bolsa, de la Agencia Tributaria Catalana y del Prado

Edificio del Banco de Espana en la plaza Catalunya de Barcelona.
Edificio del Banco de Espana en la plaza Catalunya de Barcelona.Albert Garcia (EL PAÍS)

El Ayuntamiento de Barcelona debatió el 19 de noviembre una propuesta del Partido Popular que pedía entablar conversaciones con el Estado para transformar la sede del Banco de España de plaza de Catalunya en subsede catalana del Museo del Prado. No prosperó ante el voto contrario de ERC y JxCat que tildaron la iniciativa de fruto de la “efervescencia colonial” con la que PP y PSOE tratan la capital catalana. Era la segunda vez que el PP planteaba el tema. En mayo, durante la campaña de las municipales, el candidato Josep Bou ya lo había propuesto asegurando que así se daría salida a la ingente cantidad de obras depositadas “en los sótanos del Prado”, obviando que la principal pinacoteca española tiene, dentro del llamado Prado disperso,3.100 piezas repartidas en 600 instituciones del país, 250 en Cataluña; en 23 museos, palacios, edificios judiciales y ayuntamientos. Bou también pidió que el Reina Sofía se instalara en Correos de Via Laietana; otro edificio en desuso, según él.

La propuesta del PP ha sido la última de una lista de iniciativas para dar una nueva vida al enorme edificio del Banco de España de 27.600 metros cuadrados repartidos en 13 plantas (tres sótanos), construido por Juan Zavala en 1955, en estilo ecléctico, en pleno centro de la capital. Desde 1998, al menos cinco, surgidas de casi todos los partidos políticos. La caja de Pandora la abrió ese año el presidente de Bolsa de Barcelona, Joan Hortalà, cuando dijo que la entidad negociaba su traslado al banco, “a causa de los profundos cambios que para la institución supondrá la implantación del euro”. En 2007 el candidato de CiU a la alcaldía, Xavier Trias, propuso convertir la plaza de Catalunya en un hub cultural y el “infrautilizado” banco en sede del Espai CAT, un nuevo espacio de creación y tecnología. En julio de 2008, Trias volvió a la carga y propuso que el edificio acogiese anhelada Biblioteca Provincial de Barcelonay en 2011, siendo ya alcalde, volvió a fijarse en el edificio para que fuera un centro cultural. “Mi objetivo es establecer un marco de negociación con el Ministerio de Hacienda para estudiar fórmulas de cesión o permuta”, dijo entonces Jaume Ciurana, responsable de la cultura municipal.

Una de las siete pinturas de Sert que posee la sede del Banco de España en Barcelona.
Una de las siete pinturas de Sert que posee la sede del Banco de España en Barcelona.Joan Sánchez

Pero al año, Trias, en medio de los primeros impulsos de independencia, aparca los intereses culturales y defiende que el Banco pase a ser la sede de la Agencia Tributaria Catalana tras asumir la independencia, tal y como recogía el Plan de Acción Municipal que pactó con ERC en octubre de 2012; un partido que llevaba también esa iniciativa en su programa electoral. Según dijo entonces el líder municipal de ERC, Jordi Portabella, “el edificio tiene un lugar muy céntrico y está muy desaprovechado”. En ese pacto, también se reclamó a Madrid los edificios de Correos y de los sindicatos de Via Laietana para acoger “estructuras de Estado”.

Curiosamente en el inventario de la Assemblea Nacional Catalana en la que se recogen propuestas de nuevos usos del patrimonio inmobiliario español “desocupado, cerrado, con funciones duplicadas o innecesarios para el futuro Estado Catalán” al banco, que aparece junto con otros 625 edificios en la lista, no se le atribuye función alguna, por lo que no parece útil a ojos del independentismo. Y eso, a pesar de que desde 1992, cuando el Casino Militar desapareció, es el único edificio de plaza de Catalunya en el que ondea la bandera de España.

Al Banco de España le sorprende que este edificio, que acoge una de las 15 sucursales que tiene repartidas por toda España, concite tanta atención y defiende que hay mucho desconocimiento. Como el hecho de que la construcción es propiedad del Banco de España y no del Ministerio de Economía ya que a patrimonio van a parar los inmuebles que dejan de tener uso; “pero el de Barcelona está a pleno rendimiento”, explican. Según consta en el portal de transparencia de la entidad, en el banco trabajan unas 70 personas, no solo atendiendo al público (de 8,30 a 14 horas de lunes a viernes) en su planta baja, recogiendo billetes y monedas falsas, suscribiendo deuda pública, canjeando billetes viejos por nuevos y pesetas por euros. También hay una intensa actividad de reuniones de todo tipo (una treintena en 2019) y visitas de escolares (2.370 alumnos de 70 centros de Cataluña en lo que va de año). Y lo más importante: todo el dinero efectivo que hay en los bancos de Cataluña, tras cerrar las sedes de Lleida, Tarragona y Girona entre 2000 y 2004, salen en furgones de aquí. “El dinero que se utiliza en Vic también sale de plaza de Catalunya”, explican.

En el edificio, además, comenzarán pronto las obras para modernizarlo y hacerlo más funcional; unos trabajos que cuentan con un presupuesto de 32 millones de euros. Este jueves la responsable de la Unidad de obras e Instalaciones, Mercedes Báncora, visitó el edificio, ante el inminente comienzo de los trabajos que durarán 36 meses, sin que afecten al funcionamiento del banco. El contrato de arquitectura se licitó en mayo y fue adjudicado al despacho b720, de Fermín Vázquez y Ana Bassat (firma que colabora en la reforma del Camp Nou). Entre las intervenciones, abrir en la fachada de plaza de Catalunya un nuevo acceso para personas con discapacidad.

La pinturas que Sert creó para un palacio de Venecia

La joya más preciada y desconocida de la sucursal que el Banco de España tiene en la plaza de Catalunya de Barcelona —con permiso de su cámara acorazada repleta de dinero para abastecer de efectivo a las entidades bancarias de toda Cataluña; una estancia digna de la famosa serie La Casa de Papel—; son los siete lienzos realizados por José Maria Sert (1874-1945) en 1935 para decorar el salón de baile del palacio que su gran amigo (y cuñado) el príncipe Alejo Mdivani tenía en Venecia. Las obras, que representan partes del mundo, vieron cómo cambiaba su destino tras la fatídica muerte del príncipe, el 1 de agosto del mismo 1935, en un accidente de tráfico en Albons (Baix Empordà), cuando su Rolls se salió de la carretera por exceso de velocidad. Al poco tiempo fueron adquiridas por el Banco de España por recomendación del arquitecto Juan Zavala (que acabó haciendo el edificio de Barcelona).

Los lienzos, que en origen cubrían cinco paredes del salón de 18 por 8 metros, fueron cortados y repartidos en varias paredes del patio de operaciones, una de las escaleras, el salón de reuniones y una biblioteca, por lo que el conjunto perdió el sentido. Incluso un fragmento viajó a la sede de Madrid. Desde entonces, a pesar de ser uno de los activos patrimoniales más destacados todo el Banco, son unas auténticas desconocidas, para especialistas y para el público en general, a pesar de que dos de los lienzos más grandes están situados en los espacios públicos de acceso libre para todas las personas que van a realizar operaciones al banco.

Sobre la firma

José Ángel Montañés

Redactor de Cultura de EL PAÍS en Cataluña, donde hace el seguimiento de los temas de Arte y Patrimonio. Es licenciado en Prehistoria e Historia Antigua y diplomado en Restauración de Bienes Culturales y autor de libros como 'El niño secreto de los Dalí', publicado en 2020.

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