Las playas tras el temporal Gloria: reponer la arena no es la solución

Expertos en medio ambiente y políticos coinciden en que deberán aplicar soluciones adecuadas al cambio climático

Reconstruccion de las playas de litoral barcelonés tras el paso del a borrasca Gloria.
Reconstruccion de las playas de litoral barcelonés tras el paso del a borrasca Gloria.CARLES RIBAS (EL PAÍS)

“Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”, decía Einstein. El temporal Gloria, con una fuerza excepcional, ha abierto los ojos a los escépticos. El cambio climático está aquí para quedarse. Los científicos preveían fenómenos extremos a partir de 2050, pero se han acelerado. Ahora expertos y políticos coinciden en que, en connivencia con la naturaleza, habrá que resolver qué hacer con playas, paseos y espigones que desaparecen a cada temporal y no repetir errores. Admiten que limitarse a reparar los daños y a reponer la arena de las playas, como se ha hecho hasta ahora, no es la solución.

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El temporal ha causado daños valorados en 55 millones de euros en el litoral español, 13 de ellos en Cataluña. La virulencia del Gloria ha encendido las alarmas y se está empezando a constatar que no se puede vivir de espaldas a la naturaleza y, esta vez, algo podría cambiar. El Gobierno está trabajando para adecuar la costa a la amenaza real del cambio climático con “soluciones basadas en la naturaleza como herramienta fundamental”.

“La garantía ante fenómenos extremos son las barreras naturales. Donde las hemos cambiado o eliminado, crece el riesgo”, dice Moran, secretario de Estado de Medio Ambiente

“La mayor garantía ante fenómenos extremos son las barreras naturales. Donde las hemos cambiado o eliminado, crece el riesgo”, dice el Secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán. El ministerio pretende aumentar la protección y evitar la destrucción de ecosistemas costeros. Tras inventariar los daños y evaluar costes tomarán medidas para restablecer la “normalidad”. Anuncian un análisis caso a caso y planes de protección en distintos tramos que respeten los deltas o los sistemas dunares y, a largo plazo, atrasen las construcciones.

Desde la Generalitat, el consejero de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet, también anunció la evaluación de daños y la reparación de los desperfectos buscando soluciones adaptadas al cambio climático. Además, dejó claro que “el litoral no volverá a ser como era antes de este episodio”. El Govern está en contacto con los agentes del territorio, el Gobierno central y los científicos para poner en marcha estrategias de futuro viables y sostenibles.

El gerente de la Asociación Costa Brava-Centro, Martí Sabrià espera que “la prisa y falta de planificación” no hagan rehacer las infraestructuras dañadas como eran antes de la borrasca. “Volveremos a levantar muros entre la arena y los paseos, a llenar de arena las playas y no plantearemos inversiones más caras, pero con más garantías”, lamenta. Para el presidente de la Cámara de Comercio de Girona, Jaume Fàbregas, la reconstrucción no debe ser “con vistas a la nueva temporada turística, sino pensando en la consolidación del sector como una de las principales fuentes de desarrollo en las próximas décadas”.

"Las cosas no pueden hacerse igual, el modelo territorial de relación con la naturaleza ha cambiado”, indica Sardà,  investigador del CEAB - CSIC y experto en cambio climático

Las localidades que viven básicamente del sol y la playa, una vez adecentada su costa, también están abiertas al cambio, en lo posible. Imma Colom, alcaldesa de Tossa de Mar, donde falta mucha arena, considera necesaria “una valoración seria para buscar posibilidades de futuro con un equilibrio entre intereses económicos y sostenibilidad”.

De igual forma el alcalde de Platja d’Aro, Maurici Jiménez, afirma que necesitan el paseo —con daños valorados en 2,3 millones de euros—, pero apuesta “por hacerlo que pueda aguantar, o que no tenga tanto coste repararlo en el futuro”. “Hemos dado un paso atrás, igual es el momento de dar dos hacia adelante”, apostilla. Para Rafael Sardà, investigador del CEAB - CSIC y experto en cambio climático, se ha gestionado muy mal el medio natural y debe acabarse “el día de la marmota”.

Fenómenos como el Gloria aumentarán y hay que adaptarse. “Las cosas no pueden hacerse igual, el modelo territorial de relación con la naturaleza ha cambiado”, indica Sardà. La solución, receta, “no es llamar y pedir arena, es investigar caso por caso por qué se va y cómo llega a cada playa”. Si de los ríos o de la erosión de las rocas. Sardà apuesta también por un sistema dunar.

“Volveremos a llenar de arena las playas y no plantearemos inversiones más caras, pero con más garantías”, lamenta Sabrià, gerente de de la Asociación Costa Brava-Centro

"Si colocas un paseo donde deberían estar las dunas, haces que la arena se pierda”. El Gloria, combinado con “un modelo de ocupación del territorio anárquico”, ha tenido importantes consecuencias humanas y económicas que “no han sido peores por los servicios de emergencias. Sería irresponsable no aprender lecciones de este episodio”, sostiene.

Del mismo parecer es el geólogo David Brusi. Cree en “hacer una interpretación geológica de las playas, como espacio de transición cambiante, entre mar y tierra, y analizarlas de forma transversal una a una”. El “riesgo está en las interferencias entre la actividad humana y los procesos naturales”, asegura. En playas sin interferencia humana “hay una gradación natural, un cordón dunar trasero que permite una reconstrucción natural más fácil”, insiste. “Científicos y urbanistas deben contribuir a las decisiones de los políticos y no malbaratar recursos públicos”, apostilla.

El biólogo del Parque Natural del Montgrí - Medes, Boris Weitzmann y el director del Aiguamolls de l’Empordà, Sergi Romero de Tejada, apuestan por “reforzar los sistemas naturales y que sean nuestros aliados”. En Torroella de Montgrí - L’Estartit, donde está funcionando a la perfección, desurbanizaron una urbanización de 1.350 viviendas proyectada en los años ochenta.

El cambio climático es una realidad basada en datos. Entre otras certezas, los expertos indican que la alteración del balance energético tierra-atmósfera provoca que aumente el calor de la superficie terrestre, de la atmósfera y en consecuencia la temperatura del mar. Implica el deshielo y un aumento del nivel. En un futuro, habrá cada vez mayores fenómenos extremos en menos tiempo. En los últimos 250 años el cambio climático ha provocado un aumento de un grado de la temperatura de la Tierra y los expertos auguran que el segundo grado llegará en 25 años. Borrascas más frecuentes y duras harán que un fenómeno extremo como el Gloria pierda su excepcionalidad.

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