Ricardo Lagos: “Boric está entendiendo que la gradualidad es importante para darle legitimidad a los cambios profundos”

El expresidente socialista aborda la situación política de Chile tras el rechazo a la propuesta constitucional, y los desafíos de la actual Administración de izquierda

El expresidente de Chile, Ricardo Lagos, posa en la Fundación Democracia y desarrollo, en Santiago, antes de la entrevista con EL PAÍS, el 8 de septiembre de 2022.
El expresidente de Chile, Ricardo Lagos, posa en la Fundación Democracia y desarrollo, en Santiago, antes de la entrevista con EL PAÍS, el 8 de septiembre de 2022.Cristian Soto Quiroz

Ricardo Lagos Escobar (Santiago, 84 años), que gobernó Chile entre 2000 y 2006, fue el primer socialista en llegar a La Moneda luego de Salvador Allende y la dictadura. En los últimos meses, ha tenido un papel especialmente influyente en la política local. Cuando gobernó y le preguntaban por su papel futuro, acostumbraba a decir que los expresidentes eran como los jarrones chinos, porque nadie sabía dónde ponerlos por incómodos (una frase que le escuchó al español Felipe González, su amigo). Por esa razón, por años se mantuvo relativamente al margen de la contingencia, trabajando en cargos internacionales –fue enviado especial para el cambio climático de la ONU– y desde su fundación Democracia y desarrollo en el municipio de Providencia de Santiago de Chile, donde recibió el jueves a EL PAÍS.

En los últimos meses, sin embargo, su voz ha inclinado la balanza política chilena. Primero, cuando entre la primera y segunda vuelta presidencial en 2021 anunció que votaría por el izquierdista Gabriel Boric, sin siquiera haber hablado antes con él sobre este asunto. Un segundo momento ocurrió en julio pasado, cuando la convención entregó su propuesta de Constitución. Lagos removió la escena política al instalar la discusión no ya sobre las dos opciones del plebiscito, sino en lo que sucedería después: como el texto no concitaba el apoyo necesario –lo que se demostró en las urnas– llamó a continuar con el proceso constituyente tras el referéndum, sin anunciar si él estaría por el apruebo o el rechazo. En esta conversación, Lagos comenta que el pasado domingo, tras los resultados –un 61,8% para el rechazo y un 38,1% para el apruebo–, se quedó con una “idea triste” por el fracaso del proceso.

Pregunta. ¿Cómo se explica que una amplia mayoría haya estado por rechazar el texto de la convención?

Respuesta. Nunca se pensó que íbamos a estar en un proceso en donde se está en plena redacción de una Constitución y con un presidente recién elegido. Se suponía que todo esto iba a ocurrir en el Gobierno del presidente Sebastián Piñera (2018-2022). Y, en consecuencia, cuando hubiera una nueva autoridad, post Piñera, iba a haber ya una nueva Constitución. La postergación de las elecciones del proceso constituyente por la covid-19 significó 240 días adicionales. ¿Epílogo? El mandato actual del presidente Gabriel Boric lleva menos de 240 días. Es decir, si se hubiera cumplido el itinerario tal cual, él habría sido elegido presidente y se habría escogido al Congreso de acuerdo a las nuevas normas constitucionales. Y Boric no tendría que haberse pronunciado, sino concentrado en gobernar.

P. No fue lo que ocurrió…

R. Y ahora tenemos esta situación tan extrema y difícil. El presidente, al final, terminó involucrándose él, directamente, a favor del apruebo.

P. ¿Fue lo correcto?

R. Solo estoy diciendo que estos cambios del calendario tenemos que considerarlos en el problema que tenemos hoy. Y mire usted lo que tenemos: el presidente dice que en vista de que se rechazó el proyecto que había, le pidió al Congreso que se encargue de continuar el proceso . Y su nueva ministra [Ana Lya Uriarte] fue al Parlamento a decir que La Moneda seguirá con atención lo que ocurre, pero que no iba a participar respecto de las deliberaciones.

P. ¿Tiene sentido?

R. El presidente Boric ha decidido que quiere dedicarse a gobernar. O sea, todo lo que son las políticas públicas, porque tenemos desafíos en materia de inflación, un nivel de cesantía elevado, un marco internacional difícil y ya se anunció que el año próximo vamos a tener un bajo crecimiento…

El presidente Boric ha decidido que quiere dedicarse a gobernar”
Ricardo Lagos

P. Es extraño que el Gobierno anuncie que no participará de las deliberaciones ya que, mal que mal, de triunfar el nuevo intento, será la Constitución de Boric.

R. Eso planteo: ¡Esta va a ser la Constitución de Boric! Pero él entiende que el mensaje que la ciudadanía le entregó el domingo es muy claro: mire, preocúpese también de los problemas nuestros. Lo que tenemos es un complejo panorama por delante y el presidente quiere dedicar su fuerza a eso.

