Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Pujol, el Govern y los mundos paralelos

En un país en el que prima el decorado sobre el decoro, TV3 entrevistará al 'expresident' para hablar de cooperación internacional después de que la Agencia Tributaria concluyera que defraudó 885.651 euros

Jordi Pujol en el Parlament en el homenaje a Muriel Casals el 18 de febrero de 2016.
Jordi Pujol en el Parlament en el homenaje a Muriel Casals el 18 de febrero de 2016.Albert Garcia

Resultaría incomprensible que Churchill hubiera comparecido ante los medios tras la victoria sobre los nazis en la Segunda Guerra mundial para explicar su papel de teniente en el 21º de Lanceros en la batalla de Omdurmán, que supuso la última carga de la caballería británica. O que Franklin Roosevelt durante la crisis de los años treinta hablara a través de los medios de comunicación solamente de su afición a la filatelia, soslayando el New Deal. Y centrándonos en la corrupción de diverso pelaje, es como si en una entrevista a Al Capone en plena ley seca los periodistas solo mostrasen interés por la faceta de constructor de comedores sociales del mafioso. En el ámbito doméstico, sería lamentable que a Manuel Chaves lo entrevistara Canal Sur con el monotema de la Expo-92 de Sevilla, tras la sentencia condenatoria por el caso ERE.

Sería lamentable que a Chaves lo entrevistara Canal Sur con el monotema de la Expo-92 tras la sentencia sobre los ERE

Pues bien, TV3 ha anunciado que Jordi Pujol, presidente de la Generalitat desde 1980 hasta 2003 y evasor de capitales confeso y pendiente de juicio, “romperá su silencio” en el programa 30 Minuts para hablar de la cooperación catalana al desarrollo, del 0,7% del PIB que cada país debería destinar según la ONU a paliar la desigualdad. Se cumplen 25 años de las movilizaciones celebradas en 140 ciudades españolas para pedir que se destine ese porcentaje del Producto Nacional Bruto a la cooperación. Y, al parecer, la efeméride se merece una ruptura del silencio a medida. Nada más conocerse la controvertida comparecencia, en Twitter estalló la polémica. El republicano Gabriel Rufián se preguntó: “A ver si el siguiente es para hablar del 3%”. Y claro el colectivo de creyentes posconvergentes le saltó a la yugular. ¿Cómo se pueden comparar los 290 millones evadidos por una familia catalana de bien frente a 680 millones del caso ERE en Andalucía?

La cuestión es que el ala religiosa del procesismo —Junts per Catalunya— sigue en su empeño de recrear una realidad paralela a pesar de las cornadas de la realidad. Y los medios de comunicación públicos y concertados no son ajenos a esta puesta en escena. Hace unos meses TV3 emitió un documental sobre el Cas Palau —producido por el propio coliseo modernista— en el que solo en dos ocasiones se citaba Convergència, condenada como partícipe a título lucrativo en el saqueo, con al menos 6,6 millones de euros de botín. Otro elemento más de esa tramoya en pos de un mundo feliz, la protagonizaron los diputados de Junts per Catalunya en el Congreso, con Laura Borràs al frente, al acudir precipitadamente desde Madrid al plató de TV3 con la intención de abrazar al president Torra que era entrevistado en Preguntes Freqüents tras ser inhabilitado por la Junta Electoral Central. Los abrazos, por decoro de algún productor, no fueron retransmitidos en directo, aunque se intuyó la figura de Borràs entre bambalinas. Un día antes, la bandera de España, sin que nadie supiera cómo y entre abrazos y vítores de los concentrados, fue arriada durante unos minutos del Palau de la Generalitat. En otro de esos esfuerzos por construir un mundo paralelo, la portavoz del Ejecutivo catalán, Meritxell Budó, aseguró el pasado miércoles que el Govern “habilitaría mecanismos” para que el líder de ERC, Oriol Junqueras, pueda asistir al pleno del Parlamento Europeo de Estrasburgo el 13 de este mes. El propio abogado de Junqueras, Andreu Van den Eynde, afirmó que esos “mecanismos” no existen y que su sola mención supone recrear “un mundo de fantasía”. Efectivamente, al despertar el Tribunal Supremo se encargó de poner la dura losa de la realidad ahí al desestimar el recurso del líder de Esquerra, quien apelando a la sentencia del Tribunal de Luxemburgo solicitaba la aplicación de la inmunidad para recoger el acta de eurodiputado en Estrasburgo.

Todo este embrollo sería un estupendo guion para una versión nacional catalana de ‘Good bye, Lenin!’

Así que en un país en el que prima el decorado sobre el decoro, TV3 entrevistará a Jordi Pujol Soley para hablar de cooperación internacional con los países empobrecidos. Y todo ello apenas dos semanas después de que la Agencia Tributaria concluya que el ex president defraudó 885.651 euros como titular de una cuenta —con un ingreso en efectivo sin justificar de 1,8 millones de euros— en Andorra por la que nunca tributó y que ya ha prescrito.

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Todo este embrollo político-informativo sería un estupendo guion para una versión nacional catalana de Good Bye, Lenin!. En el filme, Alex trata de recrear para su madre enferma, Christiane, una República Democrática Alemana (RDA) que ya no existe. Para ello no duda en convencer a Sigmund Jähn —el primer astronauta germano-oriental, a quien descubre trabajando como taxista— para que se haga pasar por el nuevo presidente de la RDA en un telediario fake. Por suerte, en Cataluña todavía no tenemos astronautas.

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