Los suizos tumban en referéndum su ley climática

Las medidas para reducir a la mitad las emisiones de CO₂ en el país fueron rechazadas por un 51% de los votos, a pesar de contar con el apoyo de todos los partidos políticos, excepto la ultraderecha

Agencias
Ginebra -
Una mujer deposita su voto para el referéndum este domingo en una mesa de votación en Zúrich.
Una mujer deposita su voto para el referéndum este domingo en una mesa de votación en Zúrich.ARND WIEGMANN (Reuters)

Suiza enterró este domingo su ley climática. Con 51% de votos en contra, los suizos rechazaron en referéndum la propuesta que preveía una serie de medidas para reducir a la mitad las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) de aquí a 2030 (con respecto a 1990), en línea con los objetivos del Acuerdo de París para frenar el cambio climático. Se trata de una sorpresa mayúscula, pues la iniciativa era apoyada por el Gobierno y todos los partidos políticos, a excepción de la formación de ultraderecha UDC. Sin embargo, finalmente resultó decisivo el rechazo de las regiones rurales.

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El resultado tiene que ver con la resistencia a la introducción de tasas para reducir el CO₂, pero también con la fuerte oposición de la población rural a otras dos propuestas del referéndum para restringir pesticidas y con el momento escogido para realizar la consulta, todavía en medio de la pandemia.

En el voto de la gente pesó más la idea de que las tasas de la ley climática hubieran supuesto un ligero aumento de la gasolina y al diésel, y hubiese tenido un impacto en el precio de los billetes de avión para los vuelos que salen de Suiza, así como en el combustible utilizado para la calefacción.

El argumento del Gobierno de que esta tasa climática era redistributiva, es decir, que a cambio la ciudadanía hubiese recibido una compensación económica directa —a través por ejemplo de la reducción de la mensualidad de los onerosos seguros médicos (en Suiza el acceso a la salud pasa por seguros que se contratan a través de aseguradoras privadas)— no convenció lo suficiente.

La iniciativa planteaba que la mitad del dinero recogido a través de la tasa climática iba a ser destinado a un Fondo para el Clima, que hubiese servido para incentivar a las inversiones, innovaciones y nuevas tecnologías favorables a la protección del clima.

La Ley CO₂, como se conocía a este conjunto de medidas, también obligaba a los vendedores de vehículos a proponer unidades cada vez más eficientes en términos de emisiones.

Los críticos con la iniciativa la juzgaban demasiado costosa e ineficaz, pero los analistas que han pasado revista al resultado del referéndum creen que la consulta ha sido planteada en un mal momento, al coincidir con un entorno económico difícil debido a la pandemia de la covid-19.

Hace algunas semanas, los sondeos indicaban que esta tasa climática contaba con un amplio apoyo ciudadano, el cual se fue erosionando a medida que los oponentes exponían los probables costos para los hogares.

Por otra parte, los suizos también rechazaron, por un 60% de votos, sendas iniciativas que buscaban prohibir el uso de pesticidas. La primera iniciativa, denominada ‘Por un agua potable limpia y una alimentación sana’ proponía condicionar las subvenciones destinadas a los agricultores suizos al respeto de medidas mucho más estrictas para proteger el agua, incluida la de las capas freáticas, y la biodiversidad. La segunda iniciativa buscaba prohibir totalmente el uso de los pesticidas sintéticos en todo el país, así como la importación de los productos alimentarios que los contuvieran.

Prácticamente todas las asociaciones de agricultores, incluso algunas dedicadas a la agricultura ecológica, estaban en contra de ambas propuestas, pues consideraban que eran extremas y que podían provocar una caída de la producción local, e incluso poner en peligro, en última instancia, el aprovisionamiento de alimentos en Suiza.

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