El club activista

El colectivo ruso Chto Delat presenta en Sevilla su mayor retrospectiva. Una auténtica declaración sobre política y arte

Fotograma de A Protester-s Dream (2016/2017).
Fotograma de A Protester-s Dream (2016/2017).

Están entre la plataforma creativa y el colectivo artístico, con ideas iluminadoras y rechazo a la opacidad. Son artistas, escritores, críticos y filósofos unidos bajo un mismo espíritu crítico, el de fusionar la teoría política, el arte y el activismo. Lo dejaron claro con su nombre, ­Chto Delat, acrónimo de What is to be done?, que remite al publicado por Lenin. Nunca revelan cuántos son y los componentes entran y salen según el proyecto, aunque cuatro de ellos, Nina Gasteva, Nikolay Oleynikov, Olga Egorova y Dmitry Vilensky, siempre están en el epicentro desde que se unieran en 2003 en su núcleo vital, San Petersburgo. “El colectivo es una asamblea de singularidades basadas en los principios de delegación, generosidad, verdad y amor”, dicen a modo coral desde Kassel, donde hoy inauguran la Documenta 14 y desde donde celebran su retrospectiva abierta hace sólo unos días en el CAAC de Sevilla. “Nos hemos centrado en obras que tienen una relación con la Teología de la Liberación y el espacio del claustro del monasterio de la Cartuja debe entenderse como un lugar ocupado por una fuerza que exige otras formas de creencias y justicia social”, explican. Advierten, en el título, que no hay certezas: Cuando pensábamos que teníamos todas las respuestas, la vida cambió las preguntas.

Aunque en este paraguas mental parece estar todo muy claro. Hablan de lucha política, de trabajo digno, de emancipación, de compromiso: “El arte auténtico desautoriza la conciencia, primero del artista y luego la del espectador. Necesitamos recuperar el arte y sus instituciones como un verdadero espacio público. Lo primero que nos motiva es el rechazo de todas las formas de opresión, la alienación artificial de las personas y la explotación”.

La manera con la que enfocan sus proyectos está relacionada con autores como Brecht, Godard o Fassbinder, con el teatro, el vídeo, las instalaciones, seminarios, acciones públicas y programas de radio. También editan un periódico, en inglés y ruso, y han creado una Escuela de Arte Comprometido. ¿Hay un lugar del arte revolucionario? “Un mundo sin el dominio de la ganancia y la explotación que existe ya en la micropolítica y las microeconomías de las relaciones humanas. Debemos revelar este alegre espacio de vida”, dicen. Hay una grieta en todo y así es como entra la luz, cantaba Leonard Cohen.

‘Chto Delat’. CAAC. Sevilla. Hasta el 1 de octubre.

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