Colau regula bares y comercios entorno a la calle de Girona

El gobierno municipal aprueba el Plan de Usos previo a la peatonalización de la zona

Un ciclista sube por el carril bici de la calle Girona
Un ciclista sube por el carril bici de la calle GironaCarles Ribas

La calle de Girona de Barcelona se convertirá en un eje peatonal y —como ha ocurrido en el entorno del Mercado de Sant Antoni, el Paral.lel o Gràcia— el Ayuntamiento dictó una moratoria en la concesión de nuevas licencias y acaba de aprobar inicialmente un nuevo Plan de Usos que regule las futuras aperturas de bares y comercios. La idea, explica la teniente de alcalde Janet Sanz, es evitar la desaparición de comercio tradicional que a menudo acompaña una reforma urbanística, y evitar la proliferación de locales de restauración, que han llegado a saturar otras calles donde se ha intervenido, como la de Parlament, a dos pasos del mercado de Sant Antoni.

El Plan de Usos regulará las futuras aperturas en la calle de Girona, de arriba a abajo, y las dos paralelas a lado y lado: Bruc y Bailén, y una acera de Llúria y el paseo de Sant Joan. Se excluye de la regulación el mercado de la Concepción.

La regulación, que ahora habrá que concretar, establece radios de distancia entre las distintas categorías de negocios (bares, restaurantes, degustación) “para proteger la diversidad, evitar la concentración y garantizar la conveniencia”, en palabras de Sanz. El plan también regula las actividades ligadas a la movilidad (como los negocios de alquiler de bicicletas y patinetes) y de prestación de servicios turísticos (consignas o venta de entradas). Como en el resto de la ciudad el plan también prohíbe la apertura de locales de juegos de azar o bingos. Y tampoco permite la apertura de actividades relacionadas con la pornografía y la prostitución, meublés, establecimientos de máquinas expendedoras de comida y almacenes.

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