Luke Evans: “Mi Drácula no es un superhéroe”

El actor galés interpreta al célebre vampiro en la nueva versión del clásico de Bram Stoker

Luke Evans, en Madrid el pasado martes.
Luke Evans, en Madrid el pasado martes.C. Álvarez / Getty

Drácula vuelve a volar y a morder cuellos para saciar su sed de sangre. Quien se encarga esta vez de dar vida al personaje que creó Bram Stoker (1847-1912) en la célebre novela de 1897 es el actor galés Luke Evans (1979) en Drácula. La leyenda jamás contada, del director Gary Shore, que se estrena hoy en España. En la película se recupera la historia del príncipe Vlad el Empalador, en el que se inspiró Stoker. ¿Por qué se siguen realizando versiones de este clásico? "Las leyendas de los vampiros han existido siempre, en el Este de Europa y el resto del mundo. Stoker lo convirtió en un personaje más accesible. Me parece un ser muy atractivo porque combina lo sobrenatural, la maldad y tiene un componente sexual acuciado. Realmente, es difícil saber por qué sigue despertando esa atracción tan fuerte".     

De promoción en Madrid por su nueva película, Evans defiende al personaje nacido en Transilvania en el primer tercio del siglo XV que fue junto a su hermano prisionero de los turcos para asegurarse que su padre no conspirara contra ellos. "Sufrió muchísimo, y en su cautiverio aprendió lo que luego le hacía a sus enemigos". Tras su liberación, Vlad se convirtió en príncipe de Valaquia (en el sur de la actual Rumanía). "Era un hombre justo con su pueblo. Apartó a aristócratas corruptos y les dio las tierras de estos a pobres. La gente le respetaba y quería. No fue únicamente un hombre malo".

El príncipe Vlad fue un hombre justo con su pueblo, apartó del poder a aristócratas corruptos"

Se nota que Evans ha leído la historia de Vlad —incluido el anuncio hace una semana por parte de un grupo de arqueólogos de la cárcel donde estuvo preso— y le gusta hablar de ello y de su leyenda negra: "Se dice que empaló a 20.000 personas en un pueblo en el que solo vivían 2.000. Sus enemigos exageraron su mala fama. Aunque en la película no se ignora la parte oscura de su personalidad". Dracula Untold (título en inglés) cuenta que cuando a Vlad le toca pagar el mismo tributo que a su padre, entregar a su pequeño a los turcos, se niega, y para tener opciones contra ese poderosísimo enemigo decide pactar con un ser diabólico y conseguir la fuerza y cualidades de todo vampiro. Tanto recibe que él solito derrota a un ejército. "Pero eso no lo convierte en un superhéroe. Yo defino a Vlad más bien como un antihéroe. Sus poderes son los que siempre han tenido los vampiros. Hollywood se ha tomado algunas licencias gracias a la tecnología y los efectos especiales pero no nos hemos inventado nada. Todo estaba ya ahí".

De Dráculas anteriores al suyo le encanta el clásico Nosferatu, de Murnau, (1922) y recuerda a Christopher Lee, pero si tiene que quedarse con uno es Gary Oldman en la película de Francis Ford Coppola de 1992. Hablando de actores, Evans menciona cómo ha sido trabajar con el veterano Charles Dance (el diablo con el que pacta), muy popular por su papel de patriarca de los Lannister en Juego de tronos y que gasta fama de un carácter complicado. "Para mí ha sido una bocanada de aire fresco, un placer. Aunque no me gustaría tener que ser su director", dice con una sonrisa. "Es un actor que sabe en cada momento qué hacer, y es brillante".

Tras haber encarnado a Aramis en una versión de Los tres mosqueteros; al dios Zeus en Inmortals, y actuar en El hobbit y ahora Drácula, parece que lo suyo es el cine de aventuras fantásticas. "Me siento cómodo en ese tipo de papeles porque me gusta perderme en esa clase de mundos", afirma antes de reconocer que enfrentarse a las múltiples entrevistas y actos de promoción es "tan duro" como fue para Vlad luchar contra los otomanos. "Tienes suerte —bromea con el periodista— de no haber acabado empalado".

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