El temporal Gloria agrava la salud de Rodalies

Los destrozos del temporal en Malgrat interrumpen durante al menos seis meses la conexión ferroviaria

Trabajos en el puente ferroviario de la linea R1 en Malgrat.
Trabajos en el puente ferroviario de la linea R1 en Malgrat.Toni Ferragut

Las vías del tren que cuelgan como fideos por encima del desbordado río Tordera son lo único que queda del puente de Pixota, en Malgrat de Mar, que fue engullido por el río a causa de la borrasca Gloria. Son también un recordatorio de la fragilidad de la red de Rodalies y de que cualquier imprevisto suma presión a una movilidad ya de por sí estresada. En este caso, los destrozos del temporal dejarán interrumpida la circulación entre Malgrat y Blanes entre seis y nueve meses, según los cálculos del Departamento de Territorio, aunque Adif apunta que hasta que no se hayan terminado las evaluaciones no se podrán determinar los plazos de las obras.

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Las líneas de tren que van desde Barcelona a las comarcas de Girona por la costa del Maresme tienen un uso intensivo, y entre algunas poblaciones se utiliza casi como un servicio de metro. Solo en la R1 viajaron 105.700 personas en 2019, según Renfe. La afectación de esta interrupción entre Malgrat y Blanes afectará especialmente a los vecinos de Tordera y Malgrat que vayan regularmente a Girona. “Sobre todo son estudiantes”, detallan vecinos de la zona.

La destrucción del puente de Pixota afectará a las líneas R1, RG1 y R11, y tendrá impacto sobre la movilidad de 4.000 personas al día, según Renfe. Tras el incidente, que durante unos días ha interrumpido también la circulación desde Arenys de Mar por desperfectos en las vías, se ha habilitado un servicio alternativo de autobuses hasta Blanes. La interrupción abre un nuevo frente en Rodalies y se suma a otras actuaciones previstas por Adif este año: por un lado, el corte de la R4 entre Castellbisbal y Martorell para construir un tercer carril, unas obras de las que Adif está decidiendo las fechas y se estima que durarán cuatro meses; y por otro, el traslado de las vías de Rodalies a la estación de la Sagrera, que obligará a cortar el tránsito de las líneas R1 y RG1, con fecha aún por determinar. Alcaldes de la zona piden que se levanten las barreras de los peajes de las autopistas de la costa para compensar que el tren tendrá una frecuencia menor.

“Cada vez que cortamos un tren estamos expulsando usuarios, y algunos de ellos no volverán porque habrán encontrado una alternativa privada”, alerta Daniel Pi, de la plataforma por la Promoción del Transporte Público (PTP). Pi considera que estas actuaciones son necesarias, aunque son una muestra que las infraestructuras del ferrocarril “son frágiles, porque no siempre se han usado los mejores criterios para el diseño”. “En las vías del AVE no pasan estas cosas”, añade.

Desde la PTP creen que hace falta una inversión mucho mayor en el conjunto de la red de Rodalies para optimizar su uso —con inversiones como la señalización en túneles, la construcción de un túnel en Montcada para mejorar el servicio de Renfe en el Vallès, o la duplicación de la R3—, a la vez que hay que mejorar las infraestructuras para prepararlas contra este tipo de tormentas.

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Sobre la firma

Josep Catà

Es redactor de Economía en EL PAÍS. Cubre información sobre empresas, relaciones laborales y desigualdades. Ha desarrollado su carrera en la redacción de Barcelona. Licenciado en Filología por la Universidad de Barcelona y Máster de Periodismo UAM - El País.

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