'IN MEMORIAM'

Queca Campillo, una fotoperiodista excepcional

El instinto profesional y el don de la oportunidad convirtieron a Queca Campillo en una de las mejores reporteras gráficas de la Transición

El vicepresidente primero del Gobierno, Manuel Gútierrez Mellado, fotografía a la reportera gráfica Queca Campillo, tras despedir al canciller alemán Helmut Schmidt en Barajas en 1980.
El vicepresidente primero del Gobierno, Manuel Gútierrez Mellado, fotografía a la reportera gráfica Queca Campillo, tras despedir al canciller alemán Helmut Schmidt en Barajas en 1980.M.H. L. (EFE)

Queca Campillo, fallecida hoy en Cáceres, fue una reportera con una intuición y sexto sentido para ver “la” foto al alcance de pocos profesionales; unas cualidades que compartía con Marisa Flórez, otra gran fotoperiodista con la que tuve la suerte de trabajar durante la Transición.

Queca era, además, la alegría andante, siempre con su mejor sonrisa en las situaciones más complicadas de la época, fueran manifestaciones o atentados de ETA. Entre los numerosos trabajos suyos que recuerdo, destacaría sus fotos de Pasionaria junto a Rafael Alberti en el Parlamento,  o las campañas electorales con los distintos presidentes de Gobierno -que incluso la llamaban para que les hiciera los carteles de las campañas electorales-, o tantos otros. Queca no aplicaba ninguna receta, solo seguía su instinto de reportera, que la llevaba infaliblemente allí donde se producía la noticia. Estaba en el sitio exacto en el momento oportuno.

Tenían por ella un cariño muy especial el rey Juan Carlos, o los presidentes Adolfo Suárez, Felipe González y José María Aznar. Pero sobre todo el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado, para el que Queca se puso a posar como si fuera una actriz de cine cuando el militar —tras despedir en Barajas al canciller alemán, Helmut Schmidt— le preguntó por el uso de su cámara… yo saqué una foto de aquel momento, que se reprodujo en varios medios de comunicación.

Otra anécdota que recuerdo es del 23-F. En aquella ocasión se quedó encerrada, para gran dolor suyo, en un furgón de la Guardia Civil aparcado junto al Congreso. No pudo tomar ni una sola instantánea.

Queca amaba profundamente su profesión. Siempre atenta a las nuevas tecnologías, siempre incansable. En los cientos de informaciones que compartimos durante tantos y tantos años –viajes con don Juan Carlos, las numerosas Copas del Rey y Trofeos de Vela Princesa Sofía en aguas de la bahía de Mallorca…- nunca la oí quejarse por el tiempo que necesitara o las dificultades que tuviera que superar para lograr la mejor foto.

Me ahogan las lágrimas al pensar que no volveré a estar a su lado, aprendiendo de ella y gozando de su compañía. Pero ahora velará por todos los reporteros gráficos, que se la juegan día a día para dar a conocer al mundo con sus imágenes las guerras, injusticias y toda clase de calamidades que ocurren en él.

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Manuel Hernández de León fue jefe de fotógrafos de la agencia EFE.

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