Nicolás Eyzaguirre: “Chile ofrece al BID equidistancia y capacidad de consenso”

El candidato de Chile como secretario ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo dice que el multilateral “está algo dormido” y “es necesario despertarlo de inmediato para ponerlo a trabajar”

Nicolás Eyzaguirre, nominado por Chile para dirigir el Banco Interamericano de Desarrollo, posa en Santiago el 7 de noviembre de 2022.
Nicolás Eyzaguirre, nominado por Chile para dirigir el Banco Interamericano de Desarrollo, posa en Santiago el 7 de noviembre de 2022.Elvis González (EFE)

Nicolás Eyzaguirre (Santiago, 69 años) fue ministro de Hacienda de Ricardo Lagos en 2000 y de Michelle Bachelet en 2017. Alternó esos dos altos cargos con la dirección, durante cuatro años, del Departamento para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional. Es ahora el hombre elegido por el presidente de Chile, Gabriel Boric, para pelear por la dirección del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Su suerte se resolverá el 20 de noviembre en una disputa contra los aspirantes de otros cuatro países: Brasil, México, Argentina y Trinidad y Tobago. Eyzaguirre lleva una semana buscando apoyos en Estados Unidos, que con su voto tiene la llave del éxito. En esta entrevista realizada por videoconferencia con EL PAÍS, dice que Chile representa el “promedio de lo que es el conjunto” de la región, una síntesis que, a su entender, lo coloca en una mejor posición que sus rivales de economías más grandes.

Pregunta. ¿Por qué Chile aspira a dirigir el BID?

Respuesta. La respuesta, algo cínica, sería ¿por qué no? Es usual que estos organismos multilaterales sean presididos por países que representen el promedio de lo que es el conjunto: ni demasiado grandes, ni demasiado chicos, ni muy cargados a los acreedores o a los deudores. Parte del trabajo es lograr un consenso entre intereses diversos y coyunturas muy difíciles. Chile puede ofrecer esa equidistancia y esa capacidad de consensuar posiciones.

P. ¿Cómo es el BID que propone?

R. Hay una canción de Silvio Rodríguez que se llama La fábula de los tres hermanos, que tienen el problema de mirar demasiado lejos y tropezarse en lo corto o estar corto y ser miope respecto del futuro. Me la recuerdo porque las tensiones que va a vivir la región, y el BID como aliado imprescindible, son muy de ese tipo. Las presiones de corto plazo crecen cada día y la escasez de crédito ya está con nosotros. Por otro lado, estamos montados en algo que ya viene desde la crisis de 2008: crecimiento estancado, retroceso social y emergencias relacionadas con el problema de inflación. Los cinco años que vienen van a probar la capacidad del BID para armonizar cuestiones que tienen un alto grado de tensión.

P. ¿Cómo evalúa la situación actual del BID, tras la salida anticipada de Mauricio Claver-Carone?

R. Lo que uno conversa con la gente del staff es que ha habido cierta desmoralización y una sensación de que la relación con el personal no era la mejor. Lo primero es restablecer el canal de confianza y el trato con el personal, para que la meritocracia, la transparencia y los concursos sean la regla. En segundo lugar, hay que renovar la confianza con el directorio, porque quien dirige la institución es el directorio. El presidente es solo el que ejecuta la línea del directorio y el directorio se había sentido en una segunda línea.

P. ¿Considera que hacia afuera la imagen del BID está dañada?

R. Estamos a tiempo de reponerla completamente. Además, como se dice en castellano antiguo, la necesidad tiene cara de hereje. La importancia del BID va a crecer, por lo tanto demos vuelta la página, renovemos la confianza. Eso se puede lograr relativamente rápido, porque la esencia del BID, que es su capital humano y su enorme conocimiento de la realidad regional, junto a su solvencia financiera, lo convierte en un aliado. Está algo dormido y necesitamos despertarlo de inmediato para ponerlo a trabajar.

P. ¿Esta elección es además una prueba de la aceptación internacional de Gabriel Boric?

R. Los temas de política exterior son de Estado y merecen el apoyo de todos. Pero, además, más allá de nuestro debate interno, hemos tenido el desarrollo económico más fuerte de la región durante los últimos 40 años, tratado de combinar el crecimiento con la inclusión y la lucha contra la desigualdad. No solo hemos logrado mejores indicadores económicos, sino también sociales.

P. ¿No le juega en contra que Chile haya tenido en los sesenta a un presidente del BID, Felipe Herrera, a diferencia de Argentina y Brasil, por ejemplo?

R. Si fuera ese el criterio, México también tuvo un presidente del BID. Los desafíos globales de la región en los años sesenta son completamente diferentes a los que hay ahora. Chile no comenzaba entonces su estrategia de desarrollo moderna, era un país pobre. En los últimos 40 años, Chile y el mundo viraron completamente y tuvimos la fortuna de que los dos lo hicieron hacia el mismo lado. Eso es lo que nos transformó en un modelo a los que gran parte de los países de América Latina pueden adscribir. Digo en gran parte porque el mercado interno de algunos es mucho más grande, como México, Argentina y Brasil, pero no tienen diferencias con respecto en la aspiración de combinar crecimiento con equidad. Este es otro Chile y otra región.

P. Lleva casi una semana de reuniones en Washington ¿Cómo han recibido su candidatura?

R. No puedo hablar por ellos, pero las conversaciones han sido fluidas. Ellos me conocen, yo fui director para el Hemisferio Occidental en el FMI, que entre otros países tiene a Estados Unidos. Y lo fui durante la crisis subprime, y por lo tanto tuve mucha relación con la FED. Pienso que no tienen objeciones ni con el país ni con el candidato.

P. ¿Esperaba la candidatura de última hora de Argentina?

R. A todos nos hubiese gustado, sobre todo después de la última experiencia, que esta vez los latinoamericanos hubiésemos tenido consenso alrededor de un nombre. Pero ante la ausencia de un consenso rápido los países desplegaron sus cartas. No es tarde, aún quedan siete días y, quizás, podamos esforzarnos todos y todas por generar ese consenso.

P. ¿Tiene diálogo con Brasil? Si Lula da Silva apoya a Ilan Goldfajn, el candidato presentado por Jair Bolsonaro, podría ser el favorito…

R. Lo que ocurriera con México, que tenía una candidatura que se veía fuerte [Alicia Bárcena] y presentó una nueva; y ahora los problemas de Brasil con su candidato -una persona brillante, por cierto- parecen indicar que hay tensiones dentro del propio país. El escenario se ha movido.

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