Resultados plebiscito Chile 2022
Columna
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Oportunidades para Chile después del plebiscito

Los empresarios de Chile nos ponemos a disposición del Gobierno y de la ciudadanía para colaborar en esta nueva etapa que se inicia

Un grupo de manifestantes contrarios a la reforma constitucional celebra en Santiago de Chile, este lunes.
Un grupo de manifestantes contrarios a la reforma constitucional celebra en Santiago de Chile, este lunes.JAVIER TORRES (AFP)

El pasado 4 de septiembre Chile vivió un día histórico, en que los ciudadanos expresamos nuestra voluntad en forma responsable y entusiasta, concurriendo a votar Apruebo o Rechazo a la propuesta de Constitución que fue elaborada durante el último año por una Convención Constitucional. Con niveles récord de participación y un contundente resultado a favor del Rechazo que superó todos los pronósticos, fue un día de orgullo nacional en que la ciudadanía comprometida con los destinos del país optó por la paz y la unidad.

Los resultados del plebiscito nos hablan de una mayoría que quiere una mejor Constitución para Chile, una que nos una y no nos divida, donde el centro sean los derechos y deberes sociales, el medioambiente y la inclusión. Primó el sentido común de los chilenos por sobre las ideologías y el anhelo de acuerdos por sobre la confrontación. El mensaje fue claro: queremos darnos una nueva oportunidad para diseñar una Constitución que sea realmente la casa de todos. Una que nos permita construir el Chile del futuro haciendo los cambios necesarios sin destruir lo bueno que hemos logrado. Un país con progreso, con cohesión social, con más oportunidades y que avanza en serio hacia un desarrollo sostenible e integral.

Por eso, es un imperativo ético que la nueva Carta Magna sea hecha de manera racional y equilibrada, y así avanzar en el camino que han recorrido países exitosos de Europa, Asia y América del Norte. La nueva Constitución debiera consagrar un Estado unitario y un Estado social de derechos; asegurar la igualdad entre el hombre y la mujer; reconocer a los pueblos originarios, respetando y valorando sus tradiciones, idioma y cosmovisión, es decir, reconocer la multiculturalidad; asegurar una economía sostenible y sustentable, que permita avanzar al desarrollo integral. Solo con crecimiento, buenos empleos, más inversión, se puede avanzar en ello.

Para lograrlo, los empresarios de Chile nos ponemos a disposición del Gobierno y de la ciudadanía para colaborar en esta nueva etapa que se inicia. Representamos al sector productivo y empresarial, desde el más pequeño al más grande, y juntos nos comprometemos a redoblar nuestro compromiso con la necesaria inversión, con la creación de empleos, con más competencia y mejores prácticas. Estamos apoyando los cambios y transformaciones que se necesitan para llegar al desarrollo, como son una buena, correcta y equilibrada reforma tributaria que allegue recursos para tener mayor equidad, optimice el gasto público, mejore la probidad y los servicios del Estado, junto con dar condiciones habilitantes al emprendimiento y la inversión para poder innovar, crecer y crear más trabajo de calidad.

En materia de pensiones, estamos colaborando para que se logre el justo equilibrio entre la solidaridad, el premio al esfuerzo personal y el ahorro individual. También valoramos buenas reformas en lo laboral -como la reducción de la jornada con gradualidad y flexibilidad-, en salud y vivienda, todos derechos sociales en que nuestro país aún está al debe con algunos compatriotas. Asimismo, es vital el desafío por una mejor educación que nos acerque paso a paso a los estándares de los países que van conquistando el desarrollo con equidad, y el bienestar con protección social.

Desde la empresa, los empresarios de Chile estamos trabajando unidos para alcanzar estos acuerdos y colaborar en lo que sea necesario para que la nueva Constitución cumpla con las expectativas de las familias chilenas y nos una a las grandes mayorías que buscamos el bien común.

Es necesario dejar atrás la polarización, los extremos y el populismo, que son lo contrario de hacer política, porque la destruyen y dividen a la sociedad. Hoy es el momento de hacer bien las reformas, fuera del marco ideológico y dentro del marco de la racionalidad y la responsabilidad. Es el momento de las buenas políticas públicas, de un diálogo virtuoso y una alianza público-privada fortalecida.

El mundo nos está mirando y Chile puede volver a ser el ejemplo que un día fuimos de reconciliación, de unión, de reformismo responsable y con sentido de futuro. Tenemos la oportunidad de reafirmar los valores que nos han hecho una gran nación; los valores de la democracia, la libertad, la solidaridad, la paz social y el respeto a todos los habitantes de nuestro país.

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