La Generalitat comprobará las quejas de los jóvenes sobre el centro de acogida de Sant Gregori

Algunos de los tutelados denuncian sentirse como si estuviesen en un centro de internamiento

Mossos d'Esquadra delante del edificio donde se han encerrado los jóvenes.
Mossos d'Esquadra delante del edificio donde se han encerrado los jóvenes.

La Generalitat se ha comprometido a "comprobar y atender" las quejas sobre el funcionamiento del Centro de Primera Acogida (CPA) L'Estany de Sant Gregori (Gironès) hechas por los jóvenes. Se sienten más en un centro de internamiento que de acogida. La directora territorial de Asuntos Sociales, Marta Casacuberta, se ha reunido este jueves con cinco de ellos para escuchar sus propuestas y reivindicaciones. Ayer, una veintena se encerraran en la Generalitat en protesta por la expulsión de uno de los jóvenes de 18 años, que seguía en el centro, por "incumplir las normas". Han aprovechado este caso para denunciar situaciones que, dicen, "vulneran sus derechos". La DGAiA no da "marcha atrás" y mantiene la expulsión.

En la reunión, Casacuberta les ha indicado que se verá con la entidad que gestiona el CPA, la Fundación Diagrama, y que técnicos del Departamento visitarán el centro. También les ha recordado que tienen a su disposición circuitos para pedir cualquier mejora y denunciar situaciones donde sientan vulnerados sus derechos.

Los jóvenes de L'Estany, una casa de colonias situada en Sant Medir, núcleo de Sant Gregori, critican normas "muy estrictas". No pueden hablar árabe entre ellos en la mesa, ni "mostrar falta de respeto" a los educadores. Todo ello tiene "consecuencias". Los castigos pueden ser no salir un fin de semana o no poder ir a jugar al fútbol. Además, aseguran que los mayores de edad que siguen en el centro por alargamiento de la medida asistencial (renovable cada tres meses), viven con la amenaza de ser expulsados. Creen que buscan "excusas" para echarles por ejemplo atribuyéndoles falta de implicación en el proyecto, el incumplimiento de los objetivos o problemas de convivencia.

Los jóvenes, todos marroquíes, apuntan que solo "los más listos" y los que tienen "la documentación necesaria" tienen acceso a formación. Algunos estudian catalán o castellano, pero la mayoría no sale del centro, dicen, "si no son salidas programadas". Su escasez provoca que casi no entren en contacto con la gente. También se han quejado de falta de ropa o de estar a 39 de fiebre y que no les lleven a un centro de salud porque no hay furgoneta.

Un miembro del Espai Anti-racista y de Girona Acull, Mostafá Shaimi, critica que al joven expulsado, al que le encontraron una china de hachís, "le pagarán cuatro días de albergue y luego no tendrá donde vivir". En los últimos meses una cuarentena de extutelados de la Generalitat han sido acogidos por familias en Salt, Girona, Celrà, Foixà y Banyoles.

En Cataluña actualmente se da atención a 5.901 jóvenes migrados solos, un 51% adultos extutelados. De estos 3.014 chicos y chicas, 1.601 son atendidos en un programa de la ASJTET (53%) y el 47% tiene un expediente asistencial abierto. En Girona se atiende a 589 y también el 51% son ya mayores de edad. De las más de 3.000 plazas creadas del sistema de protección, 380 están en Girona.

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