CRÍTICA DE 'HIGH SCHOOL'Opinión
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Aburrimiento en compañía

Gamberrada juvenil con la marihuana en el instituto como eje central, en la que nada funciona

Dos entradas al precio de una. Perdonen la publicidad en un texto que únicamente debería ser crítica, pero en los tiempos que corren parece obligada la información de la oferta de una nueva distribuidora, que nace con el 2x1 como acompañante de High school; en principio, la película perfecta para semejante apuesta comercial. ¿Por qué? Porque forma parte de esas cintas ideales para ver en comandita (cuanta más mejor) y con aditamento: Desmadre a la americana y unas litronas; MASH y unos martinis con aceituna; Porky’s y un condón gigante; Miedo y asco en Las Vegas y… Bueno, ya saben. Dejemos las apologías, porque High school es una gamberrada juvenil con la marihuana en el instituto como eje central, en la que quizá sobre el papel todo encajara como enésima revisión de la mítica (en materia de cine adolescente de, y para, perdedores) La revancha de los novatos. De hecho, no por casualidad, Curtis Armstrong, alias Pelotilla, tiene un pequeño papel como homenaje a aquel hito de los ochenta, dirigido por Jeff Kanew. Y, sin embargo, nada funciona en pantalla.

HIGH SCHOOL

Dirección: John Stalberg.

Intérpretes: Adrien Brody, Sean Marquette, Matt Bush, Michael Chiklis, Colin Hanks.

Género: comedia. EE UU, 2010.

Duración: 99 minutos.

High school debería ser frenética y solo provoca tedio, su antagonismo entre el conservadurismo y el progresismo americano nace con vocación de gamberrada y solo es un chiste malo, su efervescencia se apaga en un santiamén, acumula por la vía de reiteración, pero ver la misma situación durante más de media película solo provoca una resaca anticipada. ¿Divertimento o aburrimiento? Lo que sea, pero en compañía.

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