El militar que mató a un gay, condenado 20 años después

Gaviria apuñaló a un hombre con el que se había citado; con su sangre, escribió en la pared “Hitler tenía razón”

Pintada que hizo el asesino en la habitación donde cometió el crimen.
Pintada que hizo el asesino en la habitación donde cometió el crimen.

Si Cristian Gaviria ha pagado por su crimen cuando parecía que saldría impune ha sido, en parte, gracias a su expareja. Víctima de malos tratos por parte de Gaviria, la mujer se derrumbó cuando recibió la visita de los investigadores de los Mossos d’Esquadra en su casa de Vilafranca del Penedès.

—Sabía que algún día la policía vendría a preguntar por esto...

Antes de separarse de ella y marcharse a Colombia, Gaviria le confesó que en el año 2000 había matado a un hombre. Durante el interrogatorio, la mujer lo admitió y dio detalles sobre la vida de su exmarido que convencieron a los Mossos de que estaban sobre la pista correcta. “Nos dijo que era violento, fumaba marihuana y estaba en paro. Veía documentales de la Segunda Guerra Mundial y le gustaba Adolf Hitler. Y nos dio detalles sobre lo ocurrido que solo podía saber el asesino”, explican fuentes policiales.

El hombre confesó el crimen a su mujer y se marchó a Colombia

Gaviria, exmilitar colombiano que al llegar a España se enroló (brevemente) en el Ejército, encajaba como responsable de un crimen homófobo sin resolver ocurrido en Montgat en marzo de 2000. Anilo Viterbo invitó al asesino a su casa tras contactar con él en páginas de contactos, como había hecho con otros hombres. Comieron, bebieron. Viterbo le propuso mantener relaciones. En un momento de la cita, el invitado asestó múltiples puñaladas sobre su cuerpo. Después, lo dejó tendido desnudo sobre la cama, con los brazos en cruz y de cara a la pared, donde escribió con sangre de la víctima: “Hitler tenía razón” y las siglas del Klu Klux Klan, el movimiento supremacista de EE UU. En la oreja derecha, le colocó una margarita.

“Toda la escena indica que quería humillarle. Nunca habíamos visto nada así”, dice el investigador. Gaviria era aficionado la música hardcore y a Marilyn Manson, por lo que este policía opina que estaba al corriente e incluso pudo inspirarse en los asesinatos ordenados por Charles Manson en los años 60: los asesinos escribieron pig o d</CF></CF></CF>eath to pigs, también con sangre, en las paredes de las casas de sus víctimas.

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El asesinato no pudo ser resuelto en un primer momento y se archivó en 2003. Una juez de Badalona encargó a los Mossos, 13 años después, que lo reactivaran. “Cuando reconstruimos el pasado, que en el momento del crimen era futuro, pueden aparecer pistas nuevas”, dice el investigador. Empezaron por repasar la vida de la víctima, incluida una cita con un hombre en el andén de la parada de Roquetes, en la línea 4 del metro.

Pero las llamadas fueron la clave. Los Mossos repasaron las páginas de contactos de la prensa local y vieron el teléfono fijo de un colombiano que proponía citas con hombres. El número coincidía con el que, cuatro días antes de los hechos, llamó a Viterbo supuestamente para concertar la cita. Los agentes también reconstruyeron el trayecto que hizo el asesino, en tren, de Vilafranca a Malgrat. Al llegar a su casa tras, Gaviria llamó desde el móvil de la víctima. Las horas coincidían.

El interrogatorio de la exmujer y de otros familiares de Gaviria —con antecedentes por agresión sexual con penetración a su cuñada y a su suegra— que también estaban al corriente de los hechos cerraron el círculo. Quedaba localizarle. En Medellín, Gaviria perdió accidentalmente la documentación y los Mossos se hicieron con su número de pasaporte. Con ese dato, rastrearon sus huellas en internet. “En Facebook dejó un rastro espectacular”, ya que seguía mostrando simbología neonazi.

En el juicio, admitió los hechos. El jurado le encontró culpable y ahora la Audiencia de Barcelona le ha condenado a 15 años de cárcel por asesinato con ensañamiento y alevosía, con la agravante de actuar por motivos de odio o discriminación. La pena podría haber sido más elevada, pero le ha beneficiado que la causa estuviera en barbecho 13 años. A los investigadores les queda la duda de su Gaviria llevaba una doble vida como heterosexual y como gay o si quedó con Viterbo solo con la finalidad de matarle.

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Sobre la firma

Jesús García Bueno

Periodista especializado en información judicial. Ha desarrollado su carrera en la redacción de Barcelona, donde ha cubierto escándalos de corrupción y el procés. Licenciado por la UAB, ha sido profesor universitario. Ha colaborado en el programa 'Salvados' y como investigador en el documental '800 metros' de Netflix, sobre los atentados del 17-A.

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