Los trazos latinos del Sónar

El dúo compuesto por el venezolano Cardopusher y el argentino Neuhen actuará en el festival de música electrónica de Barcelona

El argentino Nehuen y el venezolano Cardopusher.
El argentino Nehuen y el venezolano Cardopusher.

En la celebración del vigésimo aniversario del Sónar, también habrá presencia latinoamericana. Junto a las estrellas, satélites, asteroides y demás cuerpos astrales que entre el 13 y el 16 de junio pondrán a la capital catalana en la Vía Láctea de la electrónica y de la música avanzada, el venezolano Cardopusher y su par argentino Nehuen convidarán un tentempié de la actual oferta del dance parido en esta vera del Atlántico. Si bien es la primea vez que participan como tándem, cada uno ya lo había hecho por separado en ediciones anteriores del evento, de la mano de la Red Bull Music Academy. “El Academy es bastante interesante, pues reúne a una cantidad de personas en un mismo sitio que, a pesar de que trabajen estilos diferentes, van con una mentalidad laboral abierta”, apunta el artífice caraqueño, que formó parte del cartel de 2008, al tiempo que su coequiper lo hizo el año pasado. “Cuando sales de ahí, lo haces muy inspirado. Aparte de que te vincula a mucha gente, y lo puedes aprovechar. Gracias a eso, tocamos en el Sónar”.

No obstante, pese a su origen latinoamericano, ambos artistas aparecen en la programación como españoles, pues, al menos desde hace seis años, cuando cada uno por su cuenta y por diferentes motivos fijaron residencia en Barcelona, han reinventado y relanzado sus trayectorias en el país europeo. “Todo nuestro trabajo se basa un poquito en el Sónar, pues es lo más importante que hay en el año acá”, asegura el exponente argentino, quien llego desde Buenos Aires repelido por la situación económica y las restricciones que comenzó a padecer la escena musical local luego de la Tragedia de Cromañón (en la que perdieron la vida 194 muchachos en un concierto de rock). “Mucha gente se puede ir a Berlín, pero está también la barrera idiomática y cultural y hay un espectro musical más cerrado. Tanta gente se fue para allá, que se agotó. Personalmente los dos elegimos Barcelona por una razón muy aleatoria. Luego, fue donde nos pusimos las pilas para trabajar, y nos dieron la oportunidad para presentarnos”.

Como la unión hace la fuerza, la dupla llega esta vez al festival para introducir a Classicworks, la etiqueta discográfica que creó y en la que encontró el espacio sonoro afín. “No tuvimos que pensar demasiado, porque nosotros formamos parte de un colectivo con el que organizamos fiestas dedicadas al dubstep, y en el que nos conocimos”, recuerda Luis Garbán, el álter ego del dinamo sonoro caribeño, cuyos inicios en la pistas de baile lo ubican en el breakcore. “Si bien muchos integrantes del colectivo agarraron para otro lado, nosotros nos mantuvimos en la misma línea, compartimos mucha música y llegamos a una instancia en la que, luego de sentir que había sellos que no lo hacían bien, decidimos intentarlo nosotros”. Aunque el oriundo de la zona norte del Gran Buenos Aires, precisamente de la ciudad de Vicente López, advierte: “Debido a que nuestros gustos son parecidos, la propuesta no termina siendo similar, pero sí en la misma onda. De momento, estamos en sincronía con lo que oímos, pinchamos y hacemos”.

