El ‘baby boom’ de tortugas marinas en Baleares

Las puestas de huevos de estos animales los dos últimos años en cinco playas de las islas suponen un hito que expertos relacionan con el cambio climático

Un ejemplar de tortuga boba.
Un ejemplar de tortuga boba.Xavier Mas

El calentamiento global es uno de los factores que podría explicar, a juicio de los expertos, las puestas de huevos de tortuga marina que en los últimos dos años se han observado en cinco playas de las Islas Baleares. En los últimos dos veranos, estos cinco nidos han acogido la incubación de 500 huevos de los que finalmente nacieron 196 ejemplares. 26 de ellos han regresado ya al mar tras pasar un año en un centro de cría en cautividad para garantizar su supervivencia. “Se espera que estas tortugas vuelvan a poner sus propios huevos a las playas de Ibiza donde nacieron y fueron liberadas”, explica Raquel Vaquer-Sunyer, coordinadora del informe Mar Balear 2021 que, impulsado por la Fundación Marilles y las principales instituciones científicas de las islas, detalla y documenta la situación de la tortuga boba Caretta caretta en las aguas que rodean el archipiélago.

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La nidificación en las playas de Baleares supone un hito histórico para las principales entidades de conservación de las islas porque desde finales del siglo XIX no había constancia de nidos de tortuga marina en los arenales del archipiélago, aunque de forma anterior ya se han registrado nidificaciones de tortuga boba en playas peninsulares. El 25 de julio de 2019 una primera tortuga desovó 58 ejemplares en el arenal de Platja d’en Bossa de la isla de Ibiza. Apenas unos días después, el 29 de julio, otra tortuga de la misma especie eligió la playa de Es Cavallet del Parque Natural de Ses Salines para crear un nido en el que puso 102 huevos. De ambos nidos nacieron 37 tortugas, que fueron trasladadas a tres centros diferentes para seguir un proceso de cría en cautividad que les permitiera crecer hasta ser liberadas en el mar al cumplir un año.

Vaquer-Sunyer cree que el hallazgo de estos nidos se debe a factores como el cambio climático y el progresivo calentamiento de las aguas. “El hecho de que las aguas estén más calientes hace que los ejemplares hayan podido migrar hacia el norte en busca de playas con una temperatura más ideal para ellas”, explica la experta, que recuerda que el porcentaje de machos y hembras en esta especie cambia según la temperatura de incubación de los huevos. Con temperaturas más altas de incubación nace un mayor porcentaje de hembras, mientras que con temperaturas más bajas nacen más machos, por lo que para garantizar la equidad de sexos los ejemplares “tienen que ir hacia zonas más frías”.

El informe también tiene en cuenta que los nidos pueden provenir de tortugas perdidas o que no son filopátricas y no necesitan regresar a la playa en la que nacieron para desovar. La elección de nuevas zonas de reproducción también indica, según expone Vaquer-Sunyer, un proceso de colonización activo de nuevas áreas de nidificación.

La tortuga boba presenta una mortalidad elevada durante los primeros meses tras su nacimiento y su cría en centros especializados permite devolverlas al mar con un tamaño mayor, para así conseguir que esquiven a depredadores y sea más fácil que alcancen la edad adulta. Nueve de los ejemplares nacidos en 2019 se criaron en el Laboratorio de Investigaciones Marinas y Acuicultura del Puerto de Andratx, otros nueve en el Palma Aquarium y los 19 restantes en el Oceanográfico de Valencia. Tras el fallecimiento de dos tortugas durante sus primeros 12 meses de vida, de las 35 que sobrevivieron se liberaron 26 en el mar, seis de ellas con un emisor vía satélite que permite conocer su posición en la actualidad. Las otras permanecen en los centros de cría.

El verano pasado las tortugas volvieron para desovar en las playas de las islas y el 19 de junio se encontró un nido en la playa de Punta Prima de Menorca con 132 huevos de los que nacieron 51 ejemplares. El 14 de julio en la playa de Cala Nova de Ibiza se halló otro nido con 100 huevos y 17 crías, mientras el 5 de septiembre en la Cala del Pilar de Menorca otra tortuga desovó 108 huevos con 87 tortugas nacidas. Este último nido fue localizado justo en el momento del nacimiento de las tortugas y los agentes de medio ambiente encontraron en el lugar un ejemplar muerto y 26 vivos que fueron trasladados a centros de cría. Los expertos creen que los 61 restantes llegaron al mar por sus propios medios. Las crías de tortuga recogidas permanecen en centros especializados hasta que este verano puedan ser liberadas en las playas.

Tortugas varadas

El informe Mar Balear 2021 también expone las cifras de tortugas varadas que se han encontrado en aguas de Baleares. El año 2020 fue el peor porque se localizaron un total de 83, de las que 53 estaban vivas y 47 lograron sobrevivir después. Las causas del varamiento incluyen desde capturas accidentales por anzuelos de palangre a un enmallamiento en redes de pesca fantasma o en plásticos y restos de basura. Los motivos han cambiado con el paso del tiempo y mientras hasta el año 2014 las principales causas estaban relacionadas con la pesca, a partir de 2015 ha sido el enredo en plásticos o redes lo que ha causado más de una cuarta parte de los casos. En los últimos 27 años se han encontrado 1.058 tortugas varadas, más de la mitad muertas.

La Caretta caretta o tortuga boba es la única especie de tortuga marina que nidifica de forma predominante fuera de latitudes tropicales. Es de tamaño mediano y puede superar el metro de longitud y los 200 kilos de peso. Es la tortuga marina más abundante en el Mediterráneo y, a pesar de que los avistamientos en el archipiélago se pueden dar todo el año, es más frecuente que se produzcan entre junio y septiembre.

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