QUÉ VEN LOS EUROPEOS... FRANCIA

La hora de las microseries

Los canales galos apuestan por las ‘shortcoms’, ficciones humorísticas de pocos minutos

Una imagen de la serie francesa 'Nos chers voisins' ('Nuestros queridos vecinos').
Una imagen de la serie francesa 'Nos chers voisins' ('Nuestros queridos vecinos').

Francia cierra este año una temporada televisiva atípica, marcada por el deporte, de los Juegos Olímpicos de Sochi al Mundial de Brasil, pasando por las citas habituales de Roland Garros y el Tour, que no ha dejado espacio para muchas novedades. Sin arriesgarse demasiado, las televisiones siguen apostando por los valores seguros de las series policiacas, los realities y los juegos televisivos.

Se impone sin embargo una gran tendencia: la de las miniseries de humor en formato extracorto de unos minutos –conocidas como shortcoms- que siguen la estela de los pioneros Un gars, une fille (Él y ella, en España) y Caméra Café.

Emitidas habitualmente al inicio de la apuesta de la noche, la presencia de estos formatos en la televisión francesa se ha disparado un 130% entre 2008 y 2013, según un estudio de NPA Conseil. Esta temporada se han sumado otras tres tan sólo en los canales históricos: Parents mode d’emploi (Padres, libro de instrucciones) relata la vida de Isa y Gaby, pareja y padres de tres hijos; Y’a pas d’âges, (No hay edades), describe el día a día de unos compañeros de piso ya mayorcitos y muy particulares; y Pep’s, centrada esta vez en un colegio. Todas tienen en común su tono en clave de humor y el centrarse en las interacciones sociales. Su ritmo corto y su emisión diaria facilita la fidelización del público y atrae sobre todo a los jóvenes.

La policiaca ‘Julie Lescaut’ se despidió en enero tras 22 años en antena

Entre las de mayor éxito actuales se encuentra Nos chers voisins (Nuestros queridos vecinos), la cual relata en tono humorístico el día a día de una comunidad de vecinos y prepara ya su tercera temporada. En 2013, el programa logró alcanzar una audiencia de nueve millones de espectadores, la mejor del año para un programa de ficción francesa. La microserie ha realizado también cinco programas especiales largos de 90 minutos, con éxito también de audiencia.

Al margen de esta tendencia, las televisiones siguen apostando por las series policiacas de producción nacional, en las que destaca el protagonismo creciente de las mujeres. Aunque uno de los hechos más llamativos del año ha sido precisamente la despedida de la veterana comisaria Julie Lescaut, después de 22 años en antena. La serie emitió su último capítulo el pasado mes de enero y reunió a un público fiel de siete millones de espectadores. La nueva heroína femenina es Candice Renoir, policía y madre de cuatro hijos, que se ha consolidado por segundo año consecutivo como un valor seguro del viernes por la noche y prepara su tercera temporada.

Fotograma de la serie policial 'Candice Renoir'.
Fotograma de la serie policial 'Candice Renoir'.

La sorpresa del año la ha dado también una policiaca aunque de tono muy distinto, la aclamada producción británica Broadchurch: el thriller oprimente que relata la lúgubre investigación del asesinato de un niño en una pequeña ciudad británica ha reunido de media a seis millones de televidentes. La televisión pública France 2 no esperaba este éxito –que ha desaprovechado la oportunidad concentrado la emisión de sus ocho capítulos en sólo tres días— y prepara ahora una adaptación francesa de esta creación de Chris Chibnall.

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Por el resto se perpetúan los formatos de realities que alimentan sobre todo los canales del cable y captan al público juvenil: Secret Story, una suerte de Gran hermano en el que cada candidato tiene un secreto que el resto tiene que descubrir, acaba de lanzar su octava edición y Pekín express ha emitido este año con poco éxito su décima y última temporada. El que no parece agotarse es el programa de L’amour est dans le pré (el equivalente de Granjero busca esposa), que va por su novena edición y sigue liderando las audiencias del lunes por la noche.

Entre las novedades anunciadas para septiembre, destaca la polémica creada por un nuevo formato importado de Noruega, el programa Alcootest, que emitirá el canal público France 4. El programa pretende denunciar los estragos del denominado binge drinking, el consumo de grandes cantidades de alcohol en poco tiempo. Para ello recurre a jóvenes a los que hace beber en el plató para observar, bajo la vigilancia de un médico, su comportamiento. “No se trata de emborrachar a la gente. Se trata de realizar con jóvenes adultos una serie de pruebas consumiendo un mínimo de alcohol”, aseguró durante la presentación de la programación el animador Olivier Delacroix.

Noches sin publicidad

Desde 2009, las televisiones del grupo público (France 2, France 3, France 4 y France 5) no emiten publicidad a partir de las 20.00, la hora del telediario de la noche, seguido por el horario de máxima audiencia. La televisión pública está en parte financiada por un canon de abonado por los contribuidores de 133 euros en 2014, y por una serie de tasas particulares sobre los medios. La medida, una apuesta personal del expresidente Nicolas Sarkozy, debía ser progresiva con el objetivo de dejar la antena pública libre de anuncios a partir de 2011, pero la extensión se aplazó al año 2016.

El grueso de los ingresos publicitarios de los canales públicos, que han caído un 4% en lo que va de año, se concentra así en el horario inmediatamente anterior. Esto explica la lucha encarnecida por el tramo horario de las 18.00 a las 20.00, en el que France 2, buque insignia del grupo, no ha alcanzado el éxito: ha cambiado hasta en tres ocasiones de programa esta temporada para tratar de frenar sus malos resultados. Denominado el access prime time, esta franja da acceso al horario de máxima audiencia. En ese tramo, en el que abundan los juegos televisivos y los programas de entrevistas y entretenimiento, la media de personas frente a su televisor pasa de los 13 millones a los 22 millones.

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