Pero Cardopusher y Nehuen no especulan con su condición idiosincrática al momento de producir. “Creo que la dejamos de lado con Classicworks. Si bien tuvimos proyectos más latinosos, el sello apunta hacia otro lado. Es para nosotros, y para cosas que nos llamen la atención y que pensemos que tenemos que sacar. Más que nada es eso. Si entra en la estética de la disquera, para adelante”, expresa el costado argentino del laboratorio sonoro, que desflora la pasión de ambos por el techno y el house clásico, y cuya escudería editó tres títulos, de los que destaca un trabajo conjunto, Split 01. Mientras que su media naranja bolivariana agrega: “Como necesitaba refrescarme, llegamos a esto. No necesitamos apelar por nuestro origen latino para diferenciarnos de los artistas europeos. Dentro de los mismos estilos, puedes hacer siempre algo nuevo y fresco. Ahí radica la originalidad. De eso es de lo que hemos estado pendientes, de seguir el impulso del buen gusto y la influencia de la música que estamos consumiendo, sin guiarnos por mucho más”.

Además del binomio sudamericano, Luciano, a pesar de que desarrolló su trayectoria en Europa, es el otro artista latinoamericano del Sónar 2013, por su pasaporte chileno, petit comité en el que podría ingresar también su medio paisano, Nicolas Jaar, quien consecuentemente ha destacado sus raíces en su breve, pero exquisita y prolífica obra. Luego de la inclusión de Roger Sánchez, en 1997, a la que le secundaron actos como los de Ricardo Villalobos, Argenis Brito junto a Señor Coconut, Babylon Motorhome, Murcof, Bomba Estéreo, Barem, Ricardo Donoso e incluso Calle 13, el encuentro musical catalán ha revindicado la importancia de la región en la música electrónica y estrechado su relación con ésta, al punto de que apostó en 2012 por una versión brasileña del festival, en la ciudad de Sao Paulo - aunque este año no fructiferó la segunda parte por “dificultades del mercado local”, según rezó un comunicado oficial- y hasta puso un pie en Buenos Aires, en 2006, con una adaptación itinerante denominada Sónar Sound.

Todo nuestro trabajo se basa un poquito en el Sónar, pues es lo más importante que hay en el año acá" Nehuen

El combinado, que actuará el sábado 15 de junio en la edición nocturna del encuentro, en la Fira Gran Via L’Hospitalet, en el escenario SonarCar, así como muchos otros exponentes latinoamericanos de música electrónica residentes en España, ha tenido que inventarse las mil y una maneras para poder ingresar en el circuito nacional. “Muchos artistas cuando llegan acá, empiezan a montar sus propias fiestas. Si nadie te conoce, la forma de comenzar algo es de esta manera”, describe Nehuen Mac Allister, el productor y DJ detrás del alias. “Sin embargo, Barcelona cambió un montón en los últimos años. Antes uno podía hacer una fiesta en una sala, sin contar con todas las normativas. Y eso se fue modificando de a poco, a tal instancia que hoy es muy difícil armar un evento o un ciclo”. Al tiempo que Cardopusher desmorona una de las fábulas que persiste en América Latina. “Hay gente que piensa que porque conoce esta escena va a entrar fácilmente. Eso sólo sucede en ciudades como Caracas, que parece una burbuja”.

“Un DJ set con todas las letras”, de esta manera describen los pilares de Classicworks lo que será su performance. “No hay mucho más misterio, por eso es difícil de explicar. Por ahora la paleta de sonido está tirando hacia un techno un poco oscuro”, se sincera Nehuen, quien reconoce que, más allá de las históricas y marcadas diferencias culturales y de usanzas entre argentinos y venezolanos, recortadas a partir de la hermandad que establecieron Hugo Chávez y Néstor Kirchner con sus timones revolucionarios, disfruta de una sinergia conceptual sin igual al lado de su camarada. “Jamás no sentamos a pensar: ‘yo soy argentino y vos sos de allá’. Hablo súper venezolano porque estoy mucho con él y sus amigos, pero si nos encontramos en este proyecto fue porque nuestra comunicación es muy cercana. Pensamos demasiado parecido. Ambos chupamos el MTV Latino de los noventa, especialmente el programa Conexión. Siempre hablamos de cosas como ésas, y nos cagamos de la risa porque sabemos de qué se trata. La balanza se inclina más hacia lo bueno”.

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