Emocionado y emocionante homenaje

Marina Rosell recupera el repertorio de su amigo Georges Moustaki

Loable empeño el de Marina Rossell: recuperar el repertorio de Georges Moustaki, haciéndolo suyo y adaptándolo al catalán. Dos fascinantes álbumes de estudio y un directo en los que trabaja desde 2011, antes de que su amigo, el último de los grandes de la chanson francesa (de la edad dorada ya solo queda Aznavour), muriese en 2013. Y así, como en un homenaje emocionado y emocionante a la amistad (suponemos lo duro de continuar tras su desaparición), Marina se sumerge, con respeto y sensibilidad, en una trilogía que nos muestra las conexiones que unen la canción de autor mediterránea. Ratificando la plena vigencia de eso, tan aparentemente sencillo y a la vez tan complicado, que es lograr conmover con la voz y la palabra. Tampoco hace falta demasiado cuando se interpreta tan bonito como Rossell.

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