P. Pero ¿es un error no participar de las deliberaciones?

R. Quién es uno para decir lo que hace un presidente, pero yo diría que habrá momentos en que va a tener que dar su opinión y participar.

P. ¿Cómo describiría usted a ese 61,8% que rechazó la propuesta de nueva Constitución?

R. La Constitución que se proponía cometió el grave error, a mi juicio, de comenzar estableciendo el tema plurinacional. Porque la existencia de un Estado plurinacional en Chile yo creo que no es real. Cuando se abrió este debate, yo pedí que se agregaran tres palabritas: Estado plurinacional en su origen. Porque se fueron los españoles cuando los derrotamos y en el reglamento de 1818 de Bernardo O’Higgins se dice que la República de Chile se constituye con todos sus pueblos. Eso no quita que haya solo un Estado de Chile. Se construyó algo que, a mi juicio, fue un poquito exagerado.

Establecer el tema plurincional fue un grave error”
Ricardo Lagos

P. Hablamos con un votante del rechazo de Puente Alto [un municipio popular del sur de la capital] que contaba que había votado triste y que, por lo tanto, no celebró la noche del domingo.

R. Yo la noche del domingo me quedé con una idea triste por lo que nos había pasado, de cómo nos equivocamos tanto, de qué es lo que quiso decir esa magnitud. Y entonces, claro, fue un gran error creer que, si se aprobaban normas por los dos tercios de la convención, eso era un espejo exacto de lo que ocurría en la sociedad. Lejos de aquello. Los amigos de la convención se convencieron que ellos eran la mayoría ciudadana y no entendieron que sus propuestas implicaban una suerte de mirada de división de los chilenos que no era real.

P. ¿Cómo observa los cambios que, tras el plebiscito, hizo el presidente Boric en su Gabinete? Entró como ministra del Interior una dirigente de centroizquierda muy cercana a usted, Carolina Tohá.

R. Tiene una explicación, primero, pragmática: quiere estar acompañado de personas que ya conocen bien el aparato del Estado y que saben qué botones hay que apretar y los que no hay que apretar. Y ahí buscó gente más experimentada en Gobiernos anteriores, porque nadie nace sabiendo. Y lo segundo, creo que el presidente Boric entendió que tal vez, más allá de la voluntad de hacer, se requiere un camino más tranquilo.

P. ¿En qué sentido?

R. Cuando usted quiere introducir cambios, hay que introducirlos con una mirada larga. El problema del cambio es que obliga a mirar más allá, porque las cosas verdaderamente sustantivas requieren de continuidad. Hay que implementar gradualmente y eso implica una mirada larga.

P. ¿Boric está girando a la gradualidad?

R. Pienso que sí. Boric está entendiendo que la gradualidad es importante para darle legitimidad a los cambios profundos. Y no solo está buscando gente experimentada, sino gente que entiende que los grandes cambios, para que sean grandes, requieren una comprensión mayor.

P. ¿El Gobierno tenía esta mirada en marzo, cuando asumió?

R. Bueno, no tenían mucha experiencia de Gobierno. Digámoslo francamente. Cuando no se tiene aquello, cuesta aprenderlo. Hablemos de errores que fueron bastante conocidos: cuando fueron a la cumbre de cambio climático y se cometió el error de decir que Estados Unidos no estaba y estaba sentado al lado. O cuando dijeron que el rey Felipe VI había llegado tarde a la ceremonia. Yo me topé con la comitiva del rey y vi cuando lo dejaron al lado y yo pasé primero. Después observé lo que se había armado. Entonces, claro, ese tipo de cosas se van adquiriendo con el tiempo.

P. ¿La derecha mantendrá el compromiso con la continuidad del proceso constituyente, como prometieron sus dirigentes antes del plebiscito?

R. En general me gusta confiar en la gente. Sin embargo, por sus obras los conoceréis, aunque también me doy cuenta de que entre ellos hay gradaciones. Algunos han hablado ahora sacando pecho de nuevo y, entonces, me empiezo a inquietar. Pero creo que sería un gravísimo error que no entendieran que hay una justificación tan grande para el estallido que hubo en Chile. Usted no puede aumentar dos veces el producto por habitante y mantener que los ingresos fiscales sean los mismos.

Algunos en la derecha han hablado sacando pecho, y me empiezo a inquietar”
Ricardo Lagos

P. Tras el domingo, todos los días vemos a estudiantes secundarios protestando en las calles de la capital. ¿Hay riesgo de un nuevo estallido, como en 2019?

R. Esta temperatura social está un poquito artificial hoy día. Mi sensación es que después del plebiscito y las características que tuvo, cambia un poco el ambiente en Chile. Y eso explica la decisión del presidente de dedicarse básicamente a las demandas inmediatas de la sociedad, es decir, dedicarse 100% a ganar tiempo. En política es muy importante ganar tiempo.

P. ¿Ganar tiempo, para qué?

R. Para seguir haciendo lo que quiere hacer, que son las reformas en serio.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS