El nuevo IRPF a las rentas altas solo afectará al 1,5% de los contribuyentes

Las 50.000 personas que ingresan más de 90.000 euros al año en Cataluña concentran más riqueza que los casi un millón de personas que ingresan menos de 12.000 euros

El vicepresidente Pere Aragonès (en el centro) en una reunión con los comunes hace un año.
El vicepresidente Pere Aragonès (en el centro) en una reunión con los comunes hace un año. M. PÉREZ (EFE)

El acuerdo para una reforma fiscal en Cataluña ha levantado una polémica inaudita en los últimos ocho años, un periodo en que no se había llevado a cabo un incremento general de los impuestos. La subida del tipo marginal a los tramos altos de IRPF (ingresos entre 90.000 y 175.000 euros al año) afectará al 1,5% del conjunto de declarantes. Este colectivo de 50.000 personas es el que más ha crecido desde la crisis, y concentran más riqueza que el grupo de casi un millón de personas que ingresan menos de 12.000 euros al año. La reforma del impuesto de Sucesiones afectará al 15% de los declarantes.

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La subida de impuestos pactada entre el gobierno de la Generalitat y el grupo parlamentario de Catalunya en Comú-Podem tiene como objetivo desencallar la negociación de los presupuestos catalanes, en prórroga desde 2017, y aumentar los ingresos de las arcas públicas. La reforma plantea modificaciones en seis tributos y la creación de un nuevo impuesto ambiental a las compañías eléctricas y de telefonía. Se trata de una subida de impuestos que busca que las rentas altas tributen más, para conseguir mayor progresividad en el sistema fiscal catalán. Mientras algunos expertos alertan de que, en el contexto de fiscalidad heterogéneo en las comunidades autónomas, una subida de impuestos puede dar lugar a la deslocalización de talento y la pérdida de competitividad de la economía catalana, otros señalan que la reforma es necesaria y que hasta se queda corta.

Sin duda, los cambios que han levantado más polvareda son los que afectan al Impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) y al de Sucesiones y Transmisiones. En el IRPF, la modificación implica una rebaja de la presión fiscal al tramo más bajo, las personas que ingresan menos de 12.450 euros al año. A estas personas se les aumenta un poco el mínimo personal que está exento de pagar IRPF. De esta manera, el Govern calcula que esta rebaja beneficiará a 200.000 declarantes. Por el lado de las rentas altas, el acuerdo prevé crear un nuevo tramo de entre 90.000 y 120.000 euros al año, cuyo tipo marginal tributará un 23,5%, dos puntos más que hasta ahora. El tramo de entre 120.000 y 175.000 euros también aumenta un punto, hasta el 24,5%. La reforma planteada por el Govern no contempla aumentar el tipo a las personas que declaran más de 175.000 al año, que seguirán tributando un 25,5%.

El gobierno catalán y los comunes defienden que la reforma es necesaria para paliar uno de los efectos más dañinos de la crisis: desde que empezó la recuperación, los salarios de las personas que ocupan el medio de la tabla de ingresos han aumentado muy poco, mientras que el número de personas que tienen rentas altas o muy altas es el que más ha crecido. “Esta reforma fiscal es positiva, porque aunque no es muy relevante en la recaptación, significa un paso hacia la progresividad en un sistema fiscal, el catalán, que era de los más regresivos de España”, asegura Xavi Casanovas, portavoz de la plataforma Fiscalitat Justa, una entidad fundada hace diez años, justo cuando se casi suprimió el impuesto de Sucesiones. Casanovas considera que una de las cosas que debería revertir la reforma es “la creciente polarización de las rentas”.

La estadística de declarantes de IRPF, cuyos últimos datos disponibles corresponden a 2017, corrobora esta polarización. En ese ejercicio, la base imponible total de los contribuyentes que ingresan más de 150.000 euros al año ascendió a 5.444 millones de euros, casi mil millones más que los personas que ingresan menos de 12.000 euros. Es decir, menos del 1,5% de los contribuyentes se reparten más riqueza que el 30% de los declarantes. La estadística muestra, además, cómo la crisis y los primeros años de la recuperación han hecho que el grupo de rentas más altas creciese en número. Desde 2012, el tramo entre 150.000 y 600.000 euros al año ha crecido en contribuyentes un 52%, y el tramo de más de 600.000 ha incrementado un 118%.

En los tramos del medio, entre 12.000 euros y 60.000 euros, se concentra la mayor recaudación y Cataluña es la comunidad autónoma en la que más presión fiscal reciben estos tramos medios. Pese a la subida fiscal, los tramos altos en Cataluña no son los que más pagan en España, aunque están lejos de los bajos impuestos que se pagan en la Comunidad de Madrid. En esta comunidad, además, apenas tiene relevancia el impuesto de Sucesiones. La reforma que plantea el Govern es recuperar este impuesto, recortado primero por el president Montilla y suprimido casi completamente por Mas, para las personas que ya tienen un patrimonio importante. El 85% de la población estará casi exenta de este tributo. “Es un impuesto muy impopular pero es el más justo, ya que hace que las personas que más reciben son las que apoyan más el Estado del bienestar”, afirma Casanovas.

“Con esta reforma, se introduce la idea de que Cataluña es un territorio con los impuestos altos. Si lo comparamos con Madrid, es así”, explica Valentí Pich, presidente del Consejo General de Economistas de España. Según Pich, no se puede atribuir a la subida de impuestos una posible deslocalización del talento y las empresas en Cataluña. “Para atraer y mantener talento hay que mirar el conjunto, el tema fiscal es una de las variables. Una subida fiscal no es buena, pero tampoco es determinante”, asegura el economista, que a la vez recuerda que Madrid ha encadenado varios años de crecimiento en el PIB, que finalmente ha llegado a superar a Cataluña. 

Sobre la firma

Josep Catà Figuls

Es redactor de Economía en EL PAÍS. Cubre información sobre empresas, relaciones laborales y desigualdades. Ha desarrollado su carrera en la redacción de Barcelona. Licenciado en Filología por la Universidad de Barcelona y Máster de Periodismo UAM - El País.

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