Édith Piaf, la melancolía de un mito en el Teatro Español

Duelo interpretativo entre Garbiñe Insausti y Lola Casamayor en 'Taxidermia de un gorrión'

Garbiñe Insausti, en la obra 'Edith Piaf. Taxidermia de un gorrión', en el Teatro Español de Madrid
Garbiñe Insausti, en la obra 'Edith Piaf. Taxidermia de un gorrión', en el Teatro Español de MadridClaudio Alvarez

Un escenario sencillo, una iluminación perfecta y un proyecto teatral con fuerza se encierran en la obra Edith Piaf: taxidermia de un gorrión, escrita por Ozkar Galán, y que hoy se estrena en el Teatro Español, de Madrid, con la producción de la compañía Kulunka.

Las actrices Garbiñe Insausti y Lola Casamayor se suben a escena para desvelar el mundo que se mueve entorno a los mitos, centrándose en la figura de la cantante francesa Édith Piaf. Una mujer profundamente religiosa pero a la que la Iglesia no le dio un entierro católico por haber llevado una vida de coqueteo continúo en el terreno sentimental y por su adicción a las drogas. Piaf no era una mujer guapa, tenía un rostro de pájaro triste, pero su voz era inigualable. A lo largo de su vida fue creando una larga lista de amantes Louis Dupont, Yves Montand, Marcel Cerdan o Théo Sarapo, con quien contrajo matrimonio un año antes de morir. Era hija de saltimbanquis de un circo ambulante y su juventud transcurrió en los barrios obreros del norte de París, como Belleville, Ménilmontant o Pigalle. Pasó de los cabarets de mala muerte de París al Carnegie Hall de Nueva York. La canción Rien de rien se convirtió casi en un himno en la Francia de mitad del siglo pasado.

Fuerte carácter

Y precisamente, en la primera escena de esta obra de teatro Garbiñe Insausti emula a Piaf interpretando esa canción. En la obra dos mujeres de fuerte carácter se ven sometidas a un encuentro por el que ninguna de las dos tiene demasiado interés. Una periodista curtida en África, Camile Schultz (Lola Casamayor), se ve obligada por el editor de su revista a realizar una entrevista a una de las grandes damas de la canción. Sus intereses profesionales son otros e inicia el encuentro con desdén. Sin embargo, la vida de Piaf, la que existe detrás del espectáculo, empieza a atrapar a la periodista y llegar a un terreno en el que ambas mujeres se sienten cómodas. Habrá un duelo entre ellas para acabar deshaciéndose de sus prejuicios.

Fernando Soto y José Dault, directores de Edith Piaf..., explicaron ayer que la obra “va más allá del mito de la cantante y habla sobre esos dioses con pies de barro que nos vamos encontrando en la vida. Hoy los mitos tienen una existencia fugaz”.

Durante los 80 minutos que dura el espectáculo, Piaf y Schultz crean una especie de juego de espejos y sombras que les llevará a remover sus fantasmas del pasado como si fueran un pájaro disecado se vacían por dentro y ambas quedan despojadas de sus máscaras y se muestran la una a la otra tal como son.

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 Este proceso de liberación queda reflejado en el título, ya que además de incluir uno de los sobrenombres de la diva gala (“pequeño gorrión de París”), el término taxidermia hace referencia al trabajo que hace Schultz al lograr observar al ser vivo que se escondía tras ese “algo muerto” que era el mito de la cantante, explican José Dault y Ozkar Galán, director y autor de esta pieza, que va modificándose a medida que se representa. “Es como un diamante al que se le va tallando poco a poco para quitarle las impurezas”, explicó la actriz Lola Casamayor.

 La música y la luz son dos personajes imprescindibles de la obra. La luz te permite ir a distintos espacios de tiempo y la música, conocer a esa mujer a través de la voz y las letras de sus canciones. Aunque Insausti interpreta en directo los temas de Piaf: Rien de rien, Milord, L’accordeoniste, L’hymne à l'amour y Sous le ciel de Paris, la obra no es un musical.

Edith Piaf. Taxidermia de un gorrión se podrá ver hasta el 15 de febrero en el Teatro Español, tras haber pasado por la Feria de Teatro de Madrid (Madferia) y la Feria de teatro de San Sebastián (Dferia).

Kulunka Teatro,una joven compañía

La compañía vasca Kulunka Teatro se creó en 2010 por Garbiñe Insausti y José Dault y surgió de la inquietud de sus integrantes por experimentar con diferentes lenguajes escénicos. Sus fundadores afirman que su objetivo es “crear un espectáculo sin fronteras, descubrir un lenguaje que trascienda más allá de la palabra. Un lenguaje capaz de emocionar y divertir”.

Sus dos primeras obras André y Dorine, en la que se aborda la enfermedad del alzhéimer con una historia de superación lucha y amor, y Solitudes, que a través del humor ahonda en la soledad y la incomunicación de los miembros de una familia, han recorrido una veintena de países. Ambas piezas pertenecen al teatro de máscaras y Ediph Piaf. Taxidermia de un gorrión es la primera con texto.

Sobre la firma

Aurora Intxausti

Coordina la sección de Cultura de Madrid y escribe en EL PAÍS desde 1985. Cree que es difícil encontrar una ciudad más bonita que San Sebastián.

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