Spike ‘la púa’ Lee cumple 60 años

El cineasta ha contado durante tres décadas historias de conflictos y discriminación de la comunidad negra

Spike Lee ha contado a lo largo de tres décadas historias de la comunidad negra, poniendo el acento en los conflictos y la discriminación racial que, todavía hoy en día, sufren las personas de color en los Estados Unidos. Gracias a él, el concepto de cine negro ha ganado una nueva acepción. El término ya no solo se refiere a las películas policíacas protagonizadas por detectives o gánsteres, sino también a las realizadas por cineastas afroamericanos.

El lunes 20 de marzo Spike Lee cumple 60 años y TCM va a dedicarle parte de su programación de ese día emitiendo algunas de sus películas más conocidas, como Haz lo que debas, Fiebre salvaje, Crooklyn y Clockers (Camellos). Filmes en los que este realizador, nacido en Atlanta pero criado en Nueva York, demuestra que es algo más que un director meramente reivindicativo. “Soy un híbrido”, dijo en una ocasión. “Hago mis películas independientes pero también grandes producciones de Hollywood. Y me encanta”. En 2016 la Academia de Hollywood le concedió un Oscar de honor por toda su trayectoria.

A lo largo de su carrera, además, ha realizado numerosos anuncios publicitarios, como los que hizo con el jugador de baloncesto Michael Jordan para la firma Nike, una campaña que forma ya parte de la historia de la publicidad.

Es también, junto a Woody Allen y Martin Scorsese, uno de los cineastas que más y mejor ha retratado la ciudad de Nueva York y a sus gentes, un verdadero cronista de lo que sucede en las calles y barrios de la Gran Manzana, sobre todo de Brooklyn. “Vivo en Nueva York. Mis historias se desarrollan en Nueva York. Soy un cineasta neoyorquino”, suele reivindicar con orgullo. En La última noche, por ejemplo, refleja el tremendo impacto psicológico que causó el atentado contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.

Con su inseparable gorra de béisbol, vistiendo casi siempre ropa deportiva o desenfadada y calzando zapatillas deportivas, Spike Lee siempre está a pie de pista en el Madison Square Garden, animando a su equipo del alma, los New York Knicks, sufriendo con sus derrotas y alegrándose por sus victorias.

Su verdadero nombre es Shelton Jackson Lee, pero sus padres comenzaron a llamarle Spike, que significa púa o espina, por su fuerte carácter contestatario. Una personalidad que no ha cambiado. Spike Lee sigue alzando la voz por el ninguneo que sufren los actores y directores negros en Hollywood y las dificultades financieras que tienen para poner en marcha sus propias historias. “Continúa siendo una lucha encontrar dinero para las películas que quiero hacer. Fue difícil para mi primera película, Nola Darling, y sigue siendo difícil ahora”, ha explicado en numerosas ocasiones. Aunque este año tiene motivos para estar más que satisfecho. En la pasada edición de los Oscar han triunfado como nunca cineastas y actores afroamericanos y Moonlight, de Barry Jenkins, que aborda la difícil vida de un niño negro, se ha llevado el premio a la mejor película.

Él, a sus 60 años, puede reivindicar su condición de pionero, uno de los primeros que consiguió que Hollywood abriera la espita a los directores y cineastas de color y a las historias centradas en su raza. Lo que está claro es que Spike, la púa, Lee, con sus películas, documentales y series de televisión, no dejará nunca de pinchar.